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jueves, 19 de noviembre de 2015



De nuevo el terror

Mauricio Aira

Colectivos como el de Suecia han sido puntuales en apoyar movimientos políticos que se habían propuesto realizar un cambio en las estructuras de poder de sus respectivos núcleos.  Suecia estuvo por ejemplo apoyando al castrismo durante varios decenios porque vio la lucha del pueblo cubano como la vía mas expedita para mejorar los niveles de vida de sus habitantes, hasta que Cuba, empezó a comprometerse en la lucha armada de otras comunidades entre ellas algunas de Africa y Asia. Entonces suspendió la generosa dádiva, que se expresaba en brigadas de trabajadores para sembrar y cosechar la caña de azúcar, en tareas educacinales o de mejora viaria. En dinero.
Apoyó Suecia a otros movimientos que surgieron como esperanza de terminar con la injusticia y la explotación y contribuir a formar “la sociedad de bienestar” que parecía la panacea que daría por resultados sociedades perfectas en cuanto al reparto de los beneficios y el disfrute de los bienes de la tierra.
Ciertos sectores de la Socialdemocracia han estado apoyando al monstruo llamado Estado Islámico que de tal no tiene nada. No es “un estado” sino una asociación de criminales que se forma de los viejos soldados de Hussein los mismos que no pusieron el pecho para defender a su jefe en la guerra de Busch, los que quedaron sin embargo en posesión de armas y de cierta organización, se estima que son más de un mil, y que en su entorno agrupan a miles de desocupados especialmente jóvenes engatusados con falsas promesas no exentas de contenido fanático religioso que atrapa a jóvenes de toda Europa.
Tan solo de Suecia se estima en varios cientos, que han viajado a Siria sin traba alguna y están enrolados bajo los estandartes del EI, que les atrae como miel a las abejas si se toma en cuenta que esos jóvenes están a menudo desocupados y sobreviven con la ayuda social, puesto que tampoco les atrae la dura vida de estudiantes para competir entre ellos hasta obtener una profesión que tampoco es garantía de un puesto de trabajo en la globalizada sociedad.
Algo que ha sido motivo de irritación y protesta, la comprobación de estos jóvenes, hombres y mujeres que regresan de Siria y de Irak heridos para medicinarse en Suecia y ya repuestos regresan a los campos de batalla.
Por el momento el EI tiene un rotundo éxito económico fruto de la compra venta de petróleo en el mercado negro que les pagan a precio de oro. De los asaltos a la propiedad de la que disponen a su antojo como “botín de guerra” de los rescates por los rehenes que toman en las ciudades o territorios bajo su control, en pocas palabras, pronto tienen tal cantidad de dinero que pueden disfrutar de buena vida en las grandes ciudades europeas y otras de Asia y hasta de las Américas donde viajan por cortas temporadas en exitista demostración de su “bonanza”.
Es más mientras Francia a raíz de la sangría en Paris del pasado fin de semana, desata una persecución sin pausa de los terrorista, Suecia acaba de subir el tono de la alarma por terrorismo y está buscando al menos a uno que ha dado muestras inequívocas de su accionar criminal. Sin embargo, como las leyes no es pueden cambiar de la noche a la mañana los jóvenes ausentes en Irak, en Líbano, en Siria y otros países, gozando de sus “vacaciones o de ambulando en busca de un puesto de trabajo” seguirán disfrutando de “sus derechos como ciudadanos suecos”, aunque la paciencia se ha colmado y la opinion pública está exigiendo un recorte de las libertades en resguardo del Bien Común.


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