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jueves, 31 de marzo de 2011

patético. Choquehuanca y el Vice García no se toleran.
ya no se pueden ni ver. El Día estima por ello: UN REGIMEN DESBOCADO


El pasado domingo, el canciller David Choquehuanca y el vicepresidente García Linera  protagonizaron un cruce verbal público, justo frente al presidente Morales y en medio del acto de celebración de los 16 años de la creación del MAS. El ministro y líder indígena, le recordó a su compañero de testera que él fue uno de los fundadores del partido y que entre los lineamientos  estaba el reto (que hoy es autocrítica) de gobernar para todos. El presidente Morales apenas atinó a hacerse eco de algunos errores y advertencias señalados por ambos oradores que confirmaron una vez más la feroz pelea interna que existe dentro del gabinete. No es la primera vez que Choquehuanca surge como voz discordante en medio del cuadro paradisiaco que el oficialismo pretende pintar en relación a la gestión gubernamental. Así lo hizo después del fallido gasolinazo y lo vuelve a hacer, apuntando a los innumerables problemas que enfrenta el Gobierno, no sólo por la falta de capacidad para atenderlos, sino también por la tozudez de algunas autoridades que insisten en mantener un rumbo que ha dado sobradas evidencias de que va camino al fracaso. El Vicepresidente ha llegado a reconocer que el proceso de cambio está amenazado y culpa de ello a la división, a los oportunistas que se han infiltrado en el oficialismo y a una supuesta falta de fidelidad de algunos militantes. Si bien el canciller no hace todas estas especificaciones cuando lanza sus dardos, ambos se están acusando prácticamente de lo mismo. Casi al mismo tiempo que los subordinados del presidente manifestaban sus rabietas a su alrededor, como niños que pelean por un juguete frente a un padre contemplativo, el cardenal Terrazas, exigía que el Gobierno comience a escuchar al pueblo y que repiense también en su forma de actuar con el objetivo de ponerse al servicio de todos. El régimen sabe desde hace mucho tiempo que está desbocado; reconoce en público que está llevando al país al despeñadero, pero apenas atina a crear cortinas de humo, como sucede con el tema marítimo.Para colmo de males la misérrima, deslucida y sospechosa presencia opositora se va apagando casi hasta la extinción, con el agravante de que las escasas voces discordantes se van enfilando de a poco en el “proceso de cambio”, que de manera desesperada y sin que nadie lo contenga, avanza con leyes absurdas y como la que fija una franja de exclusión en las fronteras, donde se establece una suerte de republiqueta al margen del Estado, abierta a toda clase de aventuras. El próximo paso, según anuncios del oficialismo, será aprobar una norma de control de los medios informativos y seguidamente un régimen de hierro para el uso de la red internet, para evitar seguramente lo que ha ocurrido en Egipto y otros países donde la comunicación digital fue gravitante para canalizar el malestar de la gente.Es obvio que con semejante cuadro amenazante para el Gobierno, con la división interna, el descontento social, el panorama de precios e inflación que tiende a agravarse, se esté pensando en medidas de corte autoritario y militarista, como ocurre con la ley de fronteras especialmente. Se trata del único medio que puede disponer un régimen que a pesar de su incapacidad, sigue buscando la preservación indefinida de su hegemonía.Para colmo de males la misérrima, deslucida y sospechosa presencia opositora se va apagando casi hasta la extinción, con el agravante de que las escasas voces discordantes se van enfilando de a poco en el “proceso de cambio”, que de manera desesperada y sin que nadie lo contenga, avanza con leyes absurdas y como la que fija una franja de exclusión en las fronteras, donde se establece una suerte de republiqueta al margen del Estado.