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jueves, 5 de julio de 2012

es en Palacio donde se conspira no en la embajada yanqui nos dice Paulo con vital ironía cuando nos cuenta de su visita a John y Liza Creamer


Antes de que algún chismoso le vaya con el cuento al presidente Evo o al ministro de Gobierno señor Romero de que me vieron preparando un golpe de Estado en la residencia de la Embajada de Estados Unidos prefiero ser yo mismo quien se los cuente.
En efecto, ayer 4 de julio, Día de la Independencia de ese gran país desaté las trenzas de la cholita cochabambina que es mi transportadora oficial, y le pedí que me condujera en mi motocicleta Harley Davidson a la recepción oficial que ofrecía el Encargado de Negocios de USA, señor John Creamer y su esposa Liza.
Previamente, le había contado a mi comadre de mi sincera admiración por dicho país no sólo por su desarrollo tecnológico y científico, sino por ser la cuna de grandes poetas como Walt Withman, escritores como Faulkner y Hemingway y líderes espirituales como Martin Luther King haciéndole saber a mi pariente espiritual la cantidad de Premios Nobel ganados por investigadores y científicos norteamericanos.
Ya en plena recepción, la cholita cochabambina, fatigada de tener que alternar con personajes que deseaban conocerla, me dijo en tono bajo y discreto: “hemos conversado con el Encargado de Negocios de EEUU pero no hemos venido a hablar de negocios, ¿con quién tenemos que hablar para concretar un golpe de Estado…?
Coloqué mi mano derecha en su boca para que no continuara diciendo barbaridades, pero ya saben ustedes, mis lectores que es muy difícil hacer callar a una cochabambina.
Como ella es más alta que yo, inclinó su cabeza y musitó en mi oreja: “Hace seis años, compadre que todos nuestros gobernantes no cesan de decirnos en todos los tonos que en la Embajada Americana no se hace otra cosa que conspirar contra nuestro amado Evo y que por eso hemos expulsado de Bolivia al embajador Goldberg y desde entonces no hay intercambio de embajadores…”
Quise explicar a mi comadre que nuestro país forma un bloque de países anti-capitalistas como Cuba, Venezuela y otros, pero comprendí que el sitio no era el más adecuado, así que preferí callar, pero como la heroína cochabambina es terca siguió insistiendo en su creencia oficialista de que los norteamericanos tienen algo que ver en los problemas cotidianos que tenemos en el país.
Para que no continuara fastidiándome más con sus absurdas creencias que Estados Unidos es el país culpable de todos los desórdenes sociales que sufre nuestro país, busqué al Encargado de Negocios señor Creamer quien nos había invitado y le solicité que nos diga donde quedaba la Sección de Conspiraciones contra el Gobierno del señor Evo Morales, conduciéndonos amablemente hasta la puerta de su residencia, indicándonos que nos dirigiéramos al Palacio de Gobierno situado en la plaza Murillo.