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domingo, 4 de diciembre de 2016

"Evo, el mejor de todos los bolivianos" es una consigna, un llunkerío sin disimulo, una forma de pretender frenar la tormenta de impopularidad y el rechazo que provocan las actitudes justamente de este Evo. el texto que sigue de Agustín Echalar

Hace unos tres años tuve la oportunidad de coincidir en el programa Pentágono con la exjefa de gabinete del presidente Evo. La señora me dejó estupefacto cuando sin que nadie se lo preguntara, y a boca de jarro soltó la especie con la que he titulado esta nota semanal. Sí, dijo muy suelta de cuerpo que ella creía que Evo era el mejor de todos los bolivianos. La aseveración era penosísima, sobre todo viniendo de ella, una subalterna del macho alfa de este país.

Luego de terminado el programa me enteré de que ella era la autora de un libro llamado Evito y el Mar, que podía ser considerado como una especie de tesis doctoral de llunquerío. El personaje se me pintó como un ejemplo del arribista que busca consolidar un espacio en base a adulaciones al jefe que es el hombre más poderoso de la patria, y lo archivé como tal.

La semana pasada volvió a mi memoria porque escuché la misma frase, esta vez dicha no por una jefe de gabinete, que es un sinónimo de secretaria, (dicho sin desmerecer ninguna de las dos ocupaciones), sino nada menos, que por la presidente de Diputados, y expresidente de la cámara de Senadores, nada menos que  la primera mujer que ha sido Presidente del Estado Plurinacional, aunque sólo por un week end.

Gabriela Montaño no tiene performances muy gloriosos en su vida pública. Se la ha visto llorar con lo del Satélite, algo incomprensible para las personas racionales, y no se la ha visto molestarse ante las coplas gubernamentales, groseras y ordinarias de un lejano carnaval. De cualquier manera, y a pesar de algunos gafes, y ciertas inconsistencias, es una persona que tiene su espacio y su estatura política. Por eso, escucharla repetir una frase tan tonta como “Evo es el mejor de los bolivianos” tiene que  sorprendernos, siquiera un poco.
La frase es absurda, porque una catalogación de ese tipo simplemente no se sostiene,  es muy general  y extremadamente subjetiva. Que lo diga una subalterna fascinada con su jefe, vaya y pase, que lo repita la presidente de la Cámara de Diputados tiene implicaciones muy serias.

El problema es que ésta no es una ridícula proclama de excesiva admiración hacia el macho alfa hecha por un par de mujeres machistas. Ésta es una consigna y es parte del paquete de endiosamiento de Evo Morales que pretende eternizarlo en el poder. No deja de llamar la atención que esta frase haya sido proferida precisamente en la semana en que la popularidad de don Evo Morales ha debido haber declinado enormemente.

Estamos viviendo una enorme crisis debido a la falta de agua en una de las ciudades más importantes de Bolivia, lo que ha puesto en evidencia que hay una enorme crisis institucional, porque esta falta de agua, producto de la sequía no ha sido prevenida y amainada porque no ha habido ni voluntad ni capacidad política para hacerlo.

El Presidente ha demostrado que no se interesa  o no entiende algunos temas sustanciales, y ha mantenido una agenda donde mezcla sus extravagancias y deseos personales con sus funciones como Jefe de Estado. Su asistencia al funeral  Fidel Castro no tenía ninguna relevancia para el Estado boliviano, y ha tenido lugar en un momento en que se hubiera esperado una actitud de compromiso con los problemas que atañen a una buena parte de la población. Un mínimo de recato habría inhibido al señor Morales  de abandonar el país en esas circunstancias.

Preocupa que la frase de marras no sea una  cursilería de féminas alborotadas, sino parte de un discurso armado para posesionar esa idea en el imaginario boliviano, sobre todo si consideramos lo que el Gobierno gasta en propaganda. Estamos ante una enorme arremetida del culto a la personalidad, elemento antidemocrático por excelencia, y estamos ante la evidencia de que hay una camarilla que es la que en realidad gobierna el país, y desea que las cosas se queden como están. Ellos no permitirán que Evo se retire al Chapare con una quinceañera, y no por respeto a las leyes y a la integridad de las adolescentes, sino por motivos muy mezquinos.
 
El autor es operador de turismo.