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jueves, 24 de febrero de 2011


los mensajes deben ser oídos y deben abandonar la confrontración (Los Tiempos)


Bien harían las autoridades de gobierno en saber leer correctamente los mensajes que buena parte de la población boliviana –y entre ella, buena parte de su electorado-- les está lanzando desde hace más de un mes: que administren correctamente los negocios de la nación y abandonen, de una buena vez, el afán permanente de provocar artificial confrontación como un instrumento que, creen, les permite mantener el poder y las posibilidades de reproducirlo.

Es a momentos angustiante la manera en que estas autoridades responden a esos mensajes. Todos tienen la culpa de sus errores menos ellos. Ahora, el descontento que se generaliza es provocado por los mensajes de unos cuantos medios de comunicación –como si la gente fuera estúpida-- y políticos opositores que tienen elevada grado de racismo porque lo que buscarían es “derrocar al indio”.

No sólo se trata de una actitud de soberbia incomprensible sino suicida, que los está llevando a perder el afecto de la gente que en varias oportunidades salió en su defensa y apoyo, al margen de seguir conduciendo al país hacia el desastre. No tomar en cuenta, en estos tiempos, cómo va cayendo la confianza en el propio Presidente del Estado, y escuchar sólo a los áulicos a los que, como en todo tiempo y sistema, lo que les interesa es seguir gozando de las prebendas del poder o ignorar las peleas intestinas que están corroyendo la base política que los sustenta, son respuestas que normalmente aparecen en las fase terminales de ciclos de gobierno pero no en las primeras.

Ojalá que el instinto político del Presidente –que lo ha conducido a la primera magistratura-- aparezca nuevamente y le dé el norte para reencauzar la administración estatal por el sendero de la democracia y el desarrollo. (Texto del subeditorial de LT. Imagen del archivo de EJU.TV)