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miércoles, 26 de agosto de 2015

metidas de pata imperdonables. Evo Morales se mete ahora con las FFAA de Brasil, que respondieron de inmediato a sus amenazas de "no permitir un golpe de Estado y que defenderá a Dilma" la cantidad de bromas y hasta insultos contra EMA y el dislate del cocalero...poniendo en ridículo a Bolivia. es Vacaflor quién comenta

El presidente Evo Morales dijo la semana pasada que ni él ni su gobierno tolerarían que en Brasil se produjera un golpe de Estado.
“Amigos, hermanos comandantes de Brasil, díganles a sus comandantes, a mi nombre, que nosotros vamos a defender a la compañera Dilma. No vamos a permitir golpes en Sudamérica”.
Algunos medios brasileños, según dice la “Revista Sociedade Militar”, convirtieron esas palabras del presidente boliviano en la posibilidad de una invasión del ejército boliviano a Brasil para frenar a los golpistas.
El general brasileño Antonio Hamilton Martins Mourâu, respondió de inmediato: “Las FFAA de Brasil están preparadas para repeler cualquier ataque del comunismo”.
Otros medios brasileños usaron el tema para expresar su molestia con el presidente boliviano y su deseo de ejercer una especie de protectorado sobre Brasil para mantener a la presidente Dilma Rouseff en el cargo.
Un lector del “reaconaria.org” que dice: “Qué bueno, o sea que ahora, si hay guerra contra Bolivia, vamos a llegar al Pacífico, tomando un poquito de Perú y otro de Chile. Está bien. Es una oportunidad que no debemos perder”.
Curiosa la opinión del presidente Morales. Es como si hubiera querido hablar en nombre de una organización transnacional, con gigantescos recursos, capaz de salvar a gobiernos corruptos que están en desgracia.
Si fuera así, los soldados bolivianos tendrían que prepararse, con mucha prisa, para una marcha que vaya en sentido contrario del ejército de Simón Bolívar, pues debería ir hasta Venezuela a salvar al desquiciado Nicolás Maduro.
Y, de paso, podría, el ejército boliviano, ocuparse de salvar a Rafael Correa, que optó por declarar estado de emergencia en su país con el pretexto de un volcán, cuando en realidad lo que le preocupa es otro volcán, mucho más peligroso para él, que es el descontento ciudadano con su gestión.
La tarea que se ha puesto en las espaldas el presidente Morales es muy grande. Todos los regímenes populistas están agonizando, como él sabe muy bien, y lo siente en su propia realidad.
Pero tendría que cuidar sus palabras. Es probable que en su entorno lo hayan endiosado, pero si sacara las narices de ese entorno, con mucho cuidado, se enteraría de que su gobierno no es la excepción en esta “primavera sudamericana”.