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miércoles, 14 de septiembre de 2016

una ciudadana cualquier, atenta a la fisonomía de la llajta, en el Dia más grande de Cochabamba...


Lo bueno....           la eterna primavera

lo malo...               la desaparición de Jardines, el imperio del caos       urbanístico

lo feo de Cochabamba. aceras desastrozas, comerciantes hasta en la sopa, Plaza Colón, El Prado convertidos en "mercados populares" que afean la ciudad y la desfiguran.


Lo bueno: este valle templado con su clima envidiable de eterna primavera; lo bueno: tiene el don de su gastronomía variada y deliciosa; lo bueno: su gran atributo de ser el jardín de Bolivia.
Lo malo: la ciudad ha dado un giro urbanístico. Se construyen edificios como cajones de cemento, de este a oeste de norte a sud, o sea, de “Kuchu a Kuchu” (dicho del anterior alcalde). Así está quedando encajonada la ciudad entre cientos de edificios; desaparecieron los chalets con sus lindos jardines, las zonas residenciales, las campiñas cochabambinas que hoy tomaron el ritmo de la destrucción de la naturaleza. Poco a poco se están perdiendo las aéreas verdes que son el pulmón de la ciudad; lo malo: la Coronilla, el Cristo los lugares de respeto. El primero sigue siendo la guarida de cleferos; nadie se atreve a visitar ese lugar. El monumento más emblemático de Cochabamba, el Cristo, otro lugar de peligro, las gradas deshechas, sus alrededores atestados de basura. Lo malo: no hay cultura vial; algunos apurados e irresponsables irrumpen las señalizaciones, se pasan en rojo. Lo malo: las continuas manifestaciones que bloquean con razón y sin razón. Lo malo: tocamos el fantasma más preocupante de la ciudad ¡la basura!, calles, plazas, plazuelas, mercados (la pampa) río Rocha donde se bota de todo, lo relacionado al plástico, botellas, vasos desechables, bolsas, etc. etc. etc. cáscaras de frutas al suelo, y los contenedores siempre llenos donde rebalsan y algunas bolsas quedan en las aceras y se expande el mal olor. Lo malo: la contaminación sonora, el exceso de ruidos. Por las noches y los fines de semana son constantes agresiones sin ningún respeto a las horas que uno dedica al descanso. Lo malo: es preciso habilitar la ciclovía para que ese lugar se convierta en una caravana de bicicletas, se disfrute en familia respirando un aire rico y sano, también se tiene que resguardar de los antisociales.
Lo feo: desastrosas aceras, algunas sucias y sin los árboles que embellecían y nos daban sombra; se han convertido en espacios vacíos sin ornamentación. Lo feo: comerciantes asentadas en las aceras que obligan a caminar en zigzag. Se vende de todo (el mercado persa cochabambino), el peatón tiene que bajar a la calzada con riesgo de ser atropellado. Lo feo: las mismas aceras hoy convertidas en comedores al aire libre, ollas, baldes, taburetes (calle México) las aceras en el día y la noche están ocupadas por refresqueras, fruteras, pipoqueras, hotdoqueras, panaderas, todas las “eras”, que siguen asentándose donde les da la real gana. Lo feo: la Plaza Colon cuyas piletas se convirtieron en lavanderías; las mujeres inmigrantes del campo lavan, secan su ropa en las verjas (algo insólito nunca visto en otros años). No es discriminación, pero todo tiene su lugar. Lo feo: el Prado, la Colón, Plaza Quintanilla… o sea, todo el trayecto donde se realiza el corso de corsos, desfiles cívicos, entradas universitarias, convites, donde se bloquean calles y avenidas principales, al final se ensucia, se destruye el ornato público, y en la noche termina en un mingitorio. De una buena vez se debe buscar el lugar adecuado, un “corsódromo” o cualquier nombre que se le quiera dar; se estará dando comodidad y espacio.
Sólo nos queda la esperanza de recuperar estos lugares, está en manos del municipio dictar ordenanzas rigurosas, sólo así se pondrá orden en la ciudad “Una ciudad limpia, ordenada es la imagen de un pueblo con educación”.