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martes, 10 de marzo de 2009

seguir determinada política económica está resultando ser un pecado capital para el MAS. - Dante Pino analiza las muy alegres calificaciones de EVO contra Cárdenas después de 15 años atrás

La Política económica es el conjunto de acciones que realiza el Estado para inducir el proceso económico. Esta política es el resultado del predominio ideológico del contenido de clase en el Estado. Su objetivo será siempre mejorar y afianzar el sistema que representan.
Lo que vivió Bolivia desde 1985 hasta el año 2005, fue el resultado de la crisis de Estado que estalló ya en 1978. Crisis que no fue otra cosa que la incapacidad Estatal para solucionar los problemas económicos. “La crisis se presenta cuando las contradicciones existentes se agudizan de tal manera que alteran el desenvolvimiento normal de la economía” (Pablo Ramos: Crisis de la Política Económica)
Luego del fracaso udepista para evitar la inflación monetaria originada en el despilfarro militar–empresarial de la década de los setenta, el Estado ya no tenía capacidad de control sobre la economía. El modelo capitalista de Estado terminó. Fue cuando Víctor Paz Estenssoro comunicó: “Bolivia se nos muere”.
El resultado de esta crisis fue el retorno del liberalismo económico, bautizado como neoliberalismo. Y sus efectos sacudieron todo el andamiaje Estatal. Se racionalizaron las funciones económicas del Estado, se decidió privatizar sus empresas, dejar que el mercado fije los precios de bienes, salarios y moneda, apertura del comercio exterior y el fortalecimiento de la Bolsa de Valores.
Es obvio que esta política utilizó los instrumentos que el Estado usa para hacerla efectiva. Sobre la producción y distribución, sobre la acumulación, el financiamiento y el uso de la persuasión para ideologizar al conjunto social. Y en este proceso, se operó la capitalización de las empresas del Estado. Proceso que fue distinto de la simple privatización que se efectuó en otros países.
¿Es esto lo que ahora se considera por el Gobierno de Evo Morales como delito? ¿No fue la capitalización el resultado de la voluntad popular expresada en las elecciones del año 93? ¿Y como su efecto, la implementación de la oferta electoral realizada por el MNR bajo la conducción de Gonzalo Sánchez de Lozada?
Es inentendible, poco razonable y casi la demostración de la ignorancia más agresiva, afirmar como lo hace Evo Morales, García Linera y el Senador Rojas, que lo actuado en Huatajata contra el bien inmueble de Víctor H. Cárdenas, es el resultado “de la acumulación del resentimiento aymara por la capitalización realizada en el período 93 -97”.
Convertir la política económica en delito, es pretender condenar el contenido clasista del Estado. Sólo mentalidades trasnochadas como las que predominan en el Gobierno pueden creer, que la capitalización es un delito en sí mismo y que todo aquel que haya participado en su ejecución es un delincuente, un “vende patria” y por tanto no tienen “ningún derecho”. Por eso confiscar su propiedad, violentar y hasta matar a su familia, ejercer la violencia política contra indefensos ciudadanos, consideran no es otra cosa que la expresión de la justicia comunitaria. Tal el grado de la conducta delincuencial por la que estamos atravesando.
Esto ya no es un asunto de contraposición de ideas menos de debate democrático. No podemos esperar otra cosa que el ejercicio de la violencia Estatal contra todo aquel que se considere adversario electoral de Evo Morales. Ya no les basta el fraude operado bajo la batuta del señor Exeni, ahora no quieren oposición. Y se han propuesto eliminar candidatos. Esta es la simple y cruda realidad.

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