Vistas de página en total

martes, 2 de febrero de 2016

Con la proximidad del referéndum del 21 de febrero (21F), más nervioso y dictatorial se presenta el gobernante cocalero de Bolivia en su afán de evitar que el triunfo del NO se concrete en las urnas y lo ponga oficialmente en la sala de embarque de los que dejan el poder con el terror de rendir cuentas y perder la impunidad.  La campaña anti democrática de Evo Morales es una cadena interminable y repetida de abusos, amenazas, corrupción y fraude contra el NO con que los bolivianos defienden la libertad.
El gran intelectual boliviano, el mestizo Franz Tamayo sentenció: “NO se es impunemente poderoso”, y menos cuando el poder está fundado en la corrupción.  El referéndum del 21F es en sí mismo un acto de corrupción, que en función y en servicio público es “la práctica consistente en la utilización de funciones y medios de las organizaciones públicas, en provecho económico o de otra índole, de sus gestores”. 
Corrupción es valerse del poder, de la función en beneficio propio.  Cualquier tipo de beneficio obtenido en el mal uso o abuso del poder es corrupción, desde la coima o mordida, hasta la perpetuación indebida en el poder.
La corrupción de Evo Morales y su gobierno va desde los delitos económicos, de violencia y represión, hasta los políticos. De acuerdo a la Constitución Política de la República de Bolivia que suplantó y viola permanentemente, debió dejar el mando en enero de 2011.  Fue públicamente corrupto cuando con violencia sobre el pueblo boliviano, coludido con su principal opositor oficial, con fraude electoral y ejecutando la ruptura constitucional cambió la norma fundamental que impedía su reelección continua.
Incurrió nuevamente en corrupción cuando violando su propia constitución forzó a su Tribunal Constitucional en 2014 para que lo habilite como candidato alegando que “la primera elección no contaba por haberse realizado en la desaparecida República de Bolivia”.  Ahora –faltando 4 años para la próxima elección a la que NO puede presentarse- Morales lidera nuevamente la corruptela organizando un referéndum en el que desde el poder total que ejerce, supone que tenía asegurado un nuevo resultado de “victoria manipulada”.
Los mandamases y digitadores del socialismo del siglo XXI habían calculado todo para que Evo Morales tenga una cómoda victoria en el referéndum del 21F, pero se han encontrado con la sorpresa anticipada de que el pueblo boliviano NO quiere más dictadura.  La razón por la que adelantaron 4 años el planteamiento de su prórroga es que el régimen sabe que su peor enemigo es el tiempo, ya que cada día que pasa se hace más evidente la crisis económica, la corrupción como política de estado, el narcotráfico, el fracaso del modelo neocomunista y centralista, y el rechazo de un pueblo ofendido por la ostentación de los nuevos ricos de la “evo-burguesía” o de la “coca-burguesía”.
El proceso del referéndum presenta un escenario en que las encuestas marcan una diferencia del 8% al 15% en contra de Evo Morales, una Bolivia en la que el NO está impulsado por acciones cívicas que los jóvenes, los campesinos, las amas de casa, los intelectuales, los políticos de diferentes tendencias, los artistas, los periodistas, los militares y policías, e incluso los empleados públicos, todos los bolivianos NO sometidos, rechazan la repetición en Bolivia del modelo ya impuesto por la metodología castrista de control social en Venezuela, Nicaragua y en curso en Ecuador.
En contra de la realidad objetiva y de la voluntad popular, la campaña de Evo Morales con el mismo “si” usado por dictadores como Pinochet,  copa todos los espacios de prensa, radio y televisión, despliega una millonaria propaganda llena de mentiras y amenazas.  Morales y su equipo se presentan en comunidades y ciudades señalando que las obras públicas en curso o prometidas se perderán si gana el NO; le dicen a los campesinos que si gana el NO el sol se esconderá; han presentado papeles falsificados para denunciar y mentir diciendo que la campaña del NO está financiada por el imperialismo; han iniciado nuevos juicios contra ex dignatarios de Estado a quienes acusan de apoyar el NO; han hecho que su sistema de justicia represiva dicte oportunas condenas contra opositores; mantienen presos políticos, acusan y repudian a los exiliados; cortan fondos de la descentralización y de participación popular a gobernadores y alcaldes que dicen NO a su demanda.
Su Tribunal Constitucional falló esta semana autorizando “que cada acto de entrega de obras sea transmitido hasta por 2 horas cada uno” cuando sus normas electorales mandan que la transmisión no puede superar 15 minutos; han mandado despedir periodistas; tienen el control de cadenas estatales y para estatales de prensa, televisión y radio a las que NO accede el NO; están pagando encuestas a favor del oficialismo para falsear datos y justificar el fraude. Evo rechaza el debate y pone la agenda en los medios; Evo ha acusado que la campaña por el NO la lideran un perro y un zorro, pero el perro no habla y  Evo escapa del zorro.
Toda la corruptela por el “si” tiene el objetivo de preparar el terreno para el FRAUDE ELECTORAL ya organizado y en curso.  El fraude más duro se implementa en el campo donde imponen el “voto comunitario” e impiden con violencia la campaña por el NO, buscando “resultados de cero para el NO”. El voto en el exterior es fuente importante de fraude.  La OEA ha observado el padrón electoral, se ha demostrado que muertos están listos para votar, que el vice de Evo fue inscrito con anomalías respecto a su servicio militar, que miembros de las Fuerzas Armadas son forzados a hacer campaña por el si; que Evo hace proselitismo junto con miembros el Tribunal Supremo Electoral….!!!!!  Es solamente la forma de ser y de hacer política de Evo Morales con amenazas, corrupción y fraude.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

el NO pondrá a Evo en la Sala de Embarque, lo que hace de EVO un atado de nervios. salir del poder significa rendir cuentas a la Justicia por crímines, desfalcos, desgobierno. este cronista sabe que hay un estudio para determinar las acciones a seguir al dia siguiente. Carlos Sánchez vislumbra lo que puede ocurrir.

Con la proximidad del referéndum del 21 de febrero (21F), más nervioso y dictatorial se presenta el gobernante cocalero de Bolivia en su afán de evitar que el triunfo del NO se concrete en las urnas y lo ponga oficialmente en la sala de embarque de los que dejan el poder con el terror de rendir cuentas y perder la impunidad.  La campaña anti democrática de Evo Morales es una cadena interminable y repetida de abusos, amenazas, corrupción y fraude contra el NO con que los bolivianos defienden la libertad.
El gran intelectual boliviano, el mestizo Franz Tamayo sentenció: “NO se es impunemente poderoso”, y menos cuando el poder está fundado en la corrupción.  El referéndum del 21F es en sí mismo un acto de corrupción, que en función y en servicio público es “la práctica consistente en la utilización de funciones y medios de las organizaciones públicas, en provecho económico o de otra índole, de sus gestores”. 
Corrupción es valerse del poder, de la función en beneficio propio.  Cualquier tipo de beneficio obtenido en el mal uso o abuso del poder es corrupción, desde la coima o mordida, hasta la perpetuación indebida en el poder.
La corrupción de Evo Morales y su gobierno va desde los delitos económicos, de violencia y represión, hasta los políticos. De acuerdo a la Constitución Política de la República de Bolivia que suplantó y viola permanentemente, debió dejar el mando en enero de 2011.  Fue públicamente corrupto cuando con violencia sobre el pueblo boliviano, coludido con su principal opositor oficial, con fraude electoral y ejecutando la ruptura constitucional cambió la norma fundamental que impedía su reelección continua.
Incurrió nuevamente en corrupción cuando violando su propia constitución forzó a su Tribunal Constitucional en 2014 para que lo habilite como candidato alegando que “la primera elección no contaba por haberse realizado en la desaparecida República de Bolivia”.  Ahora –faltando 4 años para la próxima elección a la que NO puede presentarse- Morales lidera nuevamente la corruptela organizando un referéndum en el que desde el poder total que ejerce, supone que tenía asegurado un nuevo resultado de “victoria manipulada”.
Los mandamases y digitadores del socialismo del siglo XXI habían calculado todo para que Evo Morales tenga una cómoda victoria en el referéndum del 21F, pero se han encontrado con la sorpresa anticipada de que el pueblo boliviano NO quiere más dictadura.  La razón por la que adelantaron 4 años el planteamiento de su prórroga es que el régimen sabe que su peor enemigo es el tiempo, ya que cada día que pasa se hace más evidente la crisis económica, la corrupción como política de estado, el narcotráfico, el fracaso del modelo neocomunista y centralista, y el rechazo de un pueblo ofendido por la ostentación de los nuevos ricos de la “evo-burguesía” o de la “coca-burguesía”.
El proceso del referéndum presenta un escenario en que las encuestas marcan una diferencia del 8% al 15% en contra de Evo Morales, una Bolivia en la que el NO está impulsado por acciones cívicas que los jóvenes, los campesinos, las amas de casa, los intelectuales, los políticos de diferentes tendencias, los artistas, los periodistas, los militares y policías, e incluso los empleados públicos, todos los bolivianos NO sometidos, rechazan la repetición en Bolivia del modelo ya impuesto por la metodología castrista de control social en Venezuela, Nicaragua y en curso en Ecuador.
En contra de la realidad objetiva y de la voluntad popular, la campaña de Evo Morales con el mismo “si” usado por dictadores como Pinochet,  copa todos los espacios de prensa, radio y televisión, despliega una millonaria propaganda llena de mentiras y amenazas.  Morales y su equipo se presentan en comunidades y ciudades señalando que las obras públicas en curso o prometidas se perderán si gana el NO; le dicen a los campesinos que si gana el NO el sol se esconderá; han presentado papeles falsificados para denunciar y mentir diciendo que la campaña del NO está financiada por el imperialismo; han iniciado nuevos juicios contra ex dignatarios de Estado a quienes acusan de apoyar el NO; han hecho que su sistema de justicia represiva dicte oportunas condenas contra opositores; mantienen presos políticos, acusan y repudian a los exiliados; cortan fondos de la descentralización y de participación popular a gobernadores y alcaldes que dicen NO a su demanda.
Su Tribunal Constitucional falló esta semana autorizando “que cada acto de entrega de obras sea transmitido hasta por 2 horas cada uno” cuando sus normas electorales mandan que la transmisión no puede superar 15 minutos; han mandado despedir periodistas; tienen el control de cadenas estatales y para estatales de prensa, televisión y radio a las que NO accede el NO; están pagando encuestas a favor del oficialismo para falsear datos y justificar el fraude. Evo rechaza el debate y pone la agenda en los medios; Evo ha acusado que la campaña por el NO la lideran un perro y un zorro, pero el perro no habla y  Evo escapa del zorro.
Toda la corruptela por el “si” tiene el objetivo de preparar el terreno para el FRAUDE ELECTORAL ya organizado y en curso.  El fraude más duro se implementa en el campo donde imponen el “voto comunitario” e impiden con violencia la campaña por el NO, buscando “resultados de cero para el NO”. El voto en el exterior es fuente importante de fraude.  La OEA ha observado el padrón electoral, se ha demostrado que muertos están listos para votar, que el vice de Evo fue inscrito con anomalías respecto a su servicio militar, que miembros de las Fuerzas Armadas son forzados a hacer campaña por el si; que Evo hace proselitismo junto con miembros el Tribunal Supremo Electoral….!!!!!  Es solamente la forma de ser y de hacer política de Evo Morales con amenazas, corrupción y fraude.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

lunes, 1 de febrero de 2016

El Deber puntualiza con firmeza que el Estado es Patrimonio de Todos, por tanto no son Evo ni Alvaro quienes pueden decidir el futuro de Bolivia. Se equiva Evo, Bolivia es mucho más que su mandato de gobierno, más que un proceso politico y económico. se reclama su responsabilidad por una democracia que funcione sin soberbia ni miopía.

El presidente Evo Morales se presenta como la única garantía de la estabilidad social de la democracia boliviana. Asegura, en ese sentido, que ningún líder de la oposición está en condiciones de garantizar la tranquilidad y la paz en el país. Por ello, el mandatario considera que la alternancia es una mala idea de los neoliberales que quieren volver al poder, lo que justificaría su continuidad en Palacio Quemado después de 2019, cuando termina su mandato constitucional.

Si el futuro de un país y de una democracia depende de una sola persona, estamos por mal camino. Las hegemonías derivan normalmente en poder centralizado y autoritarismo. La estabilidad en sus diversas expresiones es patrimonio de todos los bolivianos. Después de la larga noche de las dictaduras militares, Bolivia conquistó la estabilidad democrática a fuerza de resistencia, votos y diálogo. Después de la galopante hiperinflación de los años 80, todos tomamos conciencia de la imprescindible ortodoxia en materia financiera. Gastar más de lo que producimos nos lleva al abismo. 

Después del periodo de la polarización y los bloqueos, los bolivianos tomamos conciencia de que no se puede construir país destruyendo vías y obstaculizando el paso de los otros, tirando por la borda la gobernabilidad y la paz. Después de la exclusión de los indígenas y las regiones, la mayoría de los bolivianos respaldaron la construcción de un Estado Plurinacional más incluyente y más estable para todos. Pero todas estas formas que adquirió la estabilidad en la democracia boliviana no son patrimonio ni dependen del futuro político de una persona. Los gobernantes son administradores del poder público y ese poder se otorga con plazos y límites muy concretos. Hacernos creer bajo una estrategia del miedo que el futuro de un país depende de una única persona o un único partido político es sentar las bases del autoritarismo y el sectarismo. 

Evo Morales se equivoca. Bolivia es mucho más que su mandato de gobierno, mucho más que un proceso político y económico de cambio. Lo demás es repetir el eterno discurso de los sectores más conservadores y reaccionarios que –históricamente– reclamaban que todo quede tal como está en función de mantener intactos sus intereses particulares. La responsabilidad de los políticos, sean estos oficialistas u opositores, es ofrecer horizontes de certidumbre y de esperanza sobre los asuntos públicos. Soberbia y miopía es pensar que son los únicos que pueden realizarlos. La alternancia es fundamental para que la democracia funcione

viernes, 29 de enero de 2016

no asume, se resiste el Régimen asumir que las redes abruman a la multimillonaria campaña electoral "Facebook" es de la derecha (?) no cuaja, lo que pasa es que la población se da cuenta del engaño de EVOALVAR en los recientes casos "de la factura del peluquero" y la libreta (falsa) de Alvaro García. ja, ja, ja!

Pese a que surgieron dudas sobre las dos últimas denuncias lanzadas en contra del Gobierno (el tema de la factura del peluquero y el caso de la libreta del servicio militar), la gente termina por desconfiar de la versión oficial, no solo porque las respuestas agregaron más sospechas, sino porque aparentemente, el “proceso de cambio” ya fue derrotado desde el punto de vista mediático, hecho que irrita de sobremanera a los principales voceros, que se desbocan lanzando insultos y toda clase de improperios.
Esto viene a sumarse a las acciones sistemáticas e indisimuladas por acallar a ciertos comunicadores irreverentes y a una arremetida descabellada en las redes sociales para contrarrestar la expresión espontánea de los usuarios que actúan con plena libertad y no como piensa el régimen, que considera que “Facebook pertenece a la derecha”.
Y no es porque los periodistas o los medios independientes le hayan ganado la pulseada al Gobierno, dueño de un gigantesco y costoso aparato de propaganda en el que concursan medios propios, órganos informativos comprados y otros (tal vez la mayoría) que han asumido la vocería oficialista a cambio de jugosos contratos de publicidad.
El Gobierno ha perdido credibilidad porque sus principales caballitos de batalla discursivos han fracasado en los hechos, no en terreno propagandístico. Se repetía hasta el cansancio (y se lo sigue haciendo) que la crisis no le afectaría al país y por otro lado, se mencionaba el tema de la transparencia y la lucha contra la corrupción como uno de los pilares del “proceso de cambio”, elementos que ya no convencen a los ciudadanos, insistimos, no porque la “derecha”, “el imperialismo” o los “periodistas opositores” los hubieran convencido, sino porque la gente ya comienza a sentir que se acabó la bonanza, y por otro lado, puede ver con sus propios ojos el desborde de la corrupción que brota por todos lados.
El boliviano común no lee periódicos ni escucha a los analistas que hablan de la crisis y si ahora tiene una opinión distinta a la que propala el Gobierno es porque está comenzando a sentir las cosas en el bolsillo o en la mesa. No podía ser de otra manera, después de la reducción de casi cuatro mil millones de dólares en los ingresos públicos, hecho admitido por los mismos agentes gubernamentales.
Ante semejante panorama, los voceros vienen sufriendo un vacío discursivo que se nota cuando comienzan a hablar de la luna que se esconde y el sol que se aleja del horizonte o cuando plantean la descabellada idea de que el referéndum del 21 de febrero podría desencadenar la revocatoria del mandato presidencial. Forman parte de esta misma ansiedad el desmesurado discurso de casi seis horas del 22 de enero y el insólito “tour de medios” que vienen haciendo el presidente Morales y el vicepresidente García Linera, quienes buscan palestra en los mismos órganos de prensa que constantemente están denostando.
El Gobierno ha perdido credibilidad porque sus principales caballitos de batalla discursivos han fracaso en los hechos, no en terreno propagandístico. Se repetía hasta el cansancio (y se lo sigue haciendo) que la crisis no le afectaría al país y por otro lado, se mencionaba el tema de la transparencia y la lucha contra la corrupción como uno de los pilares del 'proceso de cambio', elementos que ya no convencen a los ciudadanos.

jueves, 28 de enero de 2016

Raúl Peñaranda no está del todo convencido que Alvaro García hubiese estado en Bolivia cuando dice haberse presentado en el cuartel para cumplir con el servicio militar (+) esque como marxista no cree en los beneficios de tal servicio. luego las fechas no coinciden, será que hay un registro de viaje entre México y Bolivia en su pasaporte? la cosa da para una pesquisa.

Álvaro García Linera viajó a México a estudiar matemáticas en 1980 y retornó en 1985, dice su biografía oficial publicada en la página web de la Vicepresidencia. El texto, publicado en un bonito documento PDF fácilmente descargable, agrega que para entonces, ya abrazaba ideas radicales. Explica el texto: “En 1979 (…) era y, hasta ahora soy, un marxista seducido por la insurgencia indígena” (http://www.vicepresidencia.gob.bo/IMG/pdf/biografia_alvaro_garcia_linera.pdf).
Todo esto nos da qué pensar sobre la polémica ocasionada por las supuestas irregularidades en la libreta militar del Vicepresidente. Ha sido aclarado por el Tribunal Supremo Electoral que ésta fue entregada dentro del plazo en 2005, antes de las elecciones nacionales, y desmintió así un certificado emitido por esa propia entidad en enero pasado.
Pero las circunstancias en las que García Linera asegura haberse presentado a hacer su servicio militar generan dudas, como adelantó Amalia Pando en su programa Cabildeo. Las fotocopias de la libreta establecen que se presentó el 23 de enero de 1981 en la Escuela de Sargentos, una entidad militar en Cochabamba. Fue eximido y por ello le fue autorizado no cumplir con el año de servicio.
En primer lugar, si estaba en México, como dice su biografía oficial, ¿es razonable pensar que volvió a los pocos meses a presentarse ante autoridades militares? ¿Él, que ya tenía ideas radicales y que rechazaba la institución del servicio militar?
¿Volvió de México en medio de la dictadura de García Meza y se presentó ocho días después de ocurrida la matanza de la calle Harrington?
Además, García Linera, que no tenía en 1981 impedimento físico o psicológico que conozcamos, no podía estar seguro de ser eximido de hacer su servicio militar. Por tanto, una de las posibilidades era que no se lo declarara inhábil y que, en ese caso, fuera forzado a realizar el año completo, lo que hubiera interrumpido sus estudios en la UNAM. ¿Hubiera tomado ese riesgo? ¿Volver de México y perder sus estudios durante un año? ¿Y haberse arriesgado a la posibilidad de que, como conscripto, fuera enviado a realizar represiones militares con las que él estaba en total desacuerdo?
Su biografía, que es relativamente breve, de cinco páginas, no menciona obviamente ese supuesto retorno a Bolivia por unos meses, lo que es lógico. Pero señala, con bastante firmeza, como hemos adelantado, que volvió a Bolivia en 1985.
Es también curioso que el Vicepresidente no haya podido informar, en su belicosa conferencia de prensa al respecto, dónde tramitó ese documento militar. Además, falló al mencionar el año. Dijo 1980 en vez de 1981.
“Comencé mi trámite el año 1980 en el CITE, no, en la Escuela de Sargentos, si no me equivoco. Ya me he olvidado. El que queda por Muyurina... ahí es donde hice, inicié mi trámite”, dijo. Mmm. “¿Comencé el trámite?”. ¿No era más lógico decir, “me presenté”?
El tema de las inconsistencias sobre si se presentó o no a hacer su servicio militar es relevante porque se debe exigir a las autoridades que cumplan las normas de un Estado, especialmente aquellas que tienen que ver con los requisitos específicos para ocupar un cargo.
Más importante es el hecho de que García Linera y numerosas otras autoridades no creen en el servicio militar. De manera oficial lo respaldan para no contradecir al presidente Evo Morales, quien genuinamente defiende esa instrucción que, de hecho, es la única “educación superior” que recibió. Pero el servicio militar es una rémora del pasado que debería ser anulado o, al menos, declarado “voluntario”. Por ese camino van muchos países democráticos de la región.
El Vicepresidente suele ser maximalista y excesivo. La pose de analista que tenía antes de llegar al poder es, justamente, cosa del pasado. En años recientes ha adquirido un estilo en el que goza con utilizar los más extremos adjetivos. El martes 26, para hablar de su libreta militar, fue especialmente desmedido y desproporcionado. Quizás cometió un error de cálculo porque ahora, aparte de este columnista, deben haber decenas de personas interesadas en escudriñar si se presentó realmente, o no, a hacer su servicio militar.
Si hubiera desmentido los hechos de manera mesurada (pero en este gobierno nada se hace con mesura), tal vez todo hubiera pasado desapercibido. También hubiera pasado desapercibida la parte de su biografía en la que señala que logró títulos “de pregrado y postgrado” en la UNAM. Lo curioso es que en marzo pasado dijo, ante una denuncia de que no había presentado su tesis en México: “En todo caso quiero decirles que evidentemente yo no he hecho ningún trámite en Bolivia, el trámite de revalidación, de titulación, cuando yo estudié en el extranjero y cuando volví del extranjero, tenía que revalidar acá en Bolivia, no lo he hecho”. Este tema, con toda probabilidad, seguirá en la agenda.
El autor es periodista.

martes, 26 de enero de 2016

se atreve, es valiente El Dia, al calificar a la Justicia de prostituta, al servicio del que manda Evoalvar, al margen del inteligente texto, veamos su última decisión, dar su venia para que Evoalvar puedan usar hasta dos horas, en lugar de los 15 minutos que el Supremo Electoral había determinado. es que el Tribunal Constitucional es simplemente eso, una prostitución de la Justicia al servicio de Evoalvar. qué triste!

Todas las cumbres que ha organizado el Gobierno han sido inservibles y ahora se está convocando a una megarreunión para hablar de la justicia. La cita está fijada para el 16 y 17 de abril en la ciudad de Sucre, donde han sido convocados todos los actores involucrados en el sistema jurídico nacional y por supuesto, en primera línea estarán los movimientos sociales, cuyos líderes se han convertido en los principales adláteres de la manipulación, el contubernio, la transgresión y la impunidad ¿Qué podrán aportar? Más caos, obviamente.
Por lo menos en esta ocasión se parte de un consenso, pues no existe absolutamente nadie en este país que pueda negar que la justicia es lo peor, que la cosa ha ido retrocediendo en lugar de mejorar y que se ha convertido en un factor de malestar social al extremo de causar preocupación en las autoridades ejecutivas que son las principales causantes de la degradación que está ocurriendo en los tribunales.
La cumbre fracasará en la medida en que no se reconozcan los causantes del problema y en primer lugar se debe mencionar la estructura misma del Estado Plurinacional, que constitutivamente pone el presidente por encima de todos los poderes, incluyendo el Poder Judicial, cuya principal misión debería ser controlar el ejercicio del poder, ponerle límites y obligarlo a cumplir y hacer cumplir las leyes. Pero de acuerdo a la Constitución, que en teoría respalda la independencia y la división de poderes, la figura del primer mandatario está por encima de todo, lo que lo faculta para hacer y deshacer, imponer, nombrar y cambiar sin temor a las consecuencias.
Eso fue lo que llevó al presidente Morales hace unos años a decir que lo político está por encima de lo jurídico y que él toma las decisiones sin sujetarse necesariamente a las normas. No era una ocurrencia, ni un lapsus, sino su particular interpretación de la Carta Magna, que ensalzó aún más el presidencialismo en Bolivia hasta convertir a los poderes de la república en meros apéndices al servicio del caudillo con las prerrogativas de un monarca de la era del absolutismo.
Este modelo le ha permitido a los gobernantes actuales, proceder con absoluta libertad en sus decisiones, trastocar el edificio institucional, distorsionar el sistema representativo y asegurarse un grado de poder que les garantice la satisfacción de todos sus apetitos. El único freno a este proceso degenerativo ha sido la pérdida de popularidad y el riesgo a que se les escape el respaldo de las urnas. De otra forma, no se hubiera recurrido al Referéndum del 21 de febrero. En palabras del presidente “le hubieran medito nomás”, pues no existe manera de impedirlo.
Tener una justicia obediente, sumisa, maleable y sujeta a sus designios es fundamental para la continuidad del “Proceso de Cambio” y si ahora surge alguna ansiedad es porque semejante acto de prostitución se ha vuelto muy evidente y se ha desbordado, pues todos quieren participar del festín, buscan gozar de la impunidad, de los excesos y las ventajas que trae este sistema de cosas. Mientras no se produzca este cambio, la justicia boliviana no tiene remedio.
Tener una justicia obediente, sumisa, maleable y sujeta a sus designios es fundamental para la continuidad del 'Proceso de Cambio' y si ahora surge alguna ansiedad es porque semejante acto de prostitución se ha vuelto muy evidente y se ha desbordado, pues todos quieren participar del festín, buscan gozar de la impunidad, de los excesos y las ventajas que trae este sistema de cosas.

me gustó mucho el título que Paulovich le ha puesto a su crónica sobre el sermón, perdón, informe, perorata de Evo.


el sermón de las seis horas

Pocos minutos faltaron para que llegasen a seis horas el informe de nuestro Presidente Vitalicio al cumplirse los 10  años de su mandato, en el que también enjuició la última década los Gobiernos anteriores.
Esos datos cronológicos del informe referido me permiten titular a esta crónica como el “sermón de las seis horas” para establecer un parangón con “el sermón de las tres horas” que suelen pronunciar los sacerdotes católicos el Viernes Santo al mediodía para concluirlo a las tres de la tarde, hora del viernes santo en la que imaginamos murió Jesús en la cruz.
Este sermón de las tres horas se hizo famoso sobre todo en la época de los grandes oradores jesuitas, recordando como a uno de los más elocuentes al famoso Padre Arcuza.
Pues bien, este año en pleno mes de enero, el presidente Evo Morales pronunció lo que he dado a llamar “el sermón de las seis horas”.
Hay otros sermones famosos como el sermón de la montaña, pero éste se queda chico en comparación con el pronunciado por el jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS), al que yo podría llamarlo “el sermón de la cordillera de los Andes” por su larga duración o como dicen las chotas y cholitas actuales su “long play”. Este análisis del informe presidencial viene a cuento de una llamada telefónica que recibí de Berlín, capital de la República Federal de Alemania, donde reside hace muchos años mi tía Clothilde Quiroga viuda de Von Karajan quien sufre mucho pensando en este su sobrino periodista que sobrevive en medio de este aluvión marxista – leninista, castrista, chavista e indigenista.
Mi tía quiso saber algo de mi quehacer periodístico al cumplirse un decenio del Gobierno de Evo. Respondí a mi tía cochabambina – germana que sigo escribiendo apoyado en la eficaz colaboración de mi comadre la cholita Macacha y paisana de mi tía Clothilde y que en este momento mi reportera se encontraba escuchando atentamente el mensaje del presidente Evo y tomando notas acerca de los datos y cifras más importantes.
Mi tía Clothilde se compadeció de mi reportera cholita diciéndome que esa labor era muy sacrificada y casi heroica, pues pocas personas aguantan estar sentadas y escuchando durante seis horas la misma letanía y las mismas promesas.
Pensando en la sacrificada misión que cumplía la cholita reportera me despedí con un beso de mi tía Clothilde, prometiéndole que muy pronto le enviaría el texto íntegro del informe rendido por el presidente Evo Morales al cumplir 10 años de mandato y prepararse para otros 10 años como asegura a sus partidarios.