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martes, 9 de septiembre de 2008

todo lo que busca morales y el MAS es someter a la media luna y que se acepte su borrador de CPE como instrumento de su dominación (la del MAS) y su entorno, por los siglos de los siglos.

La sociedad Boliviana es consciente que la crisis ha llegado a su punto más álgido, situación por la que ha expresado su deseo de que las partes implicadas busquen en lo posible una salida negociada.
Aunque esto implica el deseo de vivir en paz y concordia, no debe ser confundido ni tergiversado en el sentido de que habría que negociar a costa incluso de entregar al pueblo al poder totalitario y de restricción de libertades que pretende instaurar el Mas a través de su proyecto constitucional.
Tenemos que ser conscientes que cuando el gobierno habla de pacto, hace referencia a una receta que contempla una mediación en torno a placebos, que con seguridad llevará a que el cuerpo canceroso del conflicto no sea erradicado y que sólo sean encubiertos los síntomas por un mayor espacio de tiempo, para que el proceso de metástasis sea indoloro, de tal manera que cuando el mal se haya propagado resulte totalmente extemporáneo e inútil pretender hacer una intervención y una cura.
Las voces del pactismo son como el canto de las sirenas, porque intentan seducir a nombre de la pacificación, de los acuerdos, de las negociaciones, sin hablar de las consecuencias, de las pérdidas, peligros y daños irrevocables que a su vez esto ocasionará.
La encuesta de la o­nU en la que se plantea que el país estaría exigiendo que se propicie un diálogo, nos parece un buen intento, siempre y cuando el diálogo no resulte justamente un simulacro de intervención, que sin extirpar el verdadero tumor, extirpa justamente la parte menos enferma y la más vulnerable y débil, justificando que se ha hecho el intento mientras la enfermedad continúa su curso.
La conclusión que saca la o­nU acerca de sus encuestas es que "en consonancia con el apoyo al reinicio de diálogo, tanto la población urbana de occidente como de oriente, afirman mayoritariamente que el gobierno y la oposición cívica/regional deben "modificar todo lo necesario para llegar a un acuerdo" o, al menos, "incluir algunas observaciones" de grupos opositores en referencia tanto al proyecto de Constitución como a los estatutos autonómicos respectivamente", lo que prácticamente significaría pedirle al MAS que renuncie a su proyecto de constitución que en esencia es racista, expropiador, conculdador de libertades, atentatorio de la propiedad privada, antidemocrático, corporativo, etc, y al que no renunciará nunca.
Es que no logramos entender como se puede creer que las células portadoras de un cáncer, dejen de tenerlo milagrosamente de la noche a la mañana, sólo porque unos gurús, magos le hacen la psicológica y practican una cura por telepatía. Cómo pueden creer las organizaciones serias, que conocen la forma en que ha venido actuando Evo Morales, que este resignará a dejará de lado la esencia de su proyecto concebido para detentar una hegemonía totalitaria y para anular todas las otras reivindicaciones y aspiraciones que no coinciden con su proyecto.
No concebimos que las instituciones que nos representan y que han estado lidiando con los abusos y la violencia que detenta el partido de gobierno y el Ejecutivo, puedan querer hacernos creer que maquillando el proyecto constitucional masista se acabará con el cáncer que porta este proyecto constitucional.
En realidad, estamos a las puertas de otro engaño y de otra traición de los que fungen como aliados del proyecto que se opone a Evo Morales, porque sabemos que para neutralizar la ideología totalitaria del MAS, se deben plantear procesos que apunten a la estructura y la raíz del problema, caso contrario, lo que va a ocurrir es que beneficiaremos totalmente al proyecto masista ya que bajo una pretendida conciliación el proyecto será aprobado "democraticamente", en las urnas, tal como quiere hacerlo Morales, para seguir dando curso a las reformas que supuestamente se habían acordado no hacer y pasada la votación volver a direccionar su proyecto por el camino del totalitarismo y la devastación de la institucionalidad democrática y las libertades.
No nos engañemos, si algunos pretenden hacer de tontos útiles es porque tienen compromisos adquiridos o intereses que llevan a que se jueguen por el proceso de Morales a nombre del supuesto pacto.
Pactar en el sentido verdadero, sería llegar a la convicción que Bolivia no puede tolerar una constitución de la calidad y contenido que pretende imponer Evo Morales, a nombre de supuestas reivindicaciones que lo único que buscan es obtener un salvoconducto para tener al país en sus manos, para manejarlo a su arbitrio y para detentar todos los poderes so pretexto de haberle otorgado reivindicaciones a los indígenas y campesinos, que en realidad están siendo instrumentalizados para los planes totalitarios del buró de Morales.
Pactar, sería no contentarse con maquillar ese texto peligroso para la estabilidad de Bolivia y atentatorio a la democracia y las libertades de los ciudadanos. Sería tomarse un compás de espera para reorganizar un nuevo proceso en el que el país entre en un debate productivo, responsable y transparente para tomar acuerdos de fondo y no de forma, para retornar al camino de la democracia, para no seguir atropellando las leyes y sobre todo para no tratar de enfilarnos hacia el matadero, tal como se está pretendiendo hacer bajo la prisa de aprovechar un momento de dificultad.
El país mira con asombro, cómo algunos luchan con tesón mientras otros se relamen los bigotes por hacernos abrir las puertas del infierno. No son sólo masistas quienes quieren hacernos abrir la puerta del infierno del referéndum por constitución.
Tengan por seguro que nos lo ofrecerán con maquillaje, con cirujía, por asfixia, con chantajes, por inanición, por seducción, por amenaza, y hasta con 70% de descuento. Total, después que lo admitamos no tendremos retorno ni salida. (Planteamiento de Centa Reck en hoy bolivia)

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