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jueves, 6 de octubre de 2011

Los Tiempos previene de estarse gestando un hecho cruento con la contramarcha masista de forma provocatica e innecesaria. 


La decisión del Gobierno de Evo Morales de convocar a las organizaciones de colonizadores y productores de coca a ejecutar una serie de acciones con el fin de contrarrestar la marcha de los indígenas del Tipnis, ha causado justificada alarma entre la ciudadanía que ve con preocupación la posibilidad de que tal movilización masiva de adherentes al “proceso de cambio” derive en enfrentamientos.

Tales temores no son infundados. Muy por el contrario, abundan los motivos para creer que son muy altas las probabilidades de que la beligerancia que los líderes de los cocaleros y colonizadores dirigen explícitamente y ya sin disimulo contra los indígenas del Tipnis y contra quienes los apoyan pase de las agresiones verbales a la violencia física.
Cabe recordar al respecto que hay antecedentes no muy lejanos que dan sólido fundamento a las advertencias de quienes temen que una fatalidad esté gestándose con el único y expreso propósito de imponer a cualquier precio la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos a través del Tipnis.
Los cruentos enfrentamientos producidos en Caranavi a fines de julio del año pasado, cuando los colonizadores de la zona se enfrentaron con los vecinos de la región ante la mirada impasible, cuando no cómplice, de las autoridades gubernamentales es un hecho que está todavía fresco en la memoria colectiva. Las dos personas muertas y las decenas de heridas y el denso manto de impunidad que se tendió sobre el caso no se pueden olvidar fácilmente.
Por si eso fuera poco, los principales líderes de las organizaciones de productores de coca y de los colonizadores que aspiran a beneficiarse con la adjudicación de tierras en los territorios indígenas y en las áreas protegidas, muchos de los cuales son los mismos que organizaron los enfrentamientos de Caranavi, no dejan de amenazar a los marchistas en términos cada día más agresivos e irresponsables.
"Nosotros en ningún momento vamos a darles un buen recibimiento (a los indígenas), (…) en ningún momento vamos a admitir su paso” ha dicho, por ejemplo, el principal dirigente de la Federación Agraria Provincial de Colonizadores de Caranavi (Fapcca). “Los vamos a reventar”, ha dicho otro y, así por el estilo, es muy larga ya la cantidad de expresiones, dados los antecedentes, no pueden ser tomadas como inocuas bravuconadas. Ya se sabe que quienes las profieren son perfectamente capaces de respaldar sus palabras con hechos, como lo atestiguan los heridos, las viudas y huérfanos que dejaron sus acciones hace algo más de un año en el mismo sitio al que se aproximan los habitantes del Tipnis y quienes respaldan su causa.
Estamos pues ante una iniciativa oficialista que por lo temeraria que es sólo merece ser enérgicamente rechazada. Y si a pesar de las muchas advertencias y exhortaciones las autoridades gubernamentales y los dirigentes de las organizaciones sociales que las respaldan se empecinan en su afán, es de esperar que cuando llegue la hora de juzgar las consecuencias de sus actos tengan el valor de asumir sus responsabilidades.

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