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miércoles, 19 de agosto de 2015


inspirado Rolando Tellería lo tiene muy  claro. hay una estrategia, una ruta planeada, vaya a saber si en Cuba o Venezuela para perpetuar a EVO en el poder, a cuyo fin desarrollan cada dia un paso arriba, perversa actitud sin escrúpulo y que manipula tanto al papa Francisco, como el tema del MAR para lograr su objetivo. mentes tan claras como la de Rolando deberían ayudarnos a frenar, a parar en secos tales maniobras que no hacen otra cosa que malograr la Democracia en Bolivia...


 Desde el inicio de la segunda gestión de Morales, la nueva oligarquía azul tenía muy claro que la única posibilidad de la reproducción permanente del poder, radicaba en el triunfo de las elecciones del pasado 12 de octubre, con una votación que les garantice dos tercios de los escaños en la Asamblea Legislativa Plurinacional. 

Al margen de haber implementado y desarrollado  proyectos de carácter estrictamente electoral, dejando de lado la implementación de políticas públicas en el horizonte de la Agenda 2025, forzaron la votación utilizando a su antojo al Tribunal Supremo Electoral (TSE). La madre de las batallas de las anteriores elecciones generales no era simplemente obtener una votación para ganar con 50 por ciento más uno. De cualquier forma, aunque trucho, era fundamental garantizar los dos tercios. 

Claro, en todo este proyecto, contaron con la más estrecha colaboración de la oposición que no tuvo la capacidad de vislumbrar el objetivo oficialista subrepticio. Ellos, al  no decidir una cuestión tan básica y elemental, como conformar un solo bloque, facilitaron el camino a esta nueva elite que aspira el carácter de oligarquía vitalicia, utilizando la figura del caudillo. Sin Evo Morales, su proyecto de reproducción permanentemente del poder, naufragaría

Ahora bien, allanado este primer obstáculo, los dos tercios para abrir y modificar la constitución tienen que planificar la consulta popular mediante referéndum para cumplir el artículo  411 de la Constitución. Ésa es la próxima madre de las batallas que la elite azul enfrentará, con un plan hace mucho tiempo concebido y que se comienza a develar. 

El libreto estaba trazado. Comenzaron anunciando el pedido de los llamados “movimientos sociales” –a estas alturas totalmente desnaturalizados– que exclamaron reelección indefinida. Ante ese “formal pedido” los oficialistas dicen que trataran el tema en los últimos meses de la presente gestión, luego derivarían, por conducto regular, a la Asamblea Legislativa Plurinacional. Todo fríamente calculado, sin embargo, actúan cínicamente, dando la impresión de mucha espontaneidad.

La campaña para el referéndum ya arrancó. Han instrumentalizado la legítima demanda de retorno al mar.

Todas las expresiones grandilocuentes y la parafernalia que se observa en torno a la demanda planteada en la Corte Internacional de Justicia, ponen de manifiesto este extremo. Hábilmente, también, instrumentalizaron la visita del Papa que tuvo, entre otras cosas, indiscutibles réditos políticos para el caudillo. Aquella encuesta dirigida, donde Morales aparece como el mejor Presidente de nuestra historia, tiene su mirada en la consulta popular; así como la implementación desde octubre del Subsidio Prenatal Universal y el doble aguinaldo, no obstante la drástica caída de los ingresos estatales. 

Están asfixiando, por otro lado, para borrar del mapa a todos los medios y periodistas que “hacen política” cuando se animan a decir la verdad. Todo indica que harán lo mismo con aquellas fundaciones e institutos de investigación que no sintonicen con la política gubernamental.

El camino a la re-re-reelección está trazado. En esta ocasión también en cercana complicidad con la “oposición”, que ni siquiera tuvo la capacidad de postular un solo candidato, entre los potenciales que existían, al TSE.  La elite azul, que pretende perpetuarse en el poder, en un proceso con muchas dudas, eligió a sus siete vocales, quienes tendrán la misión política de garantizar resultados positivos en el próximo referéndum.

Todo este proceso, sin lugar a dudas, afecta negativamente al desarrollo de nuestra joven democracia,  pues, como sostiene el notable politólogo italiano Leonardo Morlino, “las democracias de calidad no suelen admitir reelecciones indefinidas”. El autor es abogado.