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lunes, 11 de mayo de 2009

no se da cuenta el originario que el culpable de la situación es él mismo.
no ayuda descargar su mal humor en funcionarios subalternos.
debería cambiar de actitud. no lo hará porque...

"maña y figura hasta la sepultura"

Se conoce que el Presidente Morales está muy molesto con la falta de credibilidad que generan los operativos y las acciones que su equipo de ministros plantea para supuestamente llevarlo en hombros y de la manera más rápida posible a la cima del poder.
Se comenta también que debido a que las acciones que genera el gobierno tienen cada vez menos receptividad y credibilidad en la población el Presidente se muestra malhumorado e incluso maltrata a algunos de sus dilectos colaboradores, a cuenta de que todo les está saliendo tan mal, que el caso de terrorismo del Hotel Las Américas amenaza con convertirse en una pésima serie policial, tan mala que cada nuevo capítulo resulta peor que el anterior. Puede que este haya sido el motivo para que finalmente los haya mandado parar el guión y por el que hizo callar al fiscal, callar al testigo estrella, callar al vocero y callar a todos hasta nuevo aviso.
En realidad el asunto que el Presidente reclama a sus ministros es tan simple como el acertijo que le hacía la esfinge de Tebas a los que querían entrar para convertirse rápidamente en reyes. Si recordamos la esfinge les preguntaba algo como ¿Cuál es el animal que camina en cuatro patas, luego en dos y termina en tres patas? Bueno, una tontera como esta no la alcanzaron a responder muchos de los candidatos a reyes, salvo Edipo que dijo con prestancia “El hombre”, en sus tres etapas, y pasó a vivir la tragedia de convertirse en poderoso para terminar ciego y envilecido, después de descubrir que para ser rey tuvo que cohabitar con su madre en relación incestuosa.
Pero las historias que salen mal no son sólo fruto de malos operadores, y eso el Presidente no quiere creer, pues no se da cuenta que son sobre todo fruto de malas acciones, de acciones que no están encuadradas en la ley, en los principios, en los valores y sobre todo en el respeto a los seres humanos.
Estaba escrito que Edipo contestaría el tonto acertijo y llegaría al poder, estaba escrito que sólo él pasaría desafiando a la Esfinge, pero también estaba escrito que sucumbiría en la empresa porque su destino estaba marcado por el rompimiento de los principios, por el hecho vil de haberse apoderado del poder después de matar a su padre.
El presidente no debe cuestionar a los asesores que tiene, debe cuestionarse a sí mismo, porque él los eligió precisamente no como hombres de bien, no como hombres destinados a prestar un servicio público y desinteresado, sino que los eligió para que hagan libretos policiales, y bueno les salen pésimos porque las cosas son armadas sin entrañas, sin corazón, llenas de ambiciones, arañando poder y ganancias que no son lícitas, traficando con la condición de indefensión humana de las victimas que dejan regadas a su paso para agarrar más y más puñados de dólares y de poder, porque para hacer ese trabajo han tenido que salir de la compasión, de la piedad, del deseo de servicio.
Eso es lo que está mal, ya que el Presidente ha puesto a su gobierno como un elefante sobre una telaraña de intrigas, una tela de araña de valores que se están perdiendo, ese fino hilo se les va a cortar en cualquier momento.
Por eso es que no va a funcionar ningún comunicador ni estratega pues las acciones son malas, son humanamente deleznables, son tramas horrorosas que están trayendo mucho sufrimiento a nuestro pueblo y el público como el coro corifeo sabe distinguir entre una buena acción y una mala aunque los operadores se esmeren en maquillarla con miles de efectos especiales y golpes de efecto. Es que los efectos no alcanzan para tapar el gran agujero negro sobre el que pretende sentarse el nuevo rey Edipo. (De Centa Reck en www.ernestojustiniano.org)