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lunes, 10 de noviembre de 2008

obama...obama! exclama centa reck cuando analiza que estados unidos se encuentra bajo un cielo encapotado con serios problemas a la vista como la recesión y los peligros que entraña cuando se prepara a instalar un equipo que tendrá que lidiar con fiereza para endezar los entuertos de hoy:

Si algo hay claro es que Obama es un fenómeno que es parte de esta gran crisis social, económica y de valores que ataca al mundo.
Más allá del beneplácito que a todos nos embarga porque un negro haya llegado a la casa blanca, porque reconocemos lógicamente todo el sufrimiento que tuvo que soportar la gente de color, como suele llamársele a los afrodescendientes, puesto que en este mundo cargado de significantes que se deterioran, hasta la palabra negro pasó a ser un vocablo que unido a la raza adquiere la característica del equivalente a un insulto.
Pero más allá de esta lógica algarabía está sin embargo la realidad que nos muestra que la mayor potencia económica y militar del mundo se encuentra bajo un cielo encapotado, con graves problemas en ciernes y sobre todo con la posibilidad de que además de la recesión económica y el desbarajuste financiero que se ha armado, se aprovechen sus enemigos para desatar agresiones y beligerancias que pueden terminar en una contienda de características mundiales.
Nada es por azar en este mundo y a Obama no creemos que por azar le tocará bailar con la más fea, está ahí por algo, está ahí en la cadena de disloques de un mundo no sólo en crisis sino que además ha enloquecido. A Obama por ende le tocará actuar dentro de un panorama internacional absolutamente peligroso, resbaloso y lleno de trampas. Le tocará tomar decisiones por las que haga lo que haga seguramente le tocará pagar un precio muy alto, extremadamente alto y se arrepentirá y dejará insatisfecho al mundo enloquecido, embravecido y que boga en intereses y ambiciones desmedidas.
Para muestra basta un botón dice el refrán que nos alerta para que en lo pequeño y parcial advirtamos lo grande y total, y siguiendo este método de análisis, basta que miremos lo que pasa en el continente Sudamericano donde las actitudes beligerantes que se están tomando contra los EEUU de Norteamérica no son casuales porque los gobiernos que lo están haciendo tienen muy buenas relaciones con Irán, Rusia y otros países que se han estado alineando y preparando para enfrentarse con el país más rico que les causa animadversión y a quien están disputando la hegemonía a nivel mundial.
Lo que pasa por estos lares no es casual, no es tampoco fruto de la locura o de las acciones pintorescas de dos, tres o más presidentes antiyankis, que se les ha ocurrido por deporte hacer escarnio del país del Norte. No, no nos equivoquemos y este ha sido el error de EEUU, tomarse las cosas como si fueran acciones de unos loquitos sueltos o de caudillos que les gusta vociferar contra ellos.
Los países de Sudamérica que están atacando todo lo que es norteamericano, siguen una estrategia, están cumpliendo el papel que aún no pueden ni quieren hacer los otros que permanecen en la retaguardia, agazapados, expectantes, preparándose. Los Sudacas están dando los primeros golpecitos de un plan que parece estar establecido y cumplen así la función de incentivar el proceso de desvalorización y de odio a todo lo “yankee”, por lo que se han prestado a baratear al grandote al que ahora le faltan el respeto por angas y mangas; y esto no se hace porque sí, sino que se hace porque a pesar de lo que pueden perder saben que están asociados a una estrategia macro en la que apuntan a ganar sus migajas en la medida en que colaboren.
En otras palabras estamos presenciando los antecedentes, los prolegómenos de lo que en un tiempo más puede convertirse en una declaración de guerra en la que nuestro continente, la América, tomará una dimensión explosiva sin precedentes.
Pobre continente americano, pobre, pobre, si se llegan a concretar estos planes.
Por supuesto que Obama está en medio de la tormenta y no por su color, sino por sus ambages, por sus conceptos que han entrado a relativizar los temas estructurales de seguridad de estado y de primacía de EE.UU, y puede ser el flanco más débil el que dubite en las decisiones a tomar, que debilite, que no tome lo que tenga que tomar o que tal vez no tome a tiempo, o como debería hacerlo, o quien sabe que más entretelones habrán.
En todo caso Obama es el nombre que quedará en la puerta de ingreso de este terrible drama que parece inevitable y que da muestras de que se avecina.