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miércoles, 15 de agosto de 2012

devoción, fe en morenos, caporales, llameras, tinkus y diablos destacan los medios en la entrada de Urkupiña. OPINION



La Entrada Folklórica en devoción a la Virgen de Urkupiña, en el municipio de Quillacollo, se caracterizó por la habilidad de los bailarines y visitantes que al ritmo de la morenada, caporales, llamerada, tinkus, diablada y otras danzas, recorrieron más de cuatro kilómetros para llegar a los pies de la “mamita” en el templo de San Ildefonso para cumplir con fe y devoción su promesa.

Las mujeres prepararon con mucho detalle sus trajes y los accesorios llenos de brillo y color para lucir su belleza mientras que los hombres utilizaron toda su energía para la demostración de los pasos de baile. Entre tanto las bandas en el inicio del recorrido afinaron sus instrumentos. El radiante Sol acompañó durante toda la jornada a los asistentes a la Entrada donde por momentos se hacía sentir el viento que anuncia el fin del invierno e inicio del otoño. Como estaba previsto, a las 8:30 horas los organizadores de la Asociación de Fraternidades Folklóricas Virgen de Urkupiña llegaron al punto de partida para participar de la tradicional q’oa que dio inicio a la Entrada. Al finalizar el ritual y para empezar el recorrido llegaron las autoridades municipales e invitados especiales. 

El inicio estuvo marcado por la amenaza de la Asociación de suspender la Entrada a raíz de la decisión de la Alcaldía de retirar las pancartas con publicidad de la empresa auspiciadora de las fraternidades (Taquiña), lo que no se concretó y todo siguió con normalidad. La imagen de la Virgen fue acompañada por mujeres policías y detrás de ellas carros alegóricos y el grupo autóctono de la Comunidad Laboral Santo Domingo. La fiesta comenzó al ritmo de la “naranja mecánica”, como se denominan los bailarines de la fraternidad de morenada Los Intocables conformada por residentes paceños, principalmente. Fueron cuatro kilómetros de recorrido en cuatro horas hasta los pies de la Virgen. 

Los bailarines ingresaron al templo de rodillas y rezando para luego recibir la bendición y salir cumpliendo la promesa del año pasado o pidiendo algunos favores para volver y agradecer por los mismos el próximo año. Y es así que los danzarines expresan su devoción a la Virgen. 

A lo largo de todo el recorrido se constató gran presencia de comerciantes y un control intenso pero el público se mostró poco animado al principio.