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viernes, 5 de noviembre de 2010

cuando de libros se trata y de controlar la lectura se puede esperar lo peor.
el control de la mente del hombre boliviano o "La cultura y el MAS" de ED.SC

A algunos célebres jerarcas nazis no les gustaba oír nombrar la palabra “cultura”. “Cuando escucho esa palabra le quito el seguro a mi pistola”, decía Hermann Wilhelm Göring, uno de los lugartenientes de Hitler, aunque en realidad, esa frase le pertenecía a Paul Joseph Goebbels, el famoso ministro de propaganda de Alemania y amigo íntimo del Führer. Él fue el responsable del endiosamiento de la figura de Hitler, el que sugirió la quema de libros y el que llevó adelante la idea de la raza superior para justificar el aniquilamiento de los judíos, los comunistas, los gitanos y los homosexuales, entre otros.
Cómo no comparar la actitud de los nazis con la de un rimbombante viceministro de descolonización, Félix Cárdenas, quien además de proponer que los estudiantes de colegio ya no lean más a Alcides Arguedas y otros notables autores nacionales, ha renegado del legado que le dejó a la humanidad el Derecho Romano, la Revolución Francesa y los filósofos de la Antigua Grecia, con el pretexto de que los bolivianos necesitamos buscar nuestras propia identidad.
En primer lugar, si la propuesta de don Cárdenas es volver al pasado, “porque ahí está el futuro”, tal como lo sugirió otro de los filósofos de esta “revolución cultural”, estamos en problemas, porque lo más natural sería volver al sistema monárquico y opresor de los Incas, enmarañado en castas y dinastías, clases sociales, coronas y también mucho chicote. Tal vez esa sea su idea.
Y mientras se habla de descolonización, se propone eliminar las telenovelas, prohibir a los Simpson, el Gobierno avanza en un proceso de colonialismo interno a través de la educación, destinado a implantar un sistema de adoctrinamiento de la niñez y la juventud y sobre todo, imponer una supuesta “cultura dominante” sobre el resto, de tal forma de borrar las particularidades, hacerlas menos visibles y por supuesto, quitarles su fuerza a las “culturas dominadas”.
¿Cuál es el objetivo de retirar de Santa Cruz a miles de maestros profesionales con años de experiencia y cambiarlos por otros que llegan de otros distritos del país, con una militancia bien definida y sobre todo, con la visión puesta en esos “objetivos culturales” del régimen? En realidad no se trata de cultura, sino de política, de poder, de dominación de buscar arrebatarle el alma a una comunidad y comenzar con los niños.
¿Dónde queda el respeto por la diversidad? ¿Dónde quedó lo plurinacional? No están equivocados los que califican como una barbarie lo que se está cometiendo con la educación en Santa Cruz, donde envían maestros sin formación académica seria, pero con la mente y las destrezas bien preparadas para convertir a los estudiantes en agentes de un régimen que busca la uniformización, la consolidación de una visión única, con una nueva historia, con otras definiciones de “lo nacional”, de democracia y también de libertad.
La “cultura” permite usar la palabra en lugar de las armas y es por eso que los nazis la odiaban. El régimen del MAS, a nombre de una revolución cultural pretende construir una comunidad endogámica, empobrecedora, destructiva y muy peligrosa para el futuro del país.

El Gobierno avanza en un proceso de colonialismo interno a través de la educación, destinado al adoctrinamiento de la niñez y la juventud.