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domingo, 7 de septiembre de 2008

la indigesta ensalada aderezada por cocineros "extraños" a la realidad

No se debe a ignorancia extrema en materia de culinaria constitucional, sino a una deliberada y drástica aplicación de recetas ahítas de componentes de tipo hegemónico, la circunstancia de que la Carta Magna de La Glorieta terminara convertida en ensalada totalmente indigesta para la democracia boliviana.
Cabe señalar que los asambleístas del MAS aportaron con poco o nada a fórmula tan tramposa. Los autores reales fueron ‘chefs’ foráneos. Hicieron lo suyo entre bambalinas, dejando sus huellas digitales en todos los títulos y capítulos del proyecto de ley fundamental, en forma de semejanzas extremas con principios y enunciados que marcaron en Venezuela y Ecuador el tránsito a un orden jurídico-constitucional que convierte al Ejecutivo en centro gravitacional y en meros satélites a los demás poderes públicos.
Lo peor es que restringe al máximo el espacio de la oposición, cuya influencia, en el marco de la interacción democrática, queda reducida a la nada, ¡al punto que ahora, en Venezuela, es facultad exclusiva de Chávez decidir quiénes de la oposición van como candidatos a cargos electivos y quiénes no!Naturalmente, hay ciertas especificidades de la realidad boliviana, como el desfase histórico-social que aún se da entre la población urbana y la rural de pertenencia racial-indígena, espacio este último en el que todavía sobreviven formas comunitarias de organización social. Obviamente, el ya evanescente régimen comunitario les cayó como anillo al dedo para aderezos que trasminan a totalitarismo en la propuesta masista de Carta Magna.
Les serviría de base de lanzamiento de principios que en tal proyecto de ley fundamental equivalen a ‘misilazo’ más o menos fulminante contra las autonomías departamentales que las regiones de Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando adoptaron por aplastante voto mayoritario en las urnas. En nombre de la sacrosanta ‘identidad étnico-cultural’, para ellos sinónimo de territorialidad engalanada de soberanía, incorporaron a la Carta Magna de La Glorieta principios que despanzurran a las autonomías regionales, dividiendo a éstas en cuatro espacios diferentes: departamentales, regionales, indígenas y municipales, concierto en medio del cual los ‘gobernadores’ de un departamento quedan reducidos a la nada. Lucirían en el busto sólo emblemas de regidor ‘urbano’ sobre un restringido espacio territorial.
La Carta Magna de La Glorieta alude también a conexiones de las autonomías regionales e indígenas con el Gobierno central de La Paz. Forma parte del esquema hegemónico la elección por voto popular de subprefectos y consejeros departamentales. En cualquier consulta popular, el Gobierno tiene más que ganar que perder con el actual padrón electoral, ahíto de irregularidades propicias para el fraude. Por donde se mire la cosa, no cabe duda alguna de que el actual Gobierno, en realidad, va en camino hacia la consolidación plena de un centralismo con careta de autonomismo ‘cuatripartito’. Es que sin centralismo total no hay poder político de alcance hegemónico. (mario rueda peña que publica en la red líder)