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jueves, 7 de abril de 2011

otra jornada de protesta y el paro anunciado a nivel nacional de los trabajadores

Una gigante marcha de trabajadores de diferentes sectores laborales del país, no vista desde que Evo Moralesasumió la Presidencia de Bolivia, cercó la tarde de hoy completamente la plaza Murillo, donde están ubicados los edificios del Ejecutivo y Legislativo, en demanda de un mayor incremento salarial al 10 por ciento dispuesto, por el gobierno.

Los miles de trabajadores mineros, fabriles, maestros, médicos, universitarios y otros sectores sociales de todos los nueve departamentos del país expresaron su repudio a la posición gubernamental de rechazar cualquier posibilidad de incrementar el salario por encima de lo dispuesto.

Los enardecidos trabajadores, en especial los mineros, con cachorros de dinamita en mano y petardos, intentaron romper a toda costa el cerco policial, que se atrincheró en las cuatro esquinas de la plaza Murillo y a su paso hicieron reventar centenares de explosivos, que deterioró la capa asfáltica de las calles y hasta de las tapas de los alcantarillados.

Con estribillos de reproche al ministro de Trabajo, Félix Rojas, y otras autoridades gubernamentales, que intentaron minimizar el paro de la COB, los movilizados recorrieron sin cansancio las diferentes arterias paceñas paralizadas.

En horas de la mañana, los manifestantes cumplieron de manera disciplinada el “bloqueo de las mil esquinas”, a través del cual paralizaron completamente el tráfico vehicular en la ciudad sede de Gobierno.

Ante esta masiva movilización, la seguridad de la plaza Murillo fue reforzada con carros Neptuno, de Bomberos y decenas de efectivos policiales con agentes químicos.

A la altura de la calle Yanacocha esquina Mercado, los trabajadores empezaron a lanzar bolsas con pintura hacia el Ministerio de Trabajo junto con los cachorros de dinamita y los policías respondieron con agentes químicos antidisturbios (gas lacrimógeno). 

Similares enfrentamientos se registraron en otras avenidas y calles de la ciudad. (Crónica de Erbol)