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martes, 15 de febrero de 2011


puede darse en Cuba un cambio estilo Egipto? pregunta general

GREYES@ELNUEVOHERALD.COM

Imágenes de la Plaza de la Revolución en La Habana colmada de jóvenes enfurecidos lanzando piedras contra la fachada del Ministerio del Interior y otros que izan carteles exigiendo la salida de los hermanos Castro del poder.

Murallas humanas impiden el paso de los tanques del ejército mientras los militares siguen la insurreción desde los balcones con los brazos cruzados porque sus jefes han dado la orden de no atacar a la multitud.

¿Será posible este sedicioso escenario egipcio en Cuba?

Esa es la pregunta que muchos exiliados y cubanos de la isla se están haciendo desde que triunfó la revolución en El Cairo la semana pasada.

Y como suele ocurrir en estos casos las respuestas están llenas tanto de análisis racionales como corazonadas que coinciden solo en una incertidumbre: que con los pueblos nunca se sabe.

Sobre todo con los pueblos desesperados, dijo a El Nuevo Herald, desde Cuba, el disidente Héctor Palacios.

"Para los gobernantes cubanos el problema de Egipto es muy complicado porque la situación de Cuba es más complicada que la que tenía Egipto. Es un pueblo con hambre, sin derecho al trabajo, y un pueblo que no tiene ni una gota chiquitica de esperanza de que la gente del gobierno pueda resolver los problemas de la nación'', señaló Palacios.

Los pronósticos de Cuba a la luz de los levantamientos sociales en los países árabes tienen todos los matices, desde quienes como Palacios aseguran que las condiciones están dadas, hasta los escépticos que afirman que no se pueden transpolar a un país los factores que transformaron a otro.

Estos últimos señalan que hay que recordar que Cuba no es un país continental, sino una isla mucho menos expuesta que Egipto al mundo exterior, con un eficiente estado policíaco capaz de reprimir cualquier brote de inconformidad a nivel de ciudad, barrio y hasta cuadra, y bloquear con facilidad el ingreso de periodistas extranjeros.

Pero los que apuestan a que Cuba se contagie de las sublevaciones árabes, afirman que los tiempos difíciles que vienen para la isla --con medio millón de desempleados en las calles, precios altos de los alimentos y más escasez-- son más fuertes y serán el combustible para un levantamiento a corto plazo.

El momento en el que podría ocurrir es el punto más crítico de la discusión.

Ariel Hidalgo, escritor cubano en Miami, sostuvo que por ahora no lo ve factible, aunque es posible que se den protestas locales

‘Hay mucho optimismo'', agregó Hidalgo. Al hacer la lista de los factores que se dieron en El Cairo y que no funcionarían en La Habana, Hidalgo mencionó en primer lugar las comunicaciones.

"En Cuba no existen los medios masivos de comunicación como los tienen los países árabes, el acceso a internet es limitado y los sistemas de Facebook y Twitter existen, pero no a un grado que pudiera contribuir a que se produzcan cosas'', dijo Hidalgo a El Nuevo Herald.

Desde Cuba, Félix Bonne, profesor cubano disidente, replicó que cuando se dieron las protestas masivas en La Habana, como el Maleconazo de 1994, no había internet ni redes sociales.