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martes, 26 de enero de 2016

me gustó mucho el título que Paulovich le ha puesto a su crónica sobre el sermón, perdón, informe, perorata de Evo.


el sermón de las seis horas

Pocos minutos faltaron para que llegasen a seis horas el informe de nuestro Presidente Vitalicio al cumplirse los 10  años de su mandato, en el que también enjuició la última década los Gobiernos anteriores.
Esos datos cronológicos del informe referido me permiten titular a esta crónica como el “sermón de las seis horas” para establecer un parangón con “el sermón de las tres horas” que suelen pronunciar los sacerdotes católicos el Viernes Santo al mediodía para concluirlo a las tres de la tarde, hora del viernes santo en la que imaginamos murió Jesús en la cruz.
Este sermón de las tres horas se hizo famoso sobre todo en la época de los grandes oradores jesuitas, recordando como a uno de los más elocuentes al famoso Padre Arcuza.
Pues bien, este año en pleno mes de enero, el presidente Evo Morales pronunció lo que he dado a llamar “el sermón de las seis horas”.
Hay otros sermones famosos como el sermón de la montaña, pero éste se queda chico en comparación con el pronunciado por el jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS), al que yo podría llamarlo “el sermón de la cordillera de los Andes” por su larga duración o como dicen las chotas y cholitas actuales su “long play”. Este análisis del informe presidencial viene a cuento de una llamada telefónica que recibí de Berlín, capital de la República Federal de Alemania, donde reside hace muchos años mi tía Clothilde Quiroga viuda de Von Karajan quien sufre mucho pensando en este su sobrino periodista que sobrevive en medio de este aluvión marxista – leninista, castrista, chavista e indigenista.
Mi tía quiso saber algo de mi quehacer periodístico al cumplirse un decenio del Gobierno de Evo. Respondí a mi tía cochabambina – germana que sigo escribiendo apoyado en la eficaz colaboración de mi comadre la cholita Macacha y paisana de mi tía Clothilde y que en este momento mi reportera se encontraba escuchando atentamente el mensaje del presidente Evo y tomando notas acerca de los datos y cifras más importantes.
Mi tía Clothilde se compadeció de mi reportera cholita diciéndome que esa labor era muy sacrificada y casi heroica, pues pocas personas aguantan estar sentadas y escuchando durante seis horas la misma letanía y las mismas promesas.
Pensando en la sacrificada misión que cumplía la cholita reportera me despedí con un beso de mi tía Clothilde, prometiéndole que muy pronto le enviaría el texto íntegro del informe rendido por el presidente Evo Morales al cumplir 10 años de mandato y prepararse para otros 10 años como asegura a sus partidarios.