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miércoles, 12 de enero de 2011

Sucesos en Minero, en Sucre, en Yacuiba. carestía de alimentos, falta azúcar, arroz. descontrol.


Los acontecimientos nacionales han comenzado a mostrar signos de descontrol, parecidos a lo que por lo general se llama crisis de autoridad.
La toma del puesto policial en Minero, la destitución de la alcaldesa de Sucre, el cierre de la frontera en Yacuiba, la escasez de alimentos, el encarecimiento de precios, la inoperancia de Emapa, el desabastecimiento de azúcar y de carne… en fin, son muchos los signos de que la crisis sólo parece crecer.
Los esfuerzos que hace el Gobierno por reducir el desabastecimiento han chocado con un obvio aunque inesperado obstáculo: la Confederación de Gremiales dice que los almacenes de Emapa son una competencia desleal, pero además inconstitucional, al comercio establecido. Se refiere esta organización al hecho de que los almacenes estatales compran productos a un precio mayor al del mercado para venderlos a un precio menor, con lo cual dejan fuera de competencia a los comerciantes, que no tienen otra forma de ingreso.
Se trata, dicen, de un monopolio, que está prohibido por la Constitución Política del Estado.
Por otro lado, los comercios que remarcaron los precios durante los días de impacto del ‘gasolinazo’ no los han vuelto a bajar, primero porque el propio Presidente dijo que en lugar de ajustes abruptos del precio de los combustibles se aprestaba a aplicar ‘mini ajustes’, de 10% cada uno. Ante esa perspectiva, los comerciantes optaron por no bajar los precios que acababan de elevar, en espera del primer ‘mini-ajuste’. Ahora, los nuevos precios están consolidados.
Mientras la inflación amenaza con crecer, los indicadores de la economía no son alentadores, comenzando por los de la producción. Las exportaciones están o prohibidas o no tienen mercados, mientras el contrabando desangra al país, como dijo el propio presidente Morales.
En lo político, el Gobierno parece haber perdido el timón de su propio partido, a juzgar por lo que ocurrió en Sucre, mientras un aparato punitivo sigue buscando el derrocamiento de gobernadores y alcaldes de la oposición.
En el frente externo, el hecho de que el departamento Central de Paraguay haya declarado huésped ilustre al gobernador suspendido de Tarija, Mario Cossío, viene a mostrar que el balance político regional ha cambiado. Del mismo modo que la realidad interna ha salido del control del Gobierno, el clima externo ha dejado de ser favorable al presidente Morales.
En momentos como estos, lo que corresponde es que el Gobierno nacional replantee sus prioridades. Seguir insistiendo en el afán de acabar con los opositores y los críticos es perverso, pero sobre todo es un error que perjudica al país, porque lo paraliza.
Por ahora, lo que corresponde es que el Gobierno opte por privilegiar a los productores, sin detenerse en el detalle de si son grandes, medianos o pequeños. Las condiciones para la producción deben ser mejoradas. En la agricultura esas condiciones deben presentarse antes, durante y después de la cosecha.
El clima de guerra política, de confrontación ideológica a muerte que ha reinado desde 2006, debe dar paso a un ambiente de trabajo productivo. Es decir que debe cumplirse lo que ofreció el presidente Morales, que después de cuatro años dedicados a la política, ahora era el tiempo de la economía. Sólo así el país podrá salir adelante. (Editorial de El Deber. SC. Bolivia)