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viernes, 17 de diciembre de 2010

el matutino El Día de Santa Cruz se refiere a las arremetidas de Evo


Dónde radica la fuerza de la Iglesia Católica y qué hace el Gobierno de Evo Morales para destruirla? Hasta ahora el régimen del MAS ha hecho grandes esfuerzos por atacar la fortaleza institucional del catolicismo, golpeando a su jerarquía, tratando de provocar división, quitándole espacios en el campo social, especialmente en la educación y buscando insistentemente su descalificación como un referente importante de la vida comunitaria.

A través del conflicto generado por la denuncia del Arzobispo de Cochabamba, se pudo evidenciar que la voz de la Iglesia tiene mucho más peso en la sociedad, mucho más credibilidad que los voceros estatales, los jerarcas de la política, que buscan erigirse como los únicos portavoces de la verdad en Bolivia. Tito Solari tuvo que disculparse, porque su misión no es generar conflictos ni mezclarse en enfrentamientos con un sistema político que se nutre de los conflictos. Lo hizo porque más allá de la obligación de denunciar las injusticias que ocurren en el país, está siempre la necesidad de mantener puentes de diálogo y de acercamiento con aquellos sectores que están confundidos, mareados con el poder y que siempre necesitarán un mensaje de misericordia, de esperanza y perdón.

El Gobierno está convencido que la fuerza de la Iglesia radica en un pasaporte, en los recursos que manejan sacerdotes y religiosos para ayudar a los más desvalidos, en algunas garantías que recibe del Estado para cumplir su misión evangelizadora y solidaria. En ningún momento la Conferencia Episcopal ha expresado quejas por estos ataques y tampoco ha exigido privilegios, simplemente ha lanzado alertas sobre los riesgos que implica llevar a la sociedad por un camino laicista, ausente de valores y referentes espirituales sólidos. Reclamar por la libertad, por los niños que están en las drogas, por una educación libre de adoctrinamiento, por el diálogo, por la justicia y el freno a la persecución, son obligaciones de cualquier entidad que busca la convivencia armoniosa entre bolivianos, pero lamentablemente estas exhortaciones han sido entendidas como un acto de intromisión ilegítima, de acuerdo a la visión de un Gobierno que no admite críticas.

Por último y pese a que el Estado Plurinacional se ha declarado “laico”, el MAS busca convertirse en un movimiento religioso. Evo Morales fue declarado líder espiritual de los pueblos de Bolivia; los discursos, leyes y decretos están llenos de palabrerío místico; quiere poner a las familias, los matrimonios y la niñez en manos de yatiris y convertir al sector público en un ejército de creyentes de una supuesta sabiduría cósmica.

La Iglesia, que ha enfrentado dictaduras, persecución de regímenes de derecha y de izquierda, que ha triunfado sobre dioses falsos y humanos endiosados, está convencida que sólo buscan amedrentarla y conseguir su silencio cómplice. En el fondo, lo que pretende un régimen con aspiraciones absolutistas es suplantar a la Iglesia, como ha hecho con el resto de las instituciones de la sociedad boliviana. Su mayor aspiración es conseguir la misma fuerza espiritual que ha mantenido firme a la Iglesia frente a tempestades mucho más fuertes que la presente.


La Iglesia, que ha enfrentado dictaduras, persecución de regímenes de derecha e izquierda, que ha triunfado sobre dioses falsos y humanos endiosados, está convencida que sólo buscan amedrentarla y conseguir su silencio cómplice. En el fondo, lo que pretende un régimen absolutista es suplantar a la Iglesia, como otras instituciones .