Vistas de página en total

viernes, 3 de marzo de 2017

Alvaro Puente, seguidor que fue de Evo, hace apología del cocalero, aunque en la segunda parte expresa que "nunca entendió las otras revoluciones, ni los cambios que le pedían. regó canchitas y dio bonos. la piden que frene el cultivo de coca, los que aspiran tal no entienden que EM llegó arriba para esto defender a los cocaleros y aumentar las plantaciones. Alvaro Puente.

La ley de la coca


Fue luchador indomable de su sindicato cocalero. Era la razón de su vida. Peleó con presidentes y ministros. Hizo frente a la Policía y al Ejército. Se enfrentó a la DEA y al Gobierno estadounidense, pero nunca pudo pelear la batalla final. La decisión de buscar la Presidencia nacional fue estrategia de lucha sindical. Necesitaba ganar definitivamente la lucha de su gente. Vivía en guerra permanente hasta que decidió conquistar el mismísimo sillón presidencial para que nadie pudiera interponerse en su camino. Solo desde Palacio cambiaría las leyes y decretaría la absoluta legalidad de la coca. Como casi todas sus batallas, Evo Morales ganó la elección presidencial.

Cuando lo vieron en Palacio, le encomendaron todas las revoluciones posibles. Tenía que implantar el socialismo en el continente. Debía asumir la bandera de la justicia y de todas las equidades. Tenía que ser modelo de honestidad. Su misión era transformar la Policía y cambiar la justicia. Le pusieron en bandeja la representación de los indígenas de todo el continente. Le encomendaron educación, salud, producción. A él le encantaron los retos. Tantas revoluciones eran un inmenso pedestal que lo encumbraba más aún y hacía imbatible su misión cocalera. Su pasión fundamental sería siempre la de los cocaleros de Chapare, pero aceptó el reto universal. No podía desvivirse por tanto cambio, pero era parte del encanto del poder. 

Aceptó liderar a los indígenas que lo vitorearon desde el primer día. Se aferraron a él. Lo siguieron. Hasta que llegó el momento fatal. Los pobladores del Tipnis no cedieron gentilmente su territorio virgen a los cocaleros. En ese instante murieron liderazgos y amores. Ahí se desmoronó la cercanía y defendió a látigo la exigencia de sus bases de Chapare.

Nunca entendió del todo las otras revoluciones encomendadas. No comprendió los cambios que le pedían. En los palacios de justicia le fallaron sus amigos de poncho y de pollera y no supo qué más hacer. Le fallaron también los campesinos. Les entregó dinero sin límite y nadie pudo desenredar los senderos de desarrollo que habían emprendido. Regó de canchas de fútbol el país y dio bonos para todo, pero continuaban exigiéndole transformaciones y crecimiento. ¿Qué más pueden querer? 

Ahora le piden que frene el cultivo de la coca. ¿No entienden que para defenderla está en la Presidencia? Solo por eso pisó la arena política. Esa es su lucha y el sentido de su Gobierno. Está bien que le encomienden tareas difíciles. Le encantaría hacerlo todo. Pero que nadie le pida decisiones contra sus cocaleros.

miércoles, 1 de marzo de 2017

historia imborrable.. hechos concretos que el senador Murillo coloca en sus apuntes sobre la Coca, la cocaína, el MAS, Evo Morales y El Chapare. historia que lacera, que penetra en el alma boliviana y que nos muestra ante el mundo como "narcos generalizados" como amantes del vicio y de la droga.


La verdad detrás de la coca tradicional

Arturo Murillo P.


Sin Anestesia 

Con la llegada al poder del MAS y de Evo Morales, la situación de los cocaleros del Chapare cambió drásticamente. Desapareció la erradicación forzosa, los controles policiales al Chapare siguieron existiendo, pero no controlando nada y la Ley 1008 dejó de aplicarse. Resultado: creciente narcotráfico, Bolivia estigmatizada, aumento de la inseguridad y lo peor, el incesante crecimiento del consumo interno en nuestra juventud.

Fue una década donde el poder de los cocaleros del Chapare se hizo notar en el gobierno. Veamos un solo dato: en 2008, las hermanas de la ex constituyente del MAS, Margarita Terán, fueron aprehendidas con un cargamento de 147 kilos de cocaína. Sólo estuvieron presas 99 días. La prensa sospechó que se libraron de la cárcel por la cercanía de la familia Terán con el presidente.

El No a la reelección del 21 de Febrero de 2016, fue una señal de alarma para el MAS y para los cocaleros en especial. Fueron los primeros en reaccionar y exigieron mano dura en la conducción del MAS. Cinco días después de la derrota electoral, hubo una reunión de las federaciones cocaleras y allí decidieron respaldar a Evo Morales para que siga buscando la reelección, siendo Margarita Terán una de las principales oradoras.

El No del 21 de Febrero sembró la alarma entre los cocaleros del Chapare, vieron muy cerca la posibilidad de perder el poder  e impulsaron con mucha fuerza una movida para el desconocimiento de los resultados del referendo. Pero como eso no les da total seguridad ante el futuro, empezaron a promover una normativa especial para legalizar su situación.

La semana que pasó, aprovecharon el carnaval para aprobar una ley que legaliza 10 mil hectáreas adicionales de coca. Según un  estudio de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD), un 93% de la coca del Chapare va al mercado ilegal. O sea, se destina al narcotráfico.

Es una ley del miedo. Todas las encuestas hoy dicen que Evo Morales ya no es popular. Su gestión es reconocida por los bolivianos, pero ya no su imagen ni su credibilidad. La corrupción, la administración errática y politizada, el despilfarro del dinero para endiosar su figura con museos, aviones y palacios, le han hecho daño. Esta situación ha generado miedo entre los cocaleros y se han apurado a blindarse con una ley que legaliza la coca que se planta en el Chapare y que va al narcotráfico. Por si acaso en el 2019 el MAS no gana las elecciones, los cocaleros del Chapare ya quedaron resguardados.

Este es otro récord histórico de Evo Morales: legalizó la coca que, según la ONU, se destina a la producción de cocaína.

¿Y cómo queda Bolivia? Eso no le importa al MAS ni al gobierno. Hoy en su declive, se les acabó el discurso patriótico, hoy luchan por sus intereses particulares. En la región, la imagen de Bolivia ha sido nuevamente ligada al tráfico de estupefacientes. Los países vecinos empezaron a señalar a nuestro país como un estado que no lucha firmemente contra el narcotráfico.

No es para menos. Este transcurso del gobierno de Evo Morales cuenta con otro récord: dos generales de Policía presos por narcotráfico; el Gral. René Sanabria en EEUU, ex director de la FELCN y cabeza de Centro de Inteligencia de Información (CIGERIN) creado por Evo con la promesa de nacionalizar la lucha contra las drogas y el Gral. Óscar Nina preso en Palmasola, ex Comandante nacional de la Policía. Hay revistas internacionales que han señalado a Juan Ramón Quintana y a otros miembros del gobierno como parte de un cártel narco ligado a Venezuela

Es indudable que esta nueva ley que legaliza la coca del Chapare incrementará el narcotráfico. Pero al gobierno no le importa esa situación. Los cocaleros son el soporte político de Evo Morales y exigieron esa ley para asegurarse ante el futuro. Saben que en el 2019, Evo Morales se presentará como candidato ilegal e ilegítimo y probablemente pierda las elecciones.

Ese miedo, es el que los impulsó a exigir una ley que daña al país, pero los beneficia a ellos y a sus negocios ilegales, en última instancia.
Se llenaron la boca hablando de Patria y hoy acaban muertos de miedo aprovechándose del Estado, aprobando leyes especiales que benefician la ilegalidad y el narcotráfico.
Senador de la República 

lunes, 27 de febrero de 2017

Cayo apela a la historia, de cómo el uso de la mentira o de "la estrategia de la mentira" siempre ha sido detestable. que en Bolivia con motivo del caso Zapata, el MAS la utiliza como "estrategia envolvente" para posesionar la mentira en aquello que es de su interés, concluyendo que "todo este asunto es una gran mentira"


La estrategia de la mentira

Existen diferentes tipos de mentira. Algunas son piadosas, otras buscan dañar con evidente dolo; otras tantas probablemente estén dirigidas a evitar un mal mayor, y también habrá aquellas que denigran. Unas ocultan un hecho y otras inventan una historia para engañar, así de simple.

En Bolivia, la mentira ha cobrado mayor relevancia a raíz del caso Zapata. Luego de su aparición en ATB y de los argumentos esbozados en torno a esta problemática y su vinculación con el 21F, queda claro que el MAS ha implementado con mayor vitalidad una “estrategia envolvente” en torno a posicionar como mentira, todo aquello que no conviene a sus intereses. Ya no se trata únicamente del hijo que hubo y no hubo, o de los negociados con una empresa china y con otras similares no chinas, de las cuales se sospecha trabajaron con la señora. De lo que ahora se trata es de hacer ver con mayor fuerza y luego del caso Zapata, que la derecha o EEUU, utilizan la mentira con el propósito de descalificar al Gobierno. Ese el objetivo. Mostrar que todo lo que se cuestione es falso porque proviene de los enemigos del proceso de cambio. Básico, en política, mientras algunos mienten por ocultar la verdad, otros lo hacen para dar una imagen buena ante los demás. El propósito común es sacar máximo provecho utilizándola como ardid. Si realmente no hubo hijo, entonces se mintió cuando se dijo haberlo visto e incluso haber sido parte de los esfuerzos por su curación en el exterior. La finalidad pudo haber sido dar una buena imagen. Si lo hubo y se tuvo contacto con él, se mintió al negar ese hecho luego de conocerse ciertos episodios. AGL señaló en alguna alocución que no hay que mentir, y que es preferible que a uno le silben o le  jalen la oreja. Evo, en sintonía con esa afirmación, señalaba que siempre la verdad se impone y la mentira acaba rápidamente. Recuerden Uds. que Alighieri en la Divina Comedia reservó el círculo octavo para los mentirosos y  cerca al noveno donde reinaba Satanás. En la lógica de Dante, en ese círculo recalaban quienes mentían y adulaban, razón por la cual merecían todo tipo de castigo por haber engañado a quienes depositaron su confianza.

Un humanista como Montaigne decía en cambio que “en verdad, la mentira es un vicio maldito. Si conociéramos todo el horror y trascendencia de la mentira, la perseguiríamos a sangre y fuego, con mucho mayor motivo que otros crímenes”.

Maquiavelo, recuérdenlo, acuñó el principio de la Virtud Política, que caracterizaba al hombre a fin que éste aprenda a no ser bueno y utilizar “esa virtud” en beneficio propio. El pueblo siempre debe temer al gobernante y éste, debe ser un experto en el Arte de la Guerra. Dos rasgos fundamentales debe poseer: la astucia de la zorra y la fuerza del león. La primera, para reconocer las trampas y, la segunda,  para separar a los enemigos, decía.  El fin justifica los medios tenía ese propósito. Y si para San Agustín la mentira consistía en decir una falsedad con la intención de engañar, Goebbels simbolizaba el arte del engaño a través de aquella con 11 principios.  El de la transposición te planteaba que si no podías negar las malas noticias, debías inventar otras que las distraigan, o el de la orquestación, clave hoy en día: si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad. En esa dirección, nunca hubo hijo, todo fue inventado y la derecha y oposición preparan otra falacia mientras el sol y la luna corren riesgo de desparecer sin Evo. Al final, diga lo que se diga, todo sigue siendo una gran mentira.

El autor es abogado.

domingo, 26 de febrero de 2017

no había sido invencible. la calle es de todos, es un espacio que interpela al poder. la reiteración del 21F, o sea el 21FII, fue un dia ejemplar. Bolivia demanda reconstruir la Constitucionalidad afirma Carlos Mesa en un descarnado análisis del 21F

El 21 de febrero de 2017 se ha convertido en un día relevante de la historia reciente de nuestra democracia. Por primera vez desde el ascenso al Gobierno del presidente Morales, agrupaciones ciudadanas no partidistas convocaron con éxito, desde el compromiso cívico, a que los ciudadanos retomen la calle y la conviertan en un escenario propio y legítimo de expresión colectiva.

El Movimiento Al Socialismo, anclado en su larga y combativa tarea sindical cocalera en los años 90 del siglo pasado, tejió una intrincada red de movimientos sociales que lograron construir un poder popular equivalente al que edificó el MNR a través de la Central Obrera Boliviana en 1952. Con esos activos, en los años de crisis de nuestra democracia (2000-2006) las fuerzas antisistema apuntalaron lo que se conoció como un bloque social que llenó el vacío dejado por la propia COB desarbolada por la contundencia del Decreto 21060 en 1985. “Tomar la calle” fue la consigna y, más que eso, convertir la calle en el escenario de la legitimidad política y de la “verdadera deliberación” fuera de las puertas del Congreso y de la instituciones legales del Estado.

En determinados momentos ese camino es, por supuesto, no sólo válido sino imprescindible. Pero en la etapa de máximo ascenso de estas fuerzas se llegó a una peligrosa deificación, la idea de que era allí, en ese complicado y frecuentemente incontrolable escenario donde se depositaba la voluntad popular. Fue sin duda un equívoco que contribuyó a debilitar la institucionalidad estructural de nuestra democracia, al punto que ni la nueva Constitución de 2009 pudo –como se ha comprobado a lo largo de estos 11 años-- frenar las tendencias a la anomia, expresadas frecuente e irónicamente en sectores oficialistas que apelaban y apelan a la presión, la amenaza, el ultimátum, el bloqueo y la movilización de grupos que pasaron por alto el imperio de la Ley con el único objetivo de defender intereses espurios.

“La calle es nuestra” nos dijo el poder desde 2006. “No sólo ganamos en las urnas sino que demostramos nuestra vigencia en esta peculiar ágora de la democracia”. Pero tanto va el cántaro a la fuente… Las ideas y la utopía perdieron impulso primero y se degradaron después. El concepto estructuralmente erróneo de construir todo el soporte del sistema en una persona comenzó a pasar facturas.

La respuesta llegó el 21 de febrero. Las principales ciudades del país llenaron sus plazas emblemáticas con miles y miles de ciudadanos, nuevas generaciones que retomaron la calle. Sobrevolaba San Francisco de La Paz la nostalgia de la masiva presencia de compatriotas que en 1982 tomaron el lugar y le arrancaron la democracia a la dictadura militar. La calle es de todos, pero sobre todo es un espacio que interpela al poder. No fue ya posible ni por la vía de la propaganda (“el día de la mentira”), ni por la de las manifestaciones oficialistas, frenar el impulso popular. La palabra pueblo recobró su sentido, no el de masas acarreadas, estipendiadas u obligadas por sus empleadores, sino el del deseo de expresar libremente una idea, la más importante, defender el voto de quienes tomaron en las urnas la decisión de no modificar la Constitución y de decirle a los primeros mandatarios de la nación que en 2019 no pueden –porque así lo manda la Constitución-- volver a postularse a la presidencia y a la vicepresidencia.

Salvo la condenable acción vandálica de los cocaleros, fue un día ejemplar. En la mañana, el Gobierno organizó concentraciones para recordar la “mentira” del Referendo, en la noche se conmemoró uno de los hechos democráticos más relevantes de las últimas décadas. Pudo hacerse en paz, en libertad, sin restricciones y sin provocaciones (punto alto para el oficialismo que ni directa ni indirectamente provocó o promovió violencia o boicot a las concentraciones).

Comienza de este modo un nuevo tiempo en el que el halo de invencibilidad del Presidente parece estar en cuestión, en el que los ciudadanos quieren caminos nuevos y de renovación para el 2019, en el que el país demanda reconstruir la institucionalidad y garantizar la alternabilidad en la presidencia, como una garantía central de que el poder no destruya los valores esenciales de éste o cualquier otro proyecto político.

Si el Gobierno insiste en no escuchar estas voces, se equivocará en perjuicio suyo, en el de su obra y en el de todo el país. El riesgo está en que crea realmente en una realidad construida para reforzar su propia visión, encerrada en las paredes del poder. Si después del 21 de febrero se le da la espalda al triunfo legítimo e incuestionable del No, sólo se estará contribuyendo al crecimiento de una oposición que tendrá ante cualquier respuesta “legal” que busque destruir la incuestionable legalidad y legitimidad del Referendo, razones más que suficientes para expresar su verdadera fe democrática en 2019, cuyo pilar fundamental es la renovación de liderazgos nacionales.   
 
 El autor fue presidente de la República.