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domingo, 24 de mayo de 2015

Felicitar a Los Tiempos por el celo que pone en el seguimiento al Proyecto Misicuni. porque "no se deja confundir con los cantos de sirena" del responsable del Proyecto que viene "enmascarando los retrasos" de la empresa china que se está convirtiendo en un Superman, al asumir megaproyectos ya van cuatro a nivel nacional no obstante de las fallas que está cometiendo.

A los muchos motivos de preocupación ya bien conocidos, la Empresa Misicuni ha sumado un nuevo elemento al advertir que sin la fase III de nada servirá concluir la fase II, pues el agua no será suficiente para llenar el embalse

Si hay algo que se puede afirmar sobre la marcha del Proyecto Múltiple Misicuni (PMM) es que cada noticia sobre el tema siempre resulta peor de lo que temían hasta las más pesimistas previsiones. Son éstas las que una y otra vez se cumplen y cualquier esfuerzo que se haga para alentar la esperanza en un cambio de rumbo termina condenado a una nueva frustración.

Las más recientes señales de alarma sobre el futuro del proyecto Misicuni las han dado los últimos informes sobre la manera y el ritmo al que la empresa china Camce Engineering está ejecutando las partes de la obra que se adjudicó. Según los datos proporcionados por la empresa supervisora de la obra, Engevix Caem, mediante un informe presentado a la Asamblea Legislativa Departamental, ya se ha acumulado un retraso de 79 días en la primera etapa y algo similar estaría ocurriendo con el otro paquete adjudicado a la misma empresa.

Lo menos que podría esperarse ante tal situación es que la empresa constructora dé a través de sus representantes las explicaciones correspondientes y asuma las consecuencias contractuales correspondientes. Pero esto parece imposible porque ha sido nada menos que el presidente de la Empresa Misicuni quien ha prohibido a los ejecutivos de Camce hacer declaraciones y ha optado por asumir su defensa, y a ello dedica sus mejores esfuerzos, en vez de dirigirlos a exigir, como correspondería, el cumplimiento de contratos.

Como si los nuevos atrasos que obligan a las ya consabidas ampliaciones de plazos, con las consiguientes modificaciones de cronogramas y presupuestos no fueran suficientes motivos de preocupación, la Empresa Misicuni ha introducido durante los últimos días un nuevo elemento al caos técnico, financiero y legal en que se desarrolla el proyecto. Ha pedido que se dé carácter de máxima prioridad a la ejecución de la III fase del PMM, dejando entrever que de nada servirá la fase que está actualmente en ejecución si no se la complementa de manera inmediata con la perforación de dos túneles para que las aguas de los ríos Vizcachas y Putucuni alimenten a la represa y puedan llenar los 120 metros de altura.

De las explicaciones dadas por el presidente de la Empresa Misicuni, se deduce que si no se ejecuta pronto la III fase no habrá manera de que el agua alcance el nivel del embalse una vez que la fase II quede concluida. Es decir, algo habría sucedido para que las previsiones originales sufran una muy radical modificación. Lo que si bien no resulta nada sorprendente dados los antecedentes, no por eso es menos alarmante si se considera que son muchos los años y los millones de dólares que habrá que agregar antes de que el agua comience a fluir.

Mientras tanto, Camce Engeenering sigue acumulando los contratos que se adjudica. Además de Misicuni, el tramo 1 del ferrocarril Montero-Bulo Bulo y la construcción de la planta industrializadora de azúcar de San Buenaventura, suma la Planta Industrial de Sales de Potasio en Uyuni a pesar de no estar cumpliendo con los que ya tenía en su cartera.