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jueves, 22 de diciembre de 2016

Los Tiempos infaltable a la hora de amplificar la "voz de la Iglesia" nos recuerda que en todo tiempo, la reflexión de los Obispos, en medio de las mayores dificultades ha servido para iluminar a los gobernantes y orientar al pueblo en la toma de decisiones que tienen que ver con su seguridad, su libertad y su futuro.

La declaración del Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Mons. Aurelio Pesoa, respecto a habilitar a los actuales mandatarios para que puedan volver a candidatear en las elecciones de 2019, intención prohibida expresamente por la Constitución Política del Estado (CPE) y ratificada en el referendo constitucional de febrero pasado, ha sido contundente.

A su criterio, el pueblo boliviano habló en ese referendo constitucional rechazando modificar la CPE. “No es cuestión de partido de derecha, de izquierda o de centro. Es cuestión de saber y recordar que el 21 de febrero de este año el pueblo boliviano habló y como tal se debería respetar la palabra de ese pueblo que habló”.

Además, respecto a las denuncias sobre presuntas manipulaciones de la ciudadanía con el caso Zapata, el Secretario General de la CEB señaló que “no es responsabilidad del pueblo tener la información, sino son los actores políticos los encargados de ‘manifestar una verdad o decir lo que se debe conocer’”.

Por último, ante el temor de una mayor “fractura” en el país, exhortó, por un lado, a “repensar este tema. No tendría sentido una polémica que al final va a terminar de resquebrajar la unidad”, y por el otro, a que hasta las nuevas elecciones “sería interesante que los que gobiernan, no sólo el país, sino los departamentos, se dedicaran a gobernar este tiempo”.

Se trata, sin duda, de una posición que responde a los grandes lineamientos establecidos por el papa Francisco que, en su visita a Bolivia el año pasado, señaló, delante del Presidente del Estado, que “Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: ‘proceso de cambio’. El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.”

Más adelante, Francisco dijo: “Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por ‘vivir bien’. Dignamente, en ese sentido”.

Parte de la dignidad es, sin duda, que se acepte sus decisiones. Por tanto, la voz de la Iglesia católica es oportuna, así sea que, como era posible prever, se han difundido declaraciones estridentes de rechazo de varios dirigentes medios del oficialismo, cuando a quienes más convendría escuchar esas recomendaciones es a las actuales autoridades.

En la historia contemporánea, en momentos de crisis y desorientación, la voz de la Iglesia ha ayudado a encontrar derroteros de paz y pacífica convivencia. Ojalá que esto suceda nuevamente.