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viernes, 21 de febrero de 2014

Hugo Bilbao La Vieja arropado de su condición de líder cívico que luchó toda su existencia por Cochabamba, hace ver que en materia de agua, redes y desagues todavíia hay mucho que recorrer.

Es tradicional que nuestra ciudad se inunde en época lluviosa. El fenómeno se da también en otras  capitales del país, pero está comprobado que en la Urbe cochabambina sus calles  se anegan con un fuerte aguacero pues, como se dice popularmente para graficar con objetividad una de sus principales causas, es  el mal estado de construcción  y conservación de su infraestructura en lo que hace a las redes de agua y  desagües   en general.

aparece el autor Dr. Bilbao La Vieja junto al Cónsul de Ecuador Oscar Arce Quintanilla

 Pese a su paradógico e inusitado desarrollo o más bien crecimiento arquitectónico en los últimos años que pretende cambiar  la faz de la Llajta, convirtiéndola  en una moderna pero fría  “selva de cemento” como nuevo paradigma de la cultura globalizada de la verticalidad  utilitaria que, junto a la caótica hipertrofia vehicular,   va trocando  paulatinamente su ecología, clima, paisaje y apacible tranquilidad de antaño,   o como diría  Luis Alberto D´avis   el “ropaje aldeano” que la gente mayor conoció no hace mucho tiempo.  Ante este panorama irreversible,  hasta el presente, que yo sepa, no obstante la futura aunque dolorosa gestación del famoso Proyecto Múltiple Misicuni, cuya conclusión sigue siendo utópica, la renovación o cambio de la red de distribución de agua, y desagües se presentará  en el futuro próximo como un gravísimo problema. Actualmente, dicen los entendidos,  no existe estudio y/o plan alguno serio, general y responsable acerca de las redes aludidas, sólo se hicieron  renovaciones y/o  arreglos parciales  en algunas zonas,  pero  estarían obsoletas en su mayor parte,  pero  lo más grave se dará  cuando por fin  se entregue  la obra  de Misicuni y baje la totalidad del agua a toda el Area Metropolitana.

Nuestra ciudad, sus entidades responsables, al parecer, no han columbrado esa situación. Hoy por hoy Cochabamba discurre  pujante y animada,  ajena a los futuros desastres  que podrían sobrevenirle  como ser: una precipitada como anárquica apertura de zanjas, en situación de emergencia, en todo el perímetro urbano con enorme perjuicio para el desenvolvimiento  normal  de la ciudadanía.

Generaciones enteras han esperado y luchado por más de 50 años por Misicuni -JUNCO  en la década del 70 realizó una emblemática y masiva caravana cívica hasta el lugar mismo donde hoy se construye la represa con objeto de concientizar al gobierno y a la ciudadanía toda acerca de la importancia del agua como recurso humano ineludible-,  pero eso  es algo que va más allá de lo anecdótico, lo actualmente preocupante es el eterno retraso  de Misicuni , hiere la fibra íntima del cochabambino  toda vez que ha sido, es y será su gran esperanza, su anhelo más caro para el verdadero despegue agro-industrial  de la región y  la ciudad sea un centro  poblado donde las funciones  vitales  de la  colectividad  puedan realizarse  dentro un orden urbanístico humanizado  y digno en el futuro.

Por estas  y otras razones ,  hemos considerado pertinente recordar la urgencia de  encarar los estudios de las redes subterráneas  como  una prioritaria  necesidad  para que,  a fin de que en el momento de la verdad, no estemos frente  a la imposibilidad  de no poder distribuir el agua de Misicuni a todas partes   quedándonos  ante la bella historia de una ciudad  que crece hacia arriba y está en pésimo estado por abajo y soportando la ciudadanía toda permanentes  inundaciones y reventones  de  nuestras calles.  Finalmente, hagamos fuerza cívica para que  Misicuni no sufra nuevas frustraciones.