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domingo, 15 de agosto de 2010


crónica de La Razón sobre la fiesta de la Asunción

La fiesta de la Virgen de Urkupiña, en el corazón de Quillacollo, vivió una jornada diferente a gestiones anteriores. Hubo un mayor control de autoridades locales para evitar la venta de alcohol. Los músicos y sus coreografías alegraron a los visitantes.

“Llegamos con esfuerzo al final. El recorrido ha sido largo, sin descanso, pero tenemos la alegría de haber cumplido la promesa a la Virgen y estar a sus pies”, con estas palabras ingresó al templo de San Ildefonso la fraterna de la cullawada Diamantes Intis Kollasuyus, Guadalupe Marcof. Ella, al igual que los centenares de danzarines, bailó para la patrona de Urkupiña y agradeció los favores recibidos.

Los danzarines recorrieron seis kilómetros sin descanso. La entrada folklórica en honor de la patrona de la Integración Nacional empezó a las 9.00 y estuvo encabezada por autoridades departamentales, municipales y policiales.

Durante el recorrido, las bandas lucieron sus mejores galas. Los grupos musicales armaron coreografías que levantaron los aplausos de las graderías. Las que más se lucieron fueron las que llegaron desde la ciudad de Oruro. También hubo músicos oriundos de otras urbes del país.

La fiesta de la Integración Nacional logró reunir a gente de todos los rincones del país y del exterior, en especial de Argentina, Uruguay, Chile y Perú. Hubo alrededor de 15.000 danzantes desplegados en más de 60 agrupaciones.

“Ésta es una linda fiesta, bailar es lo mejor y más si es por la Virgen, me ha costado llegar pero ya estoy aquí, pidiéndole a la mamita unidad para los bolivianos, que no haya más conflictos y, para mi familia, sólo pido que nos dé salud”, dijo Daniel Ríos. Aseguró que el esfuerzo de la danza vale la pena porque los pedidos se hacen realidad.

Oraciones y lágrimas se hicieron presentes en el templo; la peregrinación hecha danza terminó en el altar de la patrona. Para muchos, allí culminó la promesa, para otros como Jhoana Tapia, de la Morenada Unión Fanáticos es el primer año. “Le he prometido a la Virgen bailar por cinco años, lo voy a hacer con entusiasmo, con emoción por devoción a la mamita, con fe, pidiendo siempre que mantenga unida a mi familia”, manifestó la fraterna.

Caporales, morenos, tinkus, diabladas y otras danzas, acompañados por bandas de música y con todo el color de los trajes y las máscaras, comenzaron su recorrido a media mañana y es probable que terminen de hacer su presentación en las primeras horas de la madrugada del domingo.

La ministra de Culturas, Zulma Yugar, participó de la fiesta y bailó junto a la Morenada Real Urkupiña, al son de la Banda San José. Recibió aplausos de la gente en graderías. “Como autoridades estamos presentes tratando de resaltar nuestro folklore”, dijo. En La Paz se celebró Urkupiñita

Alegría En La Paz también se festejó esta fiesta en el barrio de Urkupiñita en la avenida Periférica. Las personas que habitan el lugar le tienen mucha fe a la mamita de Urkupiña y al Señor del Río (una piedra con una figura de un rostro que fue hallada en el río Minasa). El trago fue reemplazado por agua, refrescos y jugos

El colorido y entusiasmo se hizo presente en la fiesta religiosa que fue amena y sin muchos baches; la agilidad y destreza de los fraternos este año estuvieron acompañadas por agua y refrescos naturales o con gas porque la ley seca se cumplió en gran proporción.

“De alguna forma, la norma ha tenido gran impacto, hemos encontrado algunos jóvenes con latitas de cerveza por la calle Pacheco pero se les ha instado a no seguir consumiendo”, informó Hernán Trujillo, comandante departamental de la Policía.

“Podemos decir que la ciudadanía ha comprendido el espíritu de la norma; quiero felicitar a la gente que ha venido a ver la fiesta y a bailar porque no están bebiendo”, dijo Lorenzo Flores, presidente del Concejo Municipal de Quillacollo.

Vendedores, espectadores, fraternos, incluso los músicos fueron vistos consumiendo otro tipo de bebidas, “hemos sentado precedente y esperemos que la fiesta cada año sea similar, habrá otro momento para alegrarnos y tomar una copita”, dijo.

Efectivos policiales, militares y municipales controlaron de manera estricta el cumplimiento de la Ordenanza Municipal 38/2010. Las latas de cerveza fueron decomisadas y en otros casos se echó la bebida al suelo y se desecharon los envases. “Estamos haciendo cumplir la norma, de ley ”, explicó un policía encargado del control.