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jueves, 1 de julio de 2010

no estamos en contra de la ayuda Cuba.
lo que duele es que Evo no caiga en cuenta
que Cuba no puede ser un modelo de desarrollo

Nadie debería molestarse con el gesto de solidaridad que ha demostrado el Gobierno de Bolivia con Cuba, país al que ha decidido donarle tres mil toneladas de arroz. No es la primera vez que se producen actitudes como ésta y los bolivianos, pese a sus grandes limitaciones materiales, están obligados a apoyar acciones humanitarias que también se manifestaron recientemente con Chile y con Haití, donde ocurrieron terremotos de consecuencias calamitosas.

Es verdad que este momento es más propicio para dirigir la caridad hacia los que padecen penurias por la sequía, pero afortunadamente Bolivia todavía dispone de recursos para enfrentar la emergencia y sobre todo, cuenta con la reacción de sectores como el azucarero que ha decidido hacer cuantiosas donaciones de forrajes para el ganado amenazado de muerte en el Chaco. Tenemos una cooperativa sólida y con autonomía para enviar millones de litros de agua a las regiones azotadas y una empresa de ferrocarriles bien manejada para trasladar lo indispensable.
En Cuba la situación es muy distinta. Pese a que todo un pueblo sufre grandes necesidades, el régimen castrista no ha conseguido sacarlo de la languidez al que lo acostumbró durante 50 años un socialismo paralizante y parasitario. La industria azucarera, un verdadero emblema cubano, se ha derrumbado al extremo de que por primera vez en su historia se ha visto obligado a importar azúcar, como sucede con el 80 por ciento de los alimentos que consume la población.

El Gobierno boliviano ha manifestado que la donación del arroz se produce en retribución a la ayuda que brindan los médicos cubanos en el país, un hecho discutible, ya que la acogida que se les ofrece a esos profesionales en varios países donde aún se goza de ciertos niveles de libertad, no deja de ser también un gesto de solidaridad. Ser médico en Cuba no es precisamente la garantía para vivir dignamente y muchos de los que son enviados a Venezuela, Bolivia o Haití, además de gozar de un ambiente político menos hostil, tienen la oportunidad de zafar de la dictadura o vender habanos en las calles de las ciudades donde cumplen sus misiones.
El régimen socialista cubano está luciendo su plena desnudez ante el mundo y en verdad necesita de todos, incluso de Bolivia, un país que ostenta los peores indicadores sociales de América Latina. Esto no es nuevo para los cubanos. Después de que dejaron de ser los hijos mantenidos de la Unión Soviética, Venezuela pasó a ejercer el padrinazgo económico, a cambio de que los Castro declaren hijo legítimo al mamotreto denominado Socialismo del Siglo XXI. Es tan grande la necesidad, que ni siquiera han protestado por las 68 mil toneladas de alimentos en mal estado que les envió el Gobierno de Venezuela entre 2008 y 2009, tal como la ha demostrado una reciente investigación.
Si el régimen de Evo Morales ha decidido ser solidario con Cuba, bienvenido. Eso hay que aplaudirlo y promoverlo. La donación del arroz refleja conciencia sobre la situación que atraviesa el pueblo cubano. Ojalá que eso le sirva también al Gobierno para dejar de pensar que Cuba es el modelo a imitar. No vaya a ser que de aquí a 50 años Bolivia tenga que acudir por comida a Haití, Burundi o Zimbabwe. El problema será que no tendremos tantos médicos para enviar a cambio.

Bolivia envía alimentos a Cuba, donde el pueblo pasa hambre. Lamentablemente ese país es el que le sirve de modelo al Gobierno. (Editorial de El Dia de SC)