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viernes, 15 de abril de 2011

Harold Olmos bien posesionado exclama: "arrecia el vendaval". valioso


La de este jueves fue una jornada que el gobierno del presidente Evo Morales no habría querido jamás vivir. Las movilizaciones obreras hicieron un tormento político de la visita presidencial a Tarija, que celebra este viernes su aniversario cívico.  El país está por “desbocarse”. Lo dijo anoche en un programa de TV Jerjes Justiniano, ex candidato del MAS para la gobernación de Santa Cruz. El riesgo implícito es que el país se quede sin jinete.  En Yacuiba, grupos de manifestantes estuvieron cerca de llegar al lugar donde se encontraba el presidente Morales, quien fue al departamento para sumarse a los festejos cívicos. El presidente no tenía espacio geográfico para desplazarse: en Tarija  los maestros urbanos ocuparon el salón de honor donde debía rendir homenaje a la esfemérides departamental. El margen de desplazamiento territorial del presidente estaba otra vez reducido. Y, al menos en Tarija, estuvo colmado de gases lacrimógenos.
La atmósfera social y política del país continuó tensa, con organizaciones afines al gobierno reiterando que enfrentarían a las marchas y bloqueos obreros. El movimiento en pos de un 15% de aumento sobre los salarios básicos para todos los sectores laborales  era como una mancha de aceite que se extendía sin que hubiese hasta ahora una fuerza capaz de detenerla. El bloqueo de las mil esquinas en La Paz –no creo que hubieran sido exactamente mil- fue una nueva arma de los manifestantes. Era imposible hacer un cálculo cierto sobre cuántos trabajadores estarían movilizados, pero podría hablarse de decenas de miles en todo el país. Los campesinos afines al gobierno amenazaban con entrar al escenario desde el lunes.
Las posibilidades de diálogo era muy reducidas, tras el fiasco del jueves: los dirigentes de la COB no asistieron a la cita con los ministros y han reiterado que sólo se reunirán con el presidente. Hay  una leve esperanza de que el diálogo se renueve hoy, tras las palabras conciliatorias de Jaime Solares, el dirigente minero y  líder de la COB, en el breve intercambio de ideas que sostuvo en la  TV con Justiniano.
Mientras tanto, en Cochabamba la audiencia en la que el fiscal Marcelo Soza acusa a 39 personas, a mayoría de Santa Cruz, ingresaba a un momento crítico: la red televisiva ATB informó que el juez que preside la audiencia, Rolando Sarmiento, accedió al pedido de los abogados defensores para que el fiscal presente las pruebas de sus acusaciones. Eso pondría en aprietos a la parte acusatoria pues tendría que demostrar, con evidencias, que hubo  una conjura terrorista-separatista. Ya no serían suficientes las declaraciones de Ignacio Villa Vargas, “El Viejo”, que fueron la base para acusar a la mayoría de los cruceños en el grupo. Entre otras cosas, tendría que presentar el armamento supuestamente incautado, del cual hubo profusión de fotografías pero no se ha establecido de dónde provinieron, lo mismo que  los supuestos explosivos. De no haber esas evidencias, todo el proceso se tambalearía. Además, tendría que presentar las computadoras atribuidas a Rózsa. Expertos en computación y electrónica podrían determinar si fueron manipuladas. ¿Qué hacía en una de esas computadoras el disco duro de la entonces  Delegada Presidencial y ahora Senadora de la República Gabriela Montaño? Ahora la carga de  la prueba está sobre el fiscal, por lo menos es lo que uno entiende escuchando las noticias de Cochabamba. Muchos “misterios” deberán ser develados, inclusive el que no se quiere tocar directamente a fondo como el del popularmente conocido como video-soborno. Los generales retirados Gary Prado Salmón y Lucio Añez lograron una tregua momentánea: sus acusadores tendrán que esperar nuevos informes médicos sobre la salud de ambos.
La jornada de este viernes promete traer más acción y echar más luces sobre la oscuridad que ha rodeado el caso Hotel las Américas que en la madrugada que se aproxima cumplirá dos años. Se aproxima el momento en que el telón deberá ser levantado.

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