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jueves, 27 de febrero de 2014

Correa no se esperaba un final tan pronto. Más inteligente y leído, de lejos que Evo, Correa de amplia formación católica y humanista, sin duda sabrá interpretar el significado real de su derrota pasada y asumir actitudes que lo distancia de Castro y de Maduro. dura lección la del domingo pasado.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, sufrió esta semana un rotundo revés electoral al perder su partido en las elecciones municipales en principales ciudades del país. ¿Error de cálculo? ¿O agotamiento del modelo socialista? La mayor derrota se dio en Quito, la capital, donde el actual alcalde y candidato del oficialismo, Augusto Barrera, perdió rotundamente (con más de 20 puntos) frente al abogado de centroderecha Mauricio Rodas, de 39 años, que obtuvo casi el 60% de los votos.

Pero no fue el único distrito donde el Movimiento Alianza País sufrió una derrota aplastante. Los partidos de la centroderecha mantuvieron Guayaquil y Cuenca, las otras dos ciudades importantes de Ecuador, en lo que ya se señala como un voto castigo a la gestión de Correa y al proyecto socialista. Correa está en el poder desde enero de 2007, tras ganar las elecciones presidenciales en una segunda vuelta con más del 56% de los votos. Después, fue relecto dos veces: en abril de 2009 y en febrero de 2013. 

En 2016 están previstas las elecciones presidenciales en las que Correa no puede aspirar a un nuevo mandato. Pero están tan claras sus aspiraciones de mantenerse en el poder como el desgaste de su modelo político.
Dos sectores sociales están especialmente descontentos con el programa de Correa. La clase media, que observa los giros autoritarios del mandatario ecuatoriano, y los pueblos indígenas, que resisten los planes expansivos de la explotación petrolera y minera en Ecuador. 

Si vemos el caso ecuatoriano en perspectiva latinoamericana, nos damos cuenta de que junto con Ecuador, Venezuela y Argentina muestran un marcado declive de la denominada nueva izquierda latinoamericana. El caso de Evo Morales aparece como una excepción a la luz de las últimas encuestas, pero también su cosecha en popularidad, poco más del 40%, es menor a la que solía disfrutar en años anteriores.

Ecuador es un llamado de atención para los gobiernos que aspiran a concentrar el poder bajo una lógica hegemónica y, en algún caso, bajo una visión etnocéntrica de la sociedad. Los sectores medios y los pueblos indígenas están mostrando que quieren más democracia y menos discurso político ideologizado para resolver los problemas de fondo de la realidad latinoamericana: pobreza, desocupación y falta de oportunidades económicas para las familias.

Las urnas comienzan a señalar esa tendencia, tendrán los políticos de unos y otros colores que leer con detenimiento qué están demandando los electores.
Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero