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viernes, 18 de abril de 2014


Victor Gutiérrez sobre la

SEMANA SANTA Y SU VERDADERO SIGNIFICADO

A BOLIVIA LE HACE FALTA VOLVER A DIOS


Sin duda alguna para mi gusto Semana Santa es la fiesta religiosa más importante dentro del mundo católico por cuanto nos permite un espacio de reflexión y de reencuentro espiritual tanto de manera individual como colectiva. Reflexiones tan importantes y necesarias a realizar en el mundo de hoy, cuyos rasgos más dominantes son el individualismo, la poca solidaridad con el prójimo, la inclinación casi masiva al consumismo, la pérdida de valores éticos y morales, y algo mucho más importante, la falta de compromiso con la suerte y el destino de nuestras sociedades en el amplio sentido del término, a tal punto, que lo que hoy impera y reina en el ambiente es la consigna del ¡sálvese quien pueda!

La celebración de esta Semana Santa debe servirnos como nunca antes, para entender el verdadero mensaje que Jesús de Nazareth nos dejó a su paso por este mundo. Si entendemos la dimensión de su mensaje, de su palabra de fe y compromiso, llegaremos a la conclusión que en el caso de Bolivia a su pueblo, a su gente en general, le hace tanta falta el volver a Dios. Solo si asumimos este compromiso en su real perspectiva podremos pensar en cambiar de manera positiva en todos los órdenes de la vida social, sino lo hacemos y seguimos como hasta ahora, no debemos quejarnos en adelante de la falsedad y de la impostura bajo la cual hoy discurre la vida nacional.

Debido al consumismo en que hoy se debaten nuestras sociedades, Semana Santa pierde su sentido esencial y pasa a convertirse por designio de los mercaderes en una fiesta destinada al turismo, cuando en realidad debiera servir para construir un espacio de comunicación familiar respecto del estado en que se encuentra nuestra fe religiosa, así como aprovechar estos momentos para encontrar armonía, paz social, y algo también muy importante: aprovechar la realización de esta fiesta religiosa para darle calidad a nuestras relaciones con los demás y compartir de mejor manera nuestra realidad cotidiana. Esto último es muy importante por cuanto a título de desarrollo hemos dejado atrás prácticas de convivencia social bellísimas e inigualables y que existían hasta hace un par de décadas atrás. Hoy somos cada vez más extraños en nuestros propios barrios, no sabemos ni conocemos quien vive alrededor nuestro, es decir, que no conocemos ni a nuestros vecinos, ni compartimos con ellos, vivimos imitando formas de vida de las “grandes ciudades”, cuando por esas cosas de la vida, aún tenemos el privilegio de conocernos más y compartir más socialmente hablando, debido a que nuestra población para el territorio extenso con el que cuenta es todavía muy poca, razón demás para recuperar ese sentido de vida colectiva que antes existía.