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martes, 21 de febrero de 2017

al expresar libremente su decisión del 21F, "hay optimismo en que será respetado el NO", expresa LTD sobre el movimiento popular de este dia en toda Bolivia.

Hay motivos para recordar con optimismo el referendo del 21 de febrero pasado, pues la ciudadanía se expresó libremente y aprobó una decisión legítima que debe ser respetada

Una de las conquistas reivindicadas por muchos sectores de la población, incluidos los militantes del MAS, ha sido la incorporación en la Constitución Política del Estado (CPE) del referendo como expresión de la democracia directa y participativa.

La Ley del Régimen Electoral, a su vez,  dispone que las “decisiones adoptadas mediante Referendo tienen vigencia inmediata y obligatoria, y son de carácter vinculante. Las autoridades e instancias competentes son responsables de su oportuna y eficaz aplicación” (Art. 15) y que los referendos no pueden ser anulados, por ninguna causa y ante ninguna instancia” (Art. 191).
Estas disposiciones permiten afirmar la validez del referendo constitucional que se realizó el año pasado un día como hoy, por el que por mayoría absoluta de votos la ciudadanía rechazó la propuesta del MAS y el oficialismo de reformar el artículo 168 de la CPE para viabilizar una nueva postulación de los actuales mandatarios.

Con ese resultado y las normas mencionadas, queda descartada la propuesta de que los actuales Presidente y Vicepresidente vuelvan a candidatear en las elecciones generales de 2019. Sin embargo, lamentablemente, hay una corriente muy fuerte dentro del partido de Gobierno para desconocer los resultados de referendo constitucional y proponer, sin más, una nueva candidatura de los primeros mandatarios.

Obviamente no sólo se trata de una ambición política personal. Lo cierto es que el MAS debería volver a hacer política y acercarse a la ciudadanía para que, sin un candidato como el actual Mandatario, pueda recuperar apoyo electoral para producirse en el poder.

Pero parece que no se acepta esa posibilidad y están dedicados, incluyendo muchas autoridades del Estado, a buscar la forma de revertir el contundente resultado del referendo, al punto que han dejado en plano secundario la administración estatal que, como se puede observar, no puede solucionar una serie de conflictos, particularmente con sectores que hasta hace poco eran afines al MAS y al Gobierno, actitud que, como ya se ha señalado, los aleja aún más de la gente.

Pero ese es otro problema. Lo cierto es que no hay posibilidad alguna de que, sin violentar la CPE y el referendo de 21 de febrero de 2016, el MAS pueda volver a postular a los actuales primeros mandatarios. Y si bien hay corrientes, dentro y fuera del MAS, que parecen convencidas de que lo harán, hay que estar conscientes de que esa actitud abonaría su ilegitimidad tanto dentro y fuera del país, con todos los costos políticos, económicos y sociales que ello implica.

Por los argumentos señalados, bien harían las autoridades del Estado y los dirigentes del MAS en respetar la CPE y la voluntad popular e impulsar un proceso de reciclamiento que les permita acercarse a la gente, cualquiera sea su candidato. El país, con seguridad, les reconocería si así actúan y, más temprano que tarde, les reclamará si no lo hacen.

En todo caso, hay motivos para recordar con optimismo el referendo del 21 de febrero pasado, pues la ciudadanía se expresó libremente y aprobó una decisión legítima que debe ser respetada, más aún si, adicionalmente, volvió a demostrar su plena adhesión al sistema democrático.

domingo, 19 de febrero de 2017

se le nota, se advierte que Evo anda preocupado, cansado, agobiado de tanto mentir, se tanto embuste, como dice Susana Seleme, tiene que agotar remendar una mentira con otra, mentir, siempre mentir y lo peor sin que nadie crea ya en sus interminables embustes...Carlos Valverde se refiere a los "temitas que agobian al Jefe"

y sin posibilidades de revertir el mal momento, don Evo se inventó unas diligencias en Europa que no necesitaban, para nada, su presencia: la primera, el viaje a La Haya para “coordinar la réplica” a Chile en el Tribunal Internacional, la que será terminada y entregada el mes entrante (además, por supuesto de que él de eso sabe nada) y, la segunda, para conversar con la FAO para que ese organismo “tramite una solicitud” de financiación al Fondo Verde para combatir los efectos del cambio climático en el país. En realidad el mandatario no necesitaba ir para tal cosa, pero, lo cierto es que don Evo está atosigado porque nada parece salirle bien últimamente.

Veamos: la inauguración de su “depósito de bienes obsequiados”, llamado Museo de la nosecuanto, generó burlas por un lado y críticas por el otro; la verdad es que suena hasta grosero ir a pedir aportes de dinero para luchar contra la pobreza o la sequía después de semejante gasto insulso (¡siete millones de dólares!). Además, en la semana se dio la rebelión de los cocaleros de Yungas a la decisión de aumentar sembradíos de coca en Chapare (que justifiquen su destino, dicen los de Yungas), la rebelión del sector salud que finalmente dobló el brazo del Gobierno y la sensación de desconfianza que sigue creciendo cada vez que se les ocurre hablar de una nueva candidatura.

Son “incomodidades” a las que el Presidente ya debería estar acostumbrado dado que son casi cotidianas. Pero lo afectan como el primer día porque no está acostumbrado a que le digan “no”.

Además de ello, en su ausencia, se lució García Linera descargando culpas en los sectores del propio MAS para hablar de “la locura” que significó el referendo del 21F, la peor derrota del Gobierno hasta ahora porque ratificó el texto Constitucional que “jubila al Presidente” en el cargo desde enero de 2020.

Sobre esto último, les salió mal el “documental del Cártel”. Ahora apuestan a la Sra. Zapata para que los salve en el canal paragubernamental ATB y, aunque todavía logran que se debata el “amorío y sus consecuencias”, les resulta cada vez más difícil alejar la imagen de un Gobierno y un Presidente corrupto.

Ya la gente no se traga la idea de que Evo no sabía nada, que Evo en eso no se mete; la gente cree nomás que hubo corrupción y tráfico de influencias y seguramente ese será el centro del debate en el futuro cercano: se hará imprescindible e inevitable (para el Poder) hablar de la corrupción que se ha llevado miles de millones de bolivianos desde el caso Catler, los camiones de Quintana, las barcazas, la planta de Bulo Bulo, el tren que no encuentra solución, la falta de agua en La Paz, los aeropuertos mal construidos, el TAM, el tráfico de influencias en el caso LaMia, sus amigos en la DGAC y… siguen.

Es mucho… ¿¡Cómo no va a estar agobiado y buscando viajes!?

jueves, 16 de febrero de 2017

Ericka Brockmann se refiere a David Choquehuanca como al esotérico excanciller, agorero del desastre en lugar del pacifista y reflexivo "jilakata aymara" como se llamó asímismo.

Choquehuanca: esotérico y agorero del desastre


Hace unas semanas, en su columna de opinión Francesco Zaratti recordaba haber escuchado con “gozo” el enésimo discurso esotérico del canciller con ocasión de la condecoración de la Universidad Católica Boliviana. En ella, David Choquehuanca habría citado una “investigación reciente” que concluía que el verdadero motivo de intervención de EEUU y sus aliados en Irak sería la ocupación de un sitio arqueológico donde se concentra la “energía de las estrellas”. Confieso no haber dado crédito a la información que en su momento me llegó sobre tan sui géneris y galáctico discurso oficial. 

Sirva esta anécdota de antecedente para referirme brevemente a la salida del gabinete ministerial y al polémico contenido de recientes declaraciones públicas de quien, por 11 años, fue representante de la política exterior boliviana. Son varios los que lamentan el alejamiento de un “buen hombre”. En términos de gestión, pese a una presencia simbólica, se le reconoce extrema obsecuencia y debilidad frente a la estridente retórica presidencial y la de todos aquellos voceros improvisados en asuntos de su compe-tencia y de interés internacional. 

Políticamente, se equivocan quienes lo visualizaron algún momento como el natural delfín y heredero de Evo Morales. Pagó un precio muy alto al propiciar en La Paz las fallidas candidaturas de Felipa Huanca y de Édgar Patana respaldando a bartolinas y a las organizaciones sociales de El Alto. Y es que el hermano Choquehuanca encarna una idea de lo indígena anacrónica respecto a aquella que enarbola una nueva generación de aimaras y quechuas que, sin negar su origen, se asumen como ciudadanos y son permeables a la influencia de valores, e incluso de los antivalores, que conlleva la modernidad. La imagen idealizada del indígena telúricamente asimilado a la pachamama ya no cuaja ni convence al indígena urbano y emprendedor ni a la gran mayoría de potenciales electores.

Concluyo interpelando al excanciller no por sus muchas veces ponderada serena actitud, sino por legitimar la estrategia del miedo como recurso para defender el proyecto ‘prorroguista’ de una autocracia presidencial cuasi monárquica.




No otra cosa puede interpretarse de la declaración que hiciera hace pocos días en sentido de que si el presidente no es candidato podría haber una matanza en el país. Metáfora o no, se trata de una apreciación inadmisible de quien pregonó un día la esencia pacifica del indígena. Censurable viniendo de quien, como misionero que retornará a trabajar y motivar a las bases del ‘proceso de cambio’, debiera tener el poder de persuadir a los violentos y agoreros del desastre, sobre la necesidad de que, aun sin Evo, el MAS deberá garantizar una transición democrática y pacífica del poder en democracia 

martes, 14 de febrero de 2017

nos sorprendió el adjetivo "genocidio" matanza del pueblo, pero luego le dimos razón a El Deber. los inaceptables accidentes de tránsito son en verdad "un genocidio o exterminio" que rebela, provoca angustia y se tiene que actuar. Previus (en la cabeza del texto)

previus. causas estructurales. malas carreteras, mala senalización, choferes borrados, choferes cansados, choferes incapaces. máquinas en mal estado, sobrepeso, exceso de velocidad, irresponsabilidad empresarial, pasajeros intolerantes. choferes sin permiso.


Genocidio implica el acto deliberado de querer exterminar pueblos, grupos sociales, étnicos o religiosos. Pueden darse genocidios indirectos por ineficiencia o por el hecho de no hacer nada, aun sabiendo de que algo terrible pasará. En Bolivia cuando se habla de genocidio solo se trata de temas políticos. Y cuando se presentan actos realmente genocidas no se hace nada o se los ignora. 

Estamos ante algo incontrastable: el genocidio más terrible que se produce actualmente en el país lo provocan los incesantes accidentes de tránsito. Y vale recalcar lo de genocidio. Pareciera que –aunque sea por indiferencia– se quiere que los usuarios de transporte público y de ‘flotas’ pierdan la vida sistemáticamente. 

Recién comenzando el año 2017 las cifras de muertos o heridos son grandes y crecen cada semana. Bolivia es uno de los países del mundo donde en proporción a su población muere más gente en rutas, calles o caminos, estos para colmo generalmente de pésima calidad. Varios factores concurren en el indirecto genocidio: construcción deficiente de vías, mala señalización, ausencia o falta de decisiones de autoridades gubernamentales, inadecuado control policial de conductores y vehículos, una policía caminera que solo existe de nombre, conductores drogados o ebrios, a los que tampoco se controla, etc. 

 En el país, unas minorías privilegiadas se transportan por vía aérea, mientras la inmensa mayoría del pueblo lo hace por tierra; el pasaje en avión es caro y fuera del bolsillo de los que menos tienen. Cabe preguntarse por qué –en medio de tanta fiebre estatista y populista– el MAS no creó en su momento una empresa estatal de transporte terrestre de primera calidad que garantice seguridad y eficiencia. Eso hubiera sido servir al pueblo, como le gusta repetir al oficialismo, aunque en variados casos no hace realidad dicha expresión.


Mientras no exista un mínimo de orden en el sector, el genocidio caminero proseguirá su macabro curso. Sumemos el caos del transporte urbano, también plagado de fallas y regulaciones que nadie cumple. En fin, muchos funcionarios deberán ser retirados de cargos en los que demostraron ser culpables –por omisión, incapacidad e ineficacia– de la muerte de indefensos pasajeros. El Gobierno tiene la obligación de evitar la continuidad de esas tragedias. Urgen medidas drásticas y efectivas para poder aminorar la escalada de muertes por accidentes de tránsito 

sábado, 11 de febrero de 2017

el Gobierno de la Mentira, es el Gobierno de Evo, del MAS, de los cocaleros, de los contrabandistas, de los narcos, de los choferes que todo lo hacen utilizando la fuerza bruta. Manfredo Kemffp se refiere con claridad al tema.

Este es un Gobierno de mentirosos. Desde el primer día ya venían con la idea de quedarse en el poder y para eso engañaron al sistema democrático mostrándose como respetuosos de la ley antes de las elecciones, hasta que, instalados en el Palacio, dijeron que no se irían más. Fue la primera y gran mentira. Después la sucesión de embustes ha sido incontable; miente S.E., miente el Vice, mienten los ministros, mienten los parlamentarios, mienten sus gobernadores y alcaldes, y los bolivianos que no tienen acceso sino a TVB, creen todo candorosamente.


Menos mal que otros ciudadanos se están informando a través de las redes sociales – a falta de medios independientes que quedan pocos – sobre las mentiras de los intentos de golpe de estado que habrían sido neutralizados, los fallidos propósitos de magnicidio contra S.E., las burdas mentiras sobre terrorismo y separatismo derivados en abusivos juicios en Santa Cruz, las mentiras sobre el gas, el litio, Mutún, las mentirotas sobre el tema Zapata donde falta decir que S.E. fue violado, las mentiras de La Calancha, Porvenir, Chaparina, y la última mentira y más cínica de todas: de que la prensa libre es un “cartel de la mentira”.

 
Ahora los mentirosos anuncian salir a las calles el 21-F dizque para desagraviar a S.E. por su derrota en el referéndum. No saben que una derrota se desagravia con una victoria, no con llanto ni infracciones constitucionales. Hasta mienten que el 21-F fue la primera derrota de S.E. cuando fue desbaratado hace años en las mañosas elecciones de los magistrados y con las autonomías también, antes de que mintiera que era autonomista. Mienten que la Constitución les permite convocar a consultas sobre su re-re-reelección hasta que puedan ganar. Todo es una sarta de mentiras que se convierten en verdades a medias gracias a su gran aparato publicitario.
 
Para provocar enfrentamientos – por lo menos para provocar miedo – anuncian salir a las calles el 21 de febrero, protestando contra el “Día de la Mentira”. El auténtico “Día de la Mentira” es el 22 de enero y los masistas hasta lo han convertido en feriado nacional. Es mentira porque dicen celebrar el 22 de enero el “Día del Estado Plurinacional” y lo que celebran – y hacen festejar a todos los bolivianos a la fuerza – es el día en que S.E. tomó el poder. Eso festejan. Llegará el momento en que los bolivianos convirtamos en feriado el 21-F, pero no será para adular a nadie, sino porque es la fecha de un memorable triunfo democrático.

jueves, 9 de febrero de 2017

"cuando con la mirada se maneja a ministros, a jueces, a generales como muñecos" Alvaro Puente describe el "nuevo palacio de Evo" el museo "qué difícil sentirse mortal y limiitado...darse cuenta cuando todos te llenan la cabeza de soberbia e idolatría. todo es el culto a la persona.

Ahí va para los futuros Evos, para los que lo tienen acorralado en un pedestal, para los que lo van destruyendo a lisonjas, para los que fabrican con él su propio mito, va lo que pudo ser para Evo Morales.

Qué agradable debe ser que todos te saluden, que te señalen, que seas para todos el personaje más importante. Qué alegría que te feliciten por todo y te envidien. Qué genial que te admiren y te teman, que te tiemblen, que si hace falta te amarren los cordones sin chistar.

Es lo máximo tener tanto poder. Es un delirio disponer de los bienes y millones de todo el país. Es indescriptible lo que se siente cuando con la mirada se maneja a ministros, a jueces, a generales, como muñecos. No se puede explicar lo que se vive cuando son miles los que creen y te tratan como si fueras un enviado de Dios, cuando hasta tus camisetas las conservan como reliquia.

Es agradable, pero qué difícil se hace en ese trance sentirse mortal y limitado, como todo el mundo. Qué difícil es contemplarse con sencillez. Qué difícil, casi imposible, es darse cuenta de las propias limitaciones.
 
Hasta las bajezas parecen grandezas. Qué difícil darse cuenta de que todos son importantes. Qué difícil sentir la grandeza de los anónimos y de los desconocidos. Qué difícil comprender que todas las personas son respetables. Cuando todos los que te rodean te llenan la cabeza de soberbia y de egolatría, qué difícil se hace distinguir al amigo del servil, del interesado, del comerciante de sonrisas y de aplausos.

 Es diferente ver la Presidencia desde Chapare y verla desde la misma Presidencia. En Chapare debió verse como un bello reto, como la oportunidad genial de borrar del mapa el dolor, la pobreza, las diferencias. Desde la Presidencia es la lucha por conservar el poder conquistado, de guardar el tesoro que tanto gusta. Desde Palacio es disfrutar de la fuerza, de la omnipotencia, del bienestar. Es sentirse cada día más arriba, más presidente, más temido, más adorado. La pena es que uno olvida dónde quedó el reto. Dónde la oportunidad.


La diferencia es el Museo de Orinoca. El centro ya no es el cambio. Ahora es Evo. Es el culto a la persona. Es tanto el llunk’erío (Adulación) que ya no bastan las palabras. Hacen falta toneladas de ladrillos y cemento. Es el templo de las alabanzas. Es el castillo de las loas y del incienso. Es el palacio de lo que no es ser presidente. 

Es la rabia de sentir a Dios como una desleal competencia 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Marcelo Rivera con la autoridad que le da su larga experiencia y profunda honestidad don Marcelo Rivera nos dice una verdad amarga y lacerante. la mayor frecuencia del delito y las medidas de los vecinos contra Bolivia y sus narcotraficantes.

Un trío invencible:

cocales, coca y cocaína


A diario hay noticias sobre hallazgos de fábricas de cocaína e interceptación de esta droga en grandes cantidades. Antes era frecuente lo de los ‘tragones’ traficando por gramos, ahora la cosa es por cientos de kilos y por toneladas, produciendo el ilícito negocio operaciones multimillonarias en dólares, tal cual se afirma tras el descubrimiento de factorías y después de incautaciones y de la caída de algún ‘pez flaco’ que se durmió en sus laureles.

Por eso los países vecinos endurecen las medidas en sus fronteras con Bolivia, como sucedió antes con Chile, luego con Brasil, que redobló sus patrullajes –por tierra, aire y ríos-, y como está pasando ahora con Argentina, en cuyos límites y terminales aéreas y terrestres los controles son severos –a veces trasponen la dignidad de las personas-, frente al peligro que representa el narcotráfico que, desde suelo boliviano, se cuela en la nación del Plata amenazando a sus más de 40 millones de almas.

Independientemente del reclamo por la vía diplomática por aquel trato y de problemas que pueden surgir por la presencia de compatriotas inmigrantes, indudablemente que la cuestión fundamental es el tráfico de cocaína, y no solo eso sino de la ‘milenaria’ hoja de coca que, asimismo, es llevada subrepticiamente en grandes cantidades a la Argentina para masticarla o, lo que ya es trágico, para convertirla en el alucinógeno degradante y fatal.

Es el agudo tema que en Bolivia sigue pendiente. No se avanza en la lucha contra ese flagelo que es la cocaína  porque los ‘peces gordos’ disponen para su oficio del componente sin el cual no habría el alcaloide: la coca. Estando probado que peor es el daño que el beneficio, no tendría que haber más plantaciones de coca que las que requieren la ciencia y la industria, peor el mínimo de ley, 12.000 hectáreas, pero ahí están los cocaleros –cuyo máximo líder es el presidente de la nación-, pugnando para que sean 20.000, casi la cantidad que la ONU estima que hay sembradas sumando las plantaciones clandestinas.

Entonces veremos nomás las fronteras con más soldados, con más cercas, veremos ‘olfateo’ denigrante de viajeros, porque los cocales, la coca y la cocaína son un trío invencible bajo el masismo gobernante.