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sábado, 9 de abril de 2016

me encantó el texto de Estremadoiro. da en el blanco cuando se ocupa del culebrón, la telenovela de cada día, la historia inédita del Jefe del Estado con Gaby Zapata. la leí una y otra vez y gusta más, aunque deja mal parado al protagonista principal, todo es parte de un libreto tragicómico en que la telenovela distrae detemas que merecen atención. se dan el novelón todos los elementos de un "reality" que tiene entretenido el contertulio familiar.

No soy afecto a las telenovelas. Me gustó la única que vi, “El bien amado”, y las peripecias de Odorico Paraguazú para tener un muertito y poder inaugurar su cementerio; realismo mentiroso era que nadie moría en esa Sucupira brasileña, que bien podría ser boliviana o de un país latinoamericano con su adicción por demagogos populistas y caciques prepotentes. Después, nada. Sin embargo, no puedo sustraerme a la que hoy distrae a la gente. El culebrón no es venezolano, argentino, peruano, mexicano, brasileño o turco. Tiene elementos de un guión boliviano de pura cepa que lo hace un “reality” show que salpimienta reuniones familiares con picosas conjeturas. 
Sexo, cuándo no: la mezcla del potente afrodisíaco del poder y una tiernita de17 añitos es atractiva, aunque el cambalache sea de revolcones por influencias que la harían millonaria. Pobrecita Fatmagül dice mi esposa; respondo que su versión nacional no fue violada ni mucho menos. Gustos caros, ¿por qué no?: cualquiera pensaría dos veces con una de mil dólares, pero qué lindo es ser rey, decía Mel Brooks, y se prefiere una ñusta de más de 500 millones de dólares en contratos. Hijo, claro que sí: uno misterioso que no se sabe si está vivo o murió, pero que el poderoso lo confesó y sus “llunk’us” lo tapujan con premisas ridículas, quizá porque podrían venir otras denuncias. Aguerridas ministras, ministros adulones y leguleyos de fiscalías y bufetes tienen un festín de fariseísmos, acusaciones y escritos, mientras usan la cárcel para acallar a la pecadora. 
El entuerto no ha terminado. Nuevos actores propician que lleguen al celular jocosos “WhatsApp”. Sugestivos “chats” apuntan al descubrimiento de una especie animal desconocida en el altiplano: el alce cornudo. La tarde de ayer mi esposa reunió a tres amigas para un cuarteto de rummy; lisonjero que soy, usualmente les saludo con un estentóreo ¡hola chicas!, pero esta vez apelé al apelativo de moda, pero en femenino: mis reinas. Mis hormonas amazónicas no se alborotaron, escasas que están –por no decir muertillas y no quise alimentar falsas esperanzas mintiendo que anhelaba ser el piloto de sus lanchas. 
Todo es parte de un libreto tragicómico en que la telenovela de moda tiene la finalidad de distraer de temas que realmente merecen la atención de la opinión pública. Y vaya que hay mucha tela que cortar. 
El Presidente recién visitó los manantiales del Silala. Aún si fuera río internacional, Bolivia podría desviarlo en territorio nacional, igual que Chile hiciera con el río Lauca y Perú con el Maule. Santiago no quiere pagar y la cosa es tener los fierros para convencer. ¿No se necesita agua para alimentar lagunas multicolores del sur potosino que se secan por el calentamiento del planeta, o resucitar el lago Poopó? 
El Presidente de la potencia plebeya del papo acusa complot para que Maduro caiga de maduro, y que el dúo Lula-Dilma siga con el samba “Brasil prà a merda”, mientras develan nexos con las millonarias pillerías del ‘Mensalão-Petrolão’. Podrían apoyar la hidroeléctrica binacional cerca a Guayaramerín y las esclusas que darían a Bolivia acceso al río-mar y luego al Océano Atlántico. 
El Presidente dio la orden a pocos días del trastazo del Referendo, y adláteres insisten en modos de prorrogar el mandato del que no quiere dejar la silla, y algún otro mandamás sin título que se quedaría sin pega. ¿Acaso no se han dado casos de borrar con el codo lo escrito con la mano, y que los abogados arreglen los entuertos, que “para eso han estudiado”? Pobre el jesuita que instó al prorroguista a respetar el Referendo, ¿será otro apóstata libre pensante?  
El Presidente arremete contra la Iglesia Católica a pocos días de visitar al papa Francisco, porque los obispos lamentan la penetración del narcotráfico en el aparato estatal. ¿Tendrían que dar nombres de uniformados pescados con las manos en la nieve? Y eso que los prelados no mencionaron el contagio del flagelo en parques nacionales y en la republiqueta independiente de la guardia pretoriana presidencial.
El Presidente con clarividencia aymara insiste en buscar petróleo en el departamento de La Paz, quizá para equilibrar regalías de hidrocarburos entre occidente, oriente y sur del país. Total, 150 millones de dólares tirados al agua en exploración, que ya mostró ser un fracaso al ser inversión conjunta de PDVSA y YPFB, y la primera no tenía ni un rollo de papel higiénico. El meollo del tema es atraer inversión de afuera, cosa difícil porque con las leyes actuales es como pedir limosna amenazando con un cuchillo.
El Presidente despotrica contra el ‘Imperio’, quizá sin saber que los chinos son mucho más racistas e imperialistas que los gringos –pregúntenle a los tibetanos y a los vietnamitas. Los gringos acosados por perros de presa intermedios, patalean en su doble personalidad de país misionero y potencia hegemónica.
Mientras tanto, la atención de este pueblo inocente y hermoso se distrae con la tragicomedia de ‘Zapatagül’. Tal vez prefieren rezar “danos hoy la telenovela nuestra de cada día”, y aferrarse a la ilusión de que Bolivia siga creciendo, cuando los países vecinos toman recaudos para el tiempo de las vacas flacas.