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lunes, 11 de mayo de 2009

El fraude del 25 de enero que impuso la CPE

Jimmy Ortiz Saucedo en La Razón.


Nada queda oculto eternamente. Todo se llega a saber. Lo que un día se susurra en la oscuridad, otro día se gritará en la luz. Esto es lo que está pasando con la Constitución masista, dizque “aprobada” por el referéndum del 25-01-09, cuando la participación ciudadana llegó al 90,3%. La más alta de la vida democrática del país. Lo que se sospechaba en un principio, hoy es incuestionable.
Primero fueron fuentes bien informadas que nos alertaron, tiempo antes del evento, lo que venía sucediendo: el peligro de la carnetización venezolana. Que necesitaban llegar como sea al 60%, para legitimarse internacionalmente. Que el fraude se concentraría en occidente. Que ya en el referéndum revocatorio el fraude había alcanzado el 20% y que en éste pretendían llegar al 30%. Queda claro que el poder lo justifica todo, hasta vender su alma al diablo. La voluntad popular les interesa un pito. La democracia es sólo una máscara.
Después de consumado el hecho fue Luis Pedraza quien, en un fantástico trabajo de geografía electoral, nos mostro las primeras pruebas matemáticas de lo que él llama “La Ingeniería del Fraude”. Participación plena, voto cantado, voto colectivo, clonación de cédulas, voto carretilla y el voto múltiple.
Luego Carlos Valverde nos mostro: a los Highlander del padrón, los homónimos perfectos, los carnets duplicados, el Padrón Electoral inflado, mesas con mínimos inscritos, inscritos con libreta militar y los fallecidos ilustres que siguen en padrón (Víctor Paz Estenssoro y Juan Lechín Oquendo).
Pero la cereza de la torta no las dio José Luis Exeni, el “ecuánime” presidente de la Corte Nacional Electoral (CNE), cuando después de afirmar reiteradas veces que teníamos un padrón de lujo, terminó reconociendo ante los congresistas (8-04-09) que el 30% del Padrón Electoral está contaminado. Contundencia que obligó a los beneficiarios del fraude a cambiar de táctica.
¿30%? Este número me hizo volver al principio del análisis. A las fuentes bien informadas que nos alertaron del fraude. Si el fraude antes era cualitativo, con esta cifra el fraude se tornó cuantitativo.
En buen romance, Morales perdió el referéndum por su Constitución. El que gano fue el fraude. Ahora me explico las facciones de S.E. cuando informaba su triunfo desde los balcones de Palacio. Se olvidó decirle a su cara que estaba alegre.
La tecnología chavista del fraude garantiza el poder al MAS. Por eso la huelga de hambre de Morales para mantener el Padrón Electoral contaminado y los votos de los bolivianos en el exterior. Por eso la pantomima de cerrar el Congreso y las renuncias truchas de sus parlamentarios. Este evento los obligó a pelar capucha y mostrar su verdadero rostro.
El desgaste político de Morales hace que el fraude interno ya no alcance. Está al tope de su “capacidad instalada”. Por eso el voto del exterior es vital.
*Jimmy Ortiz Saucedo es ingeniero agrónomo.