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miércoles, 2 de abril de 2008

Inaceptable resignación ante la muerte
Mauricio Aira

La estadística no admite réplica frente al número de muertos y heridos como resultado de los accidentes en las carreteras de Bolivia. Frente a la pasividad y una resignación paciente con que se reciben las trágicas noticias que de alguna manera mantienen adormecida la conciencia colectiva, es hora de accionar y parar la espiral que va en aumento año tras año.

Las causas para los accidentes son de orden humano y técnico, por lo que nos vamos a detener en el análisis. No es posible continuar otorgando permisos de conducir en forma indiscriminada. En la Unión Europea la edad mínima para conducir son los 18 años previo un riguroso examen teórico y otro más riguroso aún práctico de los que nadie se exhime. Los textos a ser estudiados por los solicitantes de los permisos de conducir ponen énfasis en las reglas de tráfico siempre actualizadas, la solución a problemas prácticos y una lectura precisa de la señalización que no consta sólo de textos sino de íconos accesibles aún para los que no conocen un idioma determinado, pero que nadie absolutamente puede ignorar.

Los conocimientos sobre las partes esenciales de un vehículos y la forma práctica de resolver las eventuales dificultades son parte esencial de la preparación de los recursos humanos que conducen automóviles, camiones, buses por las carreteras. La responsabilidad mínima de la máquina y sus ingredientes como agua, aceite, combustible, frenos, electricidad, elementos de auxilio, señalizadores recae sobre el conductor quién no puede eludirla bajo pretexto alguno. En concreto decir que a mayor responsabilidad del Estado especialmente de la autoridad de Tránsito en conceder los permisos, mayor efectividad en el control del tráfico como la mejor manera de reducir siniestros.

El aspecto técnico consta del estado de las carreteras y el estado de los vehículos. Cuán poco hemos avanzado, no obstante la cacareada mejora de los caminos! Además de las fallas en la infraestructura que es tema de tecnología y recursos económicos, se tiene el mal estado de las carreteras sea por falta de un adecuado mantenimiento o de lluvias y derrumbes que fuerzan al empleo de ingentes cuadrillas de trabajadores y de maquinaria pesada y herramientas de trabajo que siempre resultan insuficientes por la frecuencia de las falencias.

En cuanto a los vehículos los tenemos en exceso y en pésimas condiciones. El diálogo frecuente con los taxistas expresa el descontento en las ciudades por el exceso del parque automotriz, por encima de las normas. Taxis viejos, con fallas endémicas, carentes de lo más elemental que compiten con otros modernos y cómodos, recién ingresados al servicio. Todos están de acuerdo en la urgencia de reducir el número de vehículos so pena de aumentar los atascos que hacen imposible la circulación. De proseguir su curso llegará el momento de: a) prohibir la circulación de placas impares un día y de pares al siguiente, b) reducir las áreas de circulación de vehículos particulares, c) restringir totalmente el parqueo en zonas rojas, bajo ningún motivo. Además se debe retirar de la circulación modelos obsoletos empezando por ej. de los años 70, 80, y sucesivamente a la par de detener la importación de vehículos basura.

Las famosas “rosetas de inspección vehicular” son la forma de robo autorizado y motivo de escándalo, porque se reducen a una virtual e intrascente vendimia de autorizaciones de circulación por 20 o 30 bolivianos que cobran agentes de tránsito por orden de sus superiores. La inspección técnica de un vehículo es algo muy serio que tiene que cambiar radicalmente, mejor si las autoridades de gobierno se asesoran de técnicos y países con experiencia. Dar por autorizado a un vehículo sin frenos, sin luces, sin condiciones óptimas de circulación, es permitir los accidentes que tanto menudean y ante los que adoptamos una incomprensible resignación, cuando está en nuestras manos ponerle solución, logrando los adecuados consensos para evitar o al menos disminuír las muertes en carretera y ahorrarle lágrimas y dolor a las víctimas de tales desastres. (Ver nuestro artículo siguiente: Inspección Vehicular Efectiva)

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