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domingo, 26 de octubre de 2014

Carlos Valverde lo tiene muy claro. Chaparina quedará IMPUNE mientras su protagonista esté de Embajador. Chaparina no tendrá juicio mientras que "el soberano" que dió la orden esté en el trono, o sea IMPUNIDAD mientras riga la Injusticia coaligada con el Poder y el Club del Poder que es la ONU. una verguenza. hasta cuándo?


La paradoja del Consejo de Derechos Humanos

- Carlos Federico Valverde Bravo



La ONU sentó a nuestro país en el Consejo de Derechos Humanos. No deja de ser curioso que un país donde los DDHH no son ni protegidos ni respetados en su plenitud y, en el que la representación de la ONU reclama, muy tibiamente, por violaciones de DDHH, se siente en esa mesa. Claro, la ONU es el Club del Poder y, más allá de reclamos de su representación en el país, la tómbola dice que ahora nos toca estar en esa mesa, lo demás son cuentos. 

Así, el embajador boliviano, Sacha Llorenti, se dio el gusto de abrazarse para ‘festejar’ la designación y los que le entregan a él la notificación, lo hacen sin tomar en cuenta que carga con el estigma de haber violentado los derechos de los indígenas de tierras bajas en la marcha por la defensa del Tipnis.

Los argumentos para ‘tan merecido homenaje’ se basan en que se han escrito leyes a favor de la mujer y de los indígenas, políticas en justicia y por la sugestiva valoración de reducción de la pobreza (se deja de ser pobre si se vive con más de $us 1 al día). Lo cierto es que la situación de indefensión de las mujeres en una sociedad machista y patriarcal no ha cambiado nada; feminicidios, golpizas, desatención en las instancias que debieran trabajar por la protección de sus derechos son cosas de todos los días, de manera que es un hecho irrefutable: la ley no garantiza su ejecución ni el Estado encuentra la manera de hacerla cumplir.

Los derechos indígenas son constitucionales; estos no se respetaron ni se respetan; la violencia sufrida en Chaparina no encuentra responsables y el Gobierno no esclarece el tema en el que está involucrado; están esperando que el tiempo ‘extinga’ la acción; la memoria parece que no lo va a hacer. 


Nuestro país tiene deudas con los ciudadanos a quienes les intervino políticamente su derecho a una mejor justicia; aquí no está señalado solo el caso de la masacre de Las Américas, por el cual se tienen demandas en cortes europeas, sino todo el andamiaje judicial; el Gobierno ha reconocido el fracaso de su experimento ‘electoral’ (vaneado como único en el mundo), pero demora en aplicar mecanismos de reparación porque puede implicar la pérdida de influencia en el Órgano Judicial. Como sea, Bolivia está ahí ‘porque le tocó’, no por méritos. Ojalá sirva para mejorar la situación de los DDHH...