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domingo, 28 de noviembre de 2010

Jimena Costa escribe con acierto "Mentiras Piadosas" para el momento actual

No es una confusión, el artículo de hoy lleva el nombre de la columna, que a su vez lleva el nombre de una canción de Sabina

—uno de mis españoles favoritos—, y que es útil para entender el quinto round Gobierno versus Iglesia. Las declaraciones de monseñor Solari

—que por cierto no sorprenden a quienes medianamente conocen el modus operandi de los narcos— son un gran pretexto para nuevamente descalificar a la Iglesia Católica, porque la descolonización así lo requiere.

Para descolonizar necesitan destruir el pensamiento liberal eurocéntrico, pero sobre todo necesitan desesperadamente destruir toda manifestación del cristianismo, que es más peligroso, porque fue más exitoso que la cultura democrática penetrando las cabezas de los conquistados, para muestra: hasta las bases más orgánicas emponchadas de rojo siguen creyendo en el poder de mi Tata, Santiago el Mayor.

El ataque sistemático y recurrente a la Iglesia Católica es parte del plan, no sólo porque consideran que es portadora de una estrategia eurocéntrica de dominación, sino sobre todo porque sigue siendo la institución más creíble —en segundo lugar están los medios de comunicación— ante la sociedad, y eso dificulta la toma del poder cultural.

Para hacerlo más fácil, se separa a los “jerarcas” del resto, de modo que así se “salva” a sacerdotes que comulgan con sus ideas y que han ayudado a gestar su acceso al poder manipulando el imaginario colectivo, algunos de ellos españoles, es decir ¡Descolonicémonos gracias a España!, como descolonizamos la Constitución con asesores españoles en la Asamblea Constituyente, y hasta hay autoridades que hoy pronuncian la “c” al mejor estilo español.

En los hechos, la Iglesia —dicen autoridades del oficialismo— sólo debe ocuparse de salvar almas, no de política. Creo que no se ha comprendido que con la postura que asume la Iglesia de denunciar el avance del narcotráfico, de la intolerancia, del odio…, lo que está haciendo es tratar de salvar las almas de algunos políticos, o sea, está cumpliendo su tarea. En 1550, en la Controversia de Valladolid se trató de determinar si los indios tenían alma. ¿Será que debemos discutir si los políticos tienen alma?

La columna de hoy se llama Mentiras Piadosas, porque son las mentiras que a veces los bolivianos nos contamos a nosotros mismos para no flagelarnos el espíritu con lo que constatan nuestros sentidos. En realidad, el Gobierno le pide a la Iglesia que ayude con unas mentirillas piadosas, pidiéndole que se dedique a leer de teología, pero no le diga a su rebaño lo que ve porque eso desgasta al Gobierno. El Gobierno necesita que la Iglesia nos diga unas mentiras piadosas para que podamos dormir más tranquilos pensando en el paraíso, y así no pensar en las condiciones materiales y concretas que nos rodean.

La Iglesia debe asegurar que el narcotráfico ha disminuido significativamente en los últimos años y que hoy exportamos más quinua que coca; que cada vez se produce más shampoo y menos cocaína; que cada día crece aceleradamente el sector formal de la economía, que ya no hay contrabando; que hay mucho más empleo; que todos comen bien y cuatro veces al día; que hoy como nunca contamos con seguridad ciudadana y eso de los asaltos, asesinatos, secuestros, violaciones y linchamientos es sólo una estrategia demoniaca de la oposición para desgastar al Gobierno; y que al fin salimos de la pobreza.

¡Hemos alcanzado el sumaj q’hamaña!, ya estamos más cerca del cielo. De esta forma, la Iglesia no será un estorbo para la toma del poder cultural como quinta fase de la revolución democrática, y el Gobierno podrá concentrarse sólo en el sistema educativo y en los “satucos” actuales: los peligrosos periodistas que defienden la libertad de expresión.

Politóloga

Jimena Costa Benavides