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miércoles, 8 de julio de 2015

Los Tiempos da la bienvenida a Francisco que horas más estará en El Alto, en La Paz y hoy mismo en Santa Cruz. cercano a Bolivia, con carisma tan grande que católicos y no católicos escucharán su mensaje. es un referentemundial de la Paz, la Justicia y la Equidad.

Esta tarde llega el papa Francisco a Bolivia en una visita que se ha convertido ya en un hito de esperanza para una población que ha visto en él a un líder de este tiempo, cuya voz interpela y alienta a buscar un mundo mejor.
Se trata de un personaje cercano a Bolivia, país que ha visitado en diversas circunstancias y en el que ha consolidado muchas relaciones, tanto en su condición de sacerdote jesuita como de obispo de la Iglesia Católica. Y su carisma es tan grande que la gente de todos los sectores sociales y que expresan diversas corrientes de pensamiento, incluyendo aquellos que no son católicos o se reclaman ateos, está atenta a escuchar su palabra y ha sabido contrarrestar minoritarias expresiones ideológicas e incluso de algunas sectas religiosas que han manifestado su rechazo a esta visita.
¿Cuáles son los factores que posibilitan esta generalizada expresión de afecto y simpatía por este personaje a poco más de dos años de haber asumido su pontificado? Una respuesta contundente es que en la senda de su predecesor ha decidido adecuar la Iglesia a los actuales tiempos, sin abandonar sus principios fundamentales. A expresar la necesidad de modificar rumbos si no se quiere conducir al planeta a su destrucción. A enfrentar, además, una serie de problemas internos que afectaban la esencia de la Iglesia, y animarse a abandonar el cálculo mezquino de éxito para buscar caminos de reconciliación y reencuentro.
Sin duda, actitudes de esa naturaleza han hecho que Francisco se convierta en un referente mundial de la paz, la justicia y la equidad.
En ese contexto, realiza su primer viaje oficial a este subcontinente visitando Ecuador, Bolivia y Paraguay, que son considerados los menos desarrollados de la región, lo que concreta su permanente exhortación a atender más a los más desposeídos, a los desplazados o, palabra que utiliza con mucha frecuencia, a los “descartables”.
Además, siempre hay que recordar que Francisco visita a los países y que son poco felices ciertas interpretaciones simplistas en función a las ciudades a las que va, así como lo son los intentos (groseros o sutiles) que se hace por aprovechar esta visita papal con fines sectarios o ideológicos. Más bien, Francisco viene a provocar “lío” como le gusta decir, pero uno que respeta la conciliación, la fraternidad y la solidaridad, cualidades sin las cuales no será posible construir sociedades capaces de responder a los desafíos de los tiempos actuales y que creen las condiciones económicas, culturales, sociales y políticas que permitan una vida digna de la gente.
Por eso es importante escuchar sus palabras antes que las interpretaciones que de ellas se hacen. Sus intervenciones tanto en asuntos de orden evangélico como sobre los diversos problemas que afectan al mundo, van al fondo de los temas y son guías para incentivar propuestas viables de acción para encontrar soluciones. Muestra de ello es su  última encíclica, “Laudato si, sobre el cuidado de la casa común”.
Es a este personaje, que reúne en sí mismo una calidad de pastor y de líder universal, a quien hoy damos la bienvenida.