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sábado, 3 de mayo de 2008

la cuenta regresiva
(reproducimos la nota editorial del día de El Deber que resume el pensamiento camba en relación al acto plebiscitario que tendrá lugar horas más en el departamento más grande de Bolivia, a fin de incitar a los cochabambinos a profundizar el tema de la autonomía)

Expectante, con las pulsaciones aceleradas, el departamento de Santa Cruz se encuentra a escasas horas de un histórico y trascendente acontecimiento que llevará a su gente, una vez más, a cumplir un deber y a ejercitar un derecho en democracia. Lo hará este domingo 4 de mayo frente a las urnas para votar por el Estatuto Autonómico como ratificación de la voluntad de una mayoría ciudadana para dar renovado respaldo a un proceso de cambios y transformación que tiene cobrado un impulso incontenible. Un proceso emprendido con fervor y determinación desde esta parte del oriente y que se ha propagado vigorosamente a otras regiones de la república. Es así que desde estas precursoras llanuras grigotanas, empieza a despuntar el alba de los nuevos tiempos que se anhelan y avizoran mejores que éstos que se transitan a los bandazos y con rumbo impredecible.En las horas precedentes, cientos de miles de personas reafirmaron su vocación autonomista en un acto multitudinario, pacífico y festivo. Lo hicieron al pie del Cristo Redentor cuya imagen simboliza la fe de los cruceños y en consonancia con el ambiente de la concentración, los mensajes proclamaron, además de la unidad nacional, que la autonomía es de todos y para todos. Que, en consecuencia, constituye el espacio para una participación sin exclusiones. Que persigue el fortalecimiento de las instituciones y el despegue de Bolivia hacia la modernización. No hubo ninguna voz discordante, ningún llamado a la violencia. ‘El voto será nuestra única arma’, dijo uno de los dos oradores de la jornada. Quienes nos escudriñan inquietos y recelosos desde afuera y desde adentro, podrán encontrar sin esforzarse mucho, más de una evidencia de que las ideas del separatismo, del beneficio para unos pocos, del golpe desestabilizador al Gobierno o del atropello a la democracia, entre otras antojadizas especies alentadas en torno al acto a cumplirse el ya famoso 4M, sólo tienen lugar en imaginarios calenturientos, estrechos y mezquinos. Por si falta hacía, casi ha coincidido el cierre de campaña por el Estatuto Autonómico con una suerte de renovado ‘mea culpa’ de algunos integrantes del Poder Ejecutivo y del partido de gobierno por no haber abanderado la lucha por las autonomías. Entonces, podría no ser de sencilla interpretación el doblez discursivo y la costosa y perversa campaña desatada en contra de un proceso que mañana simplemente habrá de consumar una más de sus principales etapas.De otro lado, resulta irresistible la tentación de comparar algunos contrastes: espíritus festivos, rostros sonrientes y mensajes optimistas durante el cierre autonómico en la urbe cruceña; miradas hoscas, puños crispados y, otra vez, la falsía y el rencor en las alocuciones desde la Plaza Murillo con motivo de la conmemoración del Día del TrabajoSon los antes expuestos nada más que algunos matices de un azaroso capítulo de la historia regional y nacional, en vísperas de un acto que la ciudadanía, particularmente la de Santa Cruz, aguarda anhelante, confiada y esperanzada.