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miércoles, 1 de mayo de 2013


Patrick Ventrell vocero de Obama
lamenta EEUU la expulsión. perjudicará a los más pobres

Patrick en conferencia de prensa "EEUU lamenta medida que perjudica a bolivianos"
EE.UU. lamentó hoy "profundamente" la decisión del presidente de Bolivia, Evo Morales, de expulsar del país a la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) y advirtió que su mayor efecto será sobre el pueblo boliviano que se beneficiaba de sus programas.

"Estados Unidos lamenta profundamente la decisión boliviana de expulsar a Usaid, y rechazamos las acusaciones (de intromisión) hechas por el Gobierno boliviano", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Patrick Ventrell, en una conferencia de prensa.

El portavoz aseguró que los programas de la Usaid "ayudaban a mejorar las vidas de bolivianos de a pie", por lo que "los más heridos por la decisión serán los bolivianos".
Aseguró que esos programas, implementados desde 1964 y centrados en su mayoría en las áreas de educación, medio ambiente y salud, "fueron coordinados en su totalidad con el Gobierno boliviano en conformidad con su plan nacional" de desarrollo.

Ventrell no descartó que Estados Unidos pueda tomar alguna medida en reacción a la expulsión de la agencia, al señalar que el Gobierno de Barack Obama "se reserva" esa posibilidad.
El portavoz reaccionó, además, a la irritación que han causado en el Gobierno boliviano unas declaraciones que hizo hace unas semanas el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en las que se refirió a América Latina como el "patio trasero" de Washington.

"No deberían (sentirse ofendidos), porque esa no es la intención. La única intención era simplemente implicar que son vecinos geográficos y amigos", subrayó Ventrell.
Morales justificó la decisión de expulsar a la Usaid, con la que lleva amenazando desde hace años, por su supuesta "intromisión política" y "conspiración" contra el "proceso" que desarrolla su Gobierno, y la acusó de "manipular políticamente y económicamente".
La medida aumenta la tensión en las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia, debilitadas desde que Morales expulsó en 2008 a la agencia antidrogas estadounidense (DEA) y al entonces embajador de Washington en La Paz, Philip Goldberg, a quien acusó de conspirar contra su Gobierno.
El Gobierno boliviano ha dicho varias veces que las ONG supuestamente financiadas por la Usaid son "espías" de EE.UU. y les ha acusado de intentar frenar proyectos viales y de explotación de recursos naturales en Bolivia, usando para ese fin a los pueblos indígenas, algo que Estados Unidos siempre ha negado.