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viernes, 9 de diciembre de 2016

el zorrino, de la familia de cuadrúpedos malolientes cuya fetidez se siente desde 50 metros...viene muy cabal, cuando Lupe Cajías titula "el año del zorrino" que orinó sobre el Régimen y lo está dejando expuesto al desnudo. Lupe se refiere a los desastres que malogran totalmente "la maña y figura del vernacular, indígena de Orinoca"



Lupe Cajías


El año ya estaba realmente feo y maloliente, orinado por el zorrino. Pero la explosión fue la muerte de 71 personas por una mala gestión
Tantas veces repetimos sobre la inútil convocatoria al referendo para perpetuar el mandato de Evo Morales. Hace ya un año se sabía que el resultado sería adverso para esa meta del grupo de poder civil militar, a un alto costo económico para el pueblo y aumentando la compleja erosión del partido gobernante.

Si enero fue poco, febrero fue loco. El rey quedó tan desnudo como pocos de sus enemigos podrían haber imaginado. No fue tan grave la revelación de la existencia de un hijo clandestino como las palabras del mandatario que no sabía siquiera quién era esa cara conocida y tampoco si había sido padre o no y si vio alguna vez al niño. Aunque las declaraciones sumisas de sus ministros intentaron justificar tal vergüenza, para la opinión pública mundial quedó evidente que ese hombre no era un padre decente.

El altísimo porcentaje del “No” en las mesas urbanas y en ciudades completas, como fue el caso potosino, dejó sin argumentos al grupo palaciego. Durante meses, el mayor esfuerzo fue intentar revertir el puñetazo que supuso ese “No”. Al mismo tiempo querían explicar por qué pudo la ex del Jefe despachar negocios desde una oficina dependiente del super Ministerio de la Presidencia.

Mientras se pasaban los días, las semanas y los meses sin atender la gestión pública, ya rebasada por una pesada burocracia duplicada en 10 años y olvidada de la meritocracia y del servicio civil. Hace una década inaugurar una cancha de pasto sintético en Curahuara podía ser simpático; seguir el mismo programa 120 meses es un exceso. Como lo es también el teleférico descoordinado, el palacio I y el palacio II, los locales para competir con Viña del Mar, los aviones, los viajes y otros caprichos de nuevo rico.

La crisis del agua aumentó esa sensación del rey desnudo, él y sus equipos de amigos, funcionarios poco serios, irresponsables. Muchos habitantes en La Paz, durante días, sintieron recorrerles un gélido ánimo de desaliento, de impotencia, de contemplar que todos los esfuerzos municipales, institucionales, personales se derriten por el manejo populista y clientelar.

El año ya estaba realmente feo y maloliente, orinado por el zorrino como dice el verso para explicar tantas malas cosas juntas. Pero la explosión fue la muerte de 71 personas por una mala gestión, por un negocio entre amigos donde otra vez aparece el triángulo chinos-venezolanos-grupo palaciego. Ahora ya no pueden culpar al viento, al periodista, al imperio. El mundo entero quedó atónito, y parece ser sólo el preámbulo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

precisas. concretas. atinadas preguntas de LTD a las autoridades, a los "protagonistas" del terrible accidente que dejó sin vida a 71 personas, a la FAB que hace rato "finge sordera" y no contesta porque "como parte del Gobierno" está en el poder y "le mete nomás"

Dónde comienza y dónde termina la responsabilidad del Estado? Esa es una de las muchas preguntas que se van abriendo a medida que avanzan las investigaciones sobre los factores que posibilitaron el fatal accidente

¿Por qué, después de cuatro años de fracasos, LaMia traslada a Bolivia la sede de sus operaciones, y su propiedad es transferida a dos pilotos bolivianos? ¿Qué fue lo que se les transfirió, si no fueron los tres aviones que en Venezuela fueron declarados como parte de su patrimonio? ¿A quién pertenecen en realidad esos aviones?

Muy ligadas a lo anterior están las dudas relativas a las relaciones entre LaMia y la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). ¿Qué hacían los aviones de LaMia en los hangares de la FAB? ¿Hubo algún contrato legal? ¿Quiénes lo suscribieron y en qué condiciones? ¿Desde cuándo los predios de la FAB están a disposición de LaMia? ¿Cuánto pagó LaMia, y cuánto es lo que debe, por los servicios que la FAB le prestó y todavía le presta?

Si, tal como ahora se ha comprobado, el patrimonio de LaMia era prácticamente inexistente, si no estaba registrada en el Registro Obligatorio de Empresas (ROE), si tenía como antecedentes los rechazos de Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela, ¿cómo se explica que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) le haya otorgado de manera tan expedita la licencia de operaciones?

Hasta ahí, la tarea de dar las respuestas esperadas corresponde casi exclusivamente a dos partes. Una, la empresa LaMia, y otra, la más, importante, la DGAC y, por consiguiente, el Ministerio de Obras Públicas Servicios y Vivienda, del que esa repartición depende directamente.

Mucho más numerosas y complejas —y mucho más amplio el abanico de personas e instituciones que tendrán que despejarlas— son las preguntas sobre lo ocurrido durante las horas previas a la salida del fatídico vuelo. Este aspecto del caso, que será sin duda el objeto principal de las investigaciones en curso, trasciende con mucho la responsabilidad que corresponde a una empresa privada y el organismo regulador. Lejos de ello, alcanza a los tres Estados involucrados en el caso, Brasil, Bolivia y Colombia —en ese orden— y a sus respectivos organismos encargados de regular la aviación civil.
En el caso de Brasil, la primera pregunta debe estar dirigida a la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC). ¿Por qué se negó a autorizar el vuelo chárter de LaMia entre San Pablo y Medellín? ¿Es verdadero el argumento de la ANAC, según el que esa autorización fue negada en estricta aplicación de normas internacionales que regulan los vuelos chárter, o hubo alguna razón que aún no ha sido expuesta?

En lo que a la responsabilidad boliviana corresponde, muchas de las preguntas pertinentes ya son ampliamente conocidas, pero hay otras que también merecen atención. Entre ellas, se destacan las que se refieren al punto donde comienza y donde termina la responsabilidad del Estado boliviano en vista de que, más allá e independientemente de los detalles técnicos y de la identificación de las culpas personales, un principio básico del derecho público indica que los Estados son responsables por las acciones u omisiones de sus funcionarios.

Y hay muchas más preguntas que a medida que transcurra la investigación serán planteadas…

martes, 6 de diciembre de 2016

Carlos Valverde se refiere otra vez al caso LaMia. lo obrado por la autoridad.

Esto tiene un antes

Cuesta escribir sobre lo ocurrido con el vuelo de LaMia; es casi imposible no pensar en las personas que dejaron la vida en “Cerro Gordo” cuando iban a disputar un partido de fútbol y no referirse a ellas ni a lo ocurrido en el vuelo. Voy a abstenerme, porque pienso que en este momento es necesario analizar lo que pasó, desde mucho antes, en tierra, en nuestro país, donde las cosas no están claras.

Hace un par de días el Ministro de OOPP aseguró que se cambiará al personal ejecutivo de la Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC) y de Aasana. A decir verdad, me parece bien que la Máxima Autoridad Ejecutiva (MAE) del sector asuma responsabilidades que logren desandar el camino y se nos diga cómo se llegó a esto, porque se nos ha informado que LaMia incumplió “disposiciones de la Ley 2902” referidas a sus obligaciones como portador de servicios aéreos y a no reunir los requisitos legales que dieron origen a la concesión o autorización del permiso” (argumentos de la DGAC al suspender permisos de LaMia), pero, debemos conocer desde cuándo no reúne esos requisitos y cómo se obtuvo la primera licencia. De paso, cómo es que LaMia llegó a ser operador en Bolivia.

LaMia, hasta el día de la desgracia, tenía licencia indefinida. La certificación de explotador de servicios aéreos es de carácter indefinido; lo que avala ese certificado es el permiso de operabilidad y eso se lo logra cada año a través de auditorías. Reitero, sería bueno saber si previo a la licencia suspendida por la DGAC efectivamente se cumplió a cabalidad con los requisitos y si estos son claros (no encontré el reglamento para charters en la DGAC) y si las auditorías se hacen como corresponde; no sea que haya sucedido como lo de Aasana, donde se obviaron los requisitos de “combustible extra” para contingencias (nos alcanza bien, así volamos, lo hacemos en menos tiempo… es así nomás, dijo el auxiliar de vuelo), de acuerdo al informe de Celia Castedo, quien se molestó porque  “los despachadores no toman en cuenta las observaciones”.

Aasana comunicó que no dirá nada “por órdenes superiores”; al contrario, sus directivos aseguran no haber entregado documentación a nadie y dicen que lo que circula “por ahí”, no es documentación oficial (¿hasta que se pruebe que si?) y que esté en manos del periodismo es producto de probables entregas de “malos funcionarios” y eso lleva a concluir que en Aasana tienen la idea de que el buen funcionario es el que mete la tierra debajo de la alfombra o, lo que es peor, el que echa la tierra que ayude a enterrar los cadáveres de la desgracia mientras “los responsables se salvan” y la aeronavegación comercial boliviana y sus muy malos sistemas de control también.
El autor es periodista.

domingo, 4 de diciembre de 2016

"Evo, el mejor de todos los bolivianos" es una consigna, un llunkerío sin disimulo, una forma de pretender frenar la tormenta de impopularidad y el rechazo que provocan las actitudes justamente de este Evo. el texto que sigue de Agustín Echalar

Hace unos tres años tuve la oportunidad de coincidir en el programa Pentágono con la exjefa de gabinete del presidente Evo. La señora me dejó estupefacto cuando sin que nadie se lo preguntara, y a boca de jarro soltó la especie con la que he titulado esta nota semanal. Sí, dijo muy suelta de cuerpo que ella creía que Evo era el mejor de todos los bolivianos. La aseveración era penosísima, sobre todo viniendo de ella, una subalterna del macho alfa de este país.

Luego de terminado el programa me enteré de que ella era la autora de un libro llamado Evito y el Mar, que podía ser considerado como una especie de tesis doctoral de llunquerío. El personaje se me pintó como un ejemplo del arribista que busca consolidar un espacio en base a adulaciones al jefe que es el hombre más poderoso de la patria, y lo archivé como tal.

La semana pasada volvió a mi memoria porque escuché la misma frase, esta vez dicha no por una jefe de gabinete, que es un sinónimo de secretaria, (dicho sin desmerecer ninguna de las dos ocupaciones), sino nada menos, que por la presidente de Diputados, y expresidente de la cámara de Senadores, nada menos que  la primera mujer que ha sido Presidente del Estado Plurinacional, aunque sólo por un week end.

Gabriela Montaño no tiene performances muy gloriosos en su vida pública. Se la ha visto llorar con lo del Satélite, algo incomprensible para las personas racionales, y no se la ha visto molestarse ante las coplas gubernamentales, groseras y ordinarias de un lejano carnaval. De cualquier manera, y a pesar de algunos gafes, y ciertas inconsistencias, es una persona que tiene su espacio y su estatura política. Por eso, escucharla repetir una frase tan tonta como “Evo es el mejor de los bolivianos” tiene que  sorprendernos, siquiera un poco.
La frase es absurda, porque una catalogación de ese tipo simplemente no se sostiene,  es muy general  y extremadamente subjetiva. Que lo diga una subalterna fascinada con su jefe, vaya y pase, que lo repita la presidente de la Cámara de Diputados tiene implicaciones muy serias.

El problema es que ésta no es una ridícula proclama de excesiva admiración hacia el macho alfa hecha por un par de mujeres machistas. Ésta es una consigna y es parte del paquete de endiosamiento de Evo Morales que pretende eternizarlo en el poder. No deja de llamar la atención que esta frase haya sido proferida precisamente en la semana en que la popularidad de don Evo Morales ha debido haber declinado enormemente.

Estamos viviendo una enorme crisis debido a la falta de agua en una de las ciudades más importantes de Bolivia, lo que ha puesto en evidencia que hay una enorme crisis institucional, porque esta falta de agua, producto de la sequía no ha sido prevenida y amainada porque no ha habido ni voluntad ni capacidad política para hacerlo.

El Presidente ha demostrado que no se interesa  o no entiende algunos temas sustanciales, y ha mantenido una agenda donde mezcla sus extravagancias y deseos personales con sus funciones como Jefe de Estado. Su asistencia al funeral  Fidel Castro no tenía ninguna relevancia para el Estado boliviano, y ha tenido lugar en un momento en que se hubiera esperado una actitud de compromiso con los problemas que atañen a una buena parte de la población. Un mínimo de recato habría inhibido al señor Morales  de abandonar el país en esas circunstancias.

Preocupa que la frase de marras no sea una  cursilería de féminas alborotadas, sino parte de un discurso armado para posesionar esa idea en el imaginario boliviano, sobre todo si consideramos lo que el Gobierno gasta en propaganda. Estamos ante una enorme arremetida del culto a la personalidad, elemento antidemocrático por excelencia, y estamos ante la evidencia de que hay una camarilla que es la que en realidad gobierna el país, y desea que las cosas se queden como están. Ellos no permitirán que Evo se retire al Chapare con una quinceañera, y no por respeto a las leyes y a la integridad de las adolescentes, sino por motivos muy mezquinos.
 
El autor es operador de turismo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

gráfico título elije Raúl Peñaranda "El agua. la cryptonita de Evo", el verdoso mineral que debilita y le provoca cuasi la muerte al personaje de Superman. el agua, se está convirtiendo en el líquido elemento que hace añicos el poder masista.



El agua es la kryptonita de Evo Morales. Así como ese exótico mineral es lo único que logra quitarle el poder a Superman, en nuestro medio podríamos decir que lo mismo ocurre entre el agua y su relación con el Presidente.

Y como Superman debe alejarse lo más rápido posible de la kryptonita para evitar un agravamiento de sus efectos, Morales está intentando, también raudamente, solucionar la falta de agua que sufren millones de personas en Bolivia, tanto en La Paz y El Alto como en otras ciudades capitales y decenas de municipios rurales. Hasta ahora con nulo éxito.
El agua es la kryptonita de Morales puesto que su falta, al contrario de lo que señalan en el Gobierno, se debe a las deficiencias de su régimen, que la ciudadanía identifica con claridad. En primer lugar, por haber nacionalizado EPSAS y llenado a esa empresa de gente inepta como parte del plan de entregar cuotas de poder a los grupos de presión afines al oficialismo.

En segundo lugar, porque la crisis del agua hace ver con claridad cómo prioriza Morales sus decisiones: alienta la construcción de onerosos palacios, de absurdos estadios, de inútiles tinglados y aeropuertos que llueven por dentro, en vez de obras necesarias para dotarle a la población de los servicios más básicos, en este caso nada menos que el agua.

Y tercero, porque el Presidente, que en general se coloca como la persona que resuelve todos los problemas, todos los conflictos, todos los desafíos, resulta que revela con cada vez mayor frecuencia que no sabe sobre los problemas que más conmueven al país. No sabía si su hijo nació o no, no sabía de la corrupción del Fondo Indígena, no sabía que el lago Poopó se estaba extinguiendo, no sabía…

El cambio climático explica gran parte de lo que pasa ahora en el país, pero ése es un fenómeno global, que está siendo mejor o peor enfrentado por los distintos gobiernos con medidas de prevención y de otro tipo. Aquellos que politizaron todo y no tomaron medidas técnicas de previsión, ahora están, aunque parezca paradójico, con el agua hasta el cuello. Pero aparte de la politización, a la falta de previsión y la errónea jerarquización de prioridades, está un asunto de mayor profundidad: el desprecio que Morales, el vicepresidente García Linera y otras autoridades sienten por las ideas de los ambientalistas.
La indecorosa frase de que Bolivia no será “guardabosques del imperio”, lanzada por el Vicepresidente, demuestra este punto, que el Gobierno no entiende: si queremos tener agua debemos cuidar a la naturaleza. Si no queremos ser guardabosques y se deforesta sin control para aumentar la frontera agrícola o se alientan megarrepresas en la Amazonia, entonces se rompe el ciclo de la lluvia. ¡Sorpresa! ¡Los árboles ayudan a la lluvia porque retienen humedad en sus hojas y en el suelo!

Por eso, el agua, o su ausencia, ha puesto en entredicho todo el modelo de desarrollo del Gobierno actual, un modelo que sirvió mientras los precios de las materias primas estaban altos, pero que ahora que ello ha cambiado demuestra sus grandes falencias. No había sido suficiente sólo perforar campos gasíferos y socavones para generar desarrollo de largo plazo.

Durante años el gobierno de Evo Morales tenía los astros alineados. Todo lo que hacía le resultaba bien. Parecía un Presidente hecho de teflón, que nada lo dañaba. Pero en política llega el momento en que los astros también pueden “desalinearse”: lo que se vio como una gran medida, el hecho de que la ONU declarara al agua, a pedido de Bolivia, como un derecho universal, ahora cobra factura.

Y se da algo así como un efecto dominó: la ciudadanía resiste cada vez más las obras faraónicas, cuya construcción en algún momento respaldó o por lo menos no rechazó y se pregunta ahora para qué Morales quiere gastar 250 millones de bolivianos en un nuevo palacio si no puede dar agua a los vecinos de cinco ciudades capitales o erogar 2.100 millones de bolivianos más en un centro de investigación nuclear, cuya necesidad, en estas circunstancias, es prácticamente nula. Para no citar a la planta de San Buenaventura, que está fracasando, la planta separadora de líquidos que no tiene gas suficiente, una planta de urea ubicada en el peor lugar posible y decenas de empresas estatales deficitarias.

Y en el medio de las malas noticias, la más inesperada: un avión cae en las cercanías de Medellín y el hecho mata a 71 personas, resultando que la aeronave no debió haber viajado debido a su insuficiente autonomía de vuelo. El hecho ha causado conmoción internacional y ahora las miradas se dirigen a una repartición del gobierno de Morales, la DGAC, para preguntar por qué se le permitió volar a ese avión. No será fácil para el Gobierno explicar aquello ni por qué se le dio permiso de trabajo a una oscura línea aérea que, en su versión venezolana, no pudo iniciar operaciones en ese país.

Como he sostenido antes, el ciclo de Evo Morales y su gobierno están en su fase final. Las encuestas demuestran que perdería las elecciones de 2019 (y eso que no tiene derecho a postularse una vez más). Si Evo, con su kryptonita a cuestas, no pudiera torcer la ley para repostularse y el candidato del oficialismo fuera otro, la derrota sería aún más grande.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Karen Arauz le llama benigna "oscurantismo" para asociar con lo que ocurría hace 600 años, ocultándole la verdad al pueblo, también se podría llamar ocultamiento, engaño colectivo, desinformación, falseamiento de la verdad, mentismo oficial esto que hace el MAS ocultando la verdad de día y de noche.


OSCURANTISMO EN TIEMPOS DE CAMBIO

En el Medioevo, allá por los años quinientos, surgió el oscurantismo ligado al rechazo de posiciones antagónicas, sobre todo en dogmas de religión.  Un par de siglos más tarde, se re adoptó el término para expresar el rechazo a los conservadores que se oponían al progreso de la ilustración y de la expansión liberal del conocimiento.  Ya en el siglo XX se dio uso al término, sobre todo para describir el estilo de ciertos autores, que complicaban y ocultaban las cosas, para enmascarar su superficialidad de conocimientos.   Haciendo una ampliación digamos moderna, nos podemos dar la licencia para calificar de  oscurantistas, a los que no admiten siquiera,  la posibilidad de posiciones que vayan contra su dogmática manera de pensar y actuar.

A estas alturas, luego de once años de dominio de una corriente única de pensamiento que se pretendió aplicar en el país, podemos concluir que en Bolivia se gobierna en "oscuranto". Todo aquello que contraponga un pensamiento, una idea o una crítica sobre políticas que reconduzca este proceso que inocultablemente, amenaza con alumbrar realidades sobre el estado de las cosas, no puede ser permitido mucho menos ahora que el mismo Presidente, ha declarado "no estar preparado" para abandonar el poder.

Tan es así, que se ocultan situaciones básicas, como que el agua había desaparecido de las represas. No deja de ser asombroso, que hayan adquirido el reflejo automático de ocultar la verdad para no ser cuestionados pese a que las consecuencias de esa postergación son catastróficas. Nada de lo que se oculta, es para siempre. Y en el momento fatal que el agua dejó de fluir, el acabose se manifestó. Es realmente incomprensible que se pretenda seguir ocultando evidencias, que tarde o temprano, terminan emergiendo brutalmente, sin retorno y a plena luz.

Son tantos los ejemplos de la oscuridad que cubre todo, que ya hemos perdido la cuenta.  Nos acordamos cuando las tropelías se repiten como por ejemplo , los barcos que en diferentes latitudes portando la bandera nacional, son detenidos con droga o con armas. No sirve pedir explicaciones.  Porque ya está claro que no solo no lo dicen por que lo quieren ocultar, sino -más dramático aún- porque ellos mismos no lo saben. Terrible combinación. En el caso de la sí o no presencia de mineras en las faldas del Illimani,  es una fantochada perfectamente interpretada por los jerarcas del poder. Es que de verdad, sino ocasionara tanto daño este modus operando, serviría para hacer libretos de teatro burlesco.

Ya está cansando ver en la prensa internacional el nombre de nuestro país, siempre ligado a temas vergonzantes. Las investigaciones que se están empezando a realizar en  el caso trágico de la caída del avión en Colombia que mató a más de 70 personas, es una muestra de ello. Los bolivianos comunes que nos preciamos de estar relativamente informados, no habíamos oído jamás mencionar la compañía que hacia chárteres transportando sobre todos, equipos de fútbol de un lado a otro en la región. Tenía que sobrevenir esta tragedia, para enterarnos que nada está claro. Que se creó en Venezuela, pero opera desde Bolivia. Hasta un reo chino, si, chino está apuntado como el financiador para la compra de la línea aérea de un sólo avión cuya marca está cuestionada por múltiples accidentes e incidentes que derivó en que los fabricantes descontinuaran su fabricación.  A propósito, ¿alguien sospecha que fue de los BAE que se compró para Transportes Aéreos Militares?

Todo se convierte en cuestionable. Donde sea que uno fija la mirada, son muchas las interrogantes que surgen. Y a mayor profundidad se escarba, más restos tenebrosos se descubren. La desinstitucionalización ha sido tan devastadora, que no existe la mínima posibilidad de encontrar una persona con la moral incólume que se anime a dar respuestas. El ex Magistrado Cusi, se ha convertido en un fantasma  recorriendo  los recovecos donde anidan abogados de toda laya. No hay, no existe ni uno solo que se atreva a desafiar al poder asumiendo su defensa, so pena de terminar como el Dr. León, conviviendo con los gusanos ahí donde lo esconden, como a muchos otros, entre muros y rejas de  ignominia.

Este gobierno se mueve entre las sombras de la falsedad, las verdades a medias, la confabulación, la distorsión desfachatada y el abuso deshonesto de las formas de la democracia.  Evo Morales, ante los restos de Fidel Castro, expresó : "¿ahora quien me enseñará, quien me cuidará?".  Los bolivianos tenemos nuestras propias interrogantes seguramente no tan mediatizadas  y oportunistas como aquella. Es algo que tiene que ver con nuestra propia voluntad, con la persecución de garantías de libertad, con el acceso a la verdad. Está claro que nadie nos cuidó y nadie nos cuidará que no seamos nosotros mismos.  La indefensión está implantada. Las respuestas están radicadas en el instinto de sobrevivencia.

Karen Arauz

martes, 29 de noviembre de 2016


"el kencherío de Evo". la mala fortuna. la fatalidad. los desastres persiguen a Evo



El texto que sigue es de El Deber, con el título ligth "la mala hora de Evo"

El año 2016 será recordado, seguramente, como uno de los peores años de la gestión del presidente Evo Morales. Las propias falencias de su mandato, el veredicto del 21-F en las urnas, el bajón económico y el desbarajuste climático confabularon contra sus planes en esta gestión. Con todas sus implicancias políticas, la denuncia periodística sobre la designación de la expareja del mandatario Gabriela Zapata como gerente de la empresa china CAMC, concesionaria de multimillonarias obras de infraestructura, disparó al comienzo del año un escándalo que terminó afectando la imagen presidencial.

El caso ahondó la preocupación por las sospechas de corrupción en la administración pública que ya se había establecido el año anterior con el desvío de recursos estatales en el Fondo Indígena (Fondioc), en el que estuvieron involucradas altas personalidades del Gobierno. El mayor golpe político sobrevino el 21 de febrero, cuando una mayoría de los bolivianos le dijo No a sus aspiraciones para una re-reelección en 2019, cuando termina su mandato constitucional. Fue una señal clara de que la población rechaza la concentración de poder y el continuismo a cualquier precio.

Después vinieron las noticias negativas de la economía. El bajón, producto de la caída en los precios de las materias primas, principalmente el petróleo y sus derivados, generó una ralentización de la economía boliviana, lo que obligó –entre otras medidas de ajuste– a suspender este año el pago del doble aguinaldo. La previsión es que la caída en la actividad económica continuará en 2017, lo que muestra que el boom económico se terminó para el Gobierno de Morales. Para colmo de males, la sequía y la falta de previsión en la empresa Epsas en La Paz ha desatado la mayor crisis de agua de la historia del país. El propio mandatario reconoció que no fue oportunamente informado sobre un problema estructural que no tendrá solución inmediata y que ha colapsado la provisión de agua para más de un millón de personas. La designación de cuadros políticos en una empresa que requiere técnicos está detrás del descalabro en Epsas, una empresa pública que se aplazó en sus funciones de servicios.

La crisis del agua abre, de hecho, un frente de conflicto social muy serio, lo que tendrá efectos negativos para la imagen del Gobierno de Morales. ¿Solo cuestión del clima y de los dioses que no envían las lluvias? O, más bien, ¿ineficiencia y crisis de un modelo estatista que hace aguas? Lo evidente es que la gestión de Morales muestra signos de un desgaste inevitable que afecta a millones de personas.