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viernes, 17 de julio de 2009

se vuelve a equivocar.
menosprecia los 200 años y prioriza su campaña política (El Deber: El festejo extraviado)

Entre inéditas, solemnes, masivas, ruidosas, coloridas e informales han transcurrido algunas celebraciones del bicentenario del grito libertario en La Paz, que ayer alcanzaron su pico más alto en presencia de los mandatarios de Ecuador, Venezuela y Paraguay, además de los cancilleres de otros países del continente e invitados especiales entre los que, sin embargo, no se incluyó a las autoridades regionales opuestas al régimen de Evo Morales, aunque se hizo una excepción con la prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar, que excusó su ausencia por tener que cumplir otros compromisos. Fue, sin lugar a dudas, una conmemoración por todo lo alto que resaltó en esencia el fervor cívico con que los paceños, hombres y mujeres, se adhirieron al magno acontecimiento a lo largo y ancho del país.
Con el mandatario anfitrión como figura principal de los festejos -lo que le vino como anillo al dedo en tiempos de campaña proselitista- junto a Hugo Chávez, Rafael Correa y Fernando Lugo, además de la destituida canciller del depuesto gobierno de Honduras y que llegó en el mismo avión del presidente venezolano, el motivo central del solemne festejo pasó a un segundo plano y terminó extraviado por el giro de los mensajes hacia otra cuestiones. Entonces, cobró relevancia mayor la crisis hondureña y, cuándo no, la condena a la injerencia del ‘imperio’ atribuyéndole los males habidos y por haber en todo el planeta, sin que faltaran los dardos contra la colonización española hace 500 años y otros más contra la Iglesia Católica latinoamericana, por su actitud en relación al golpe de Estado que sacó del poder a ‘Mel’ Zelaya en el país centroamericano. “La oración es como una anestesia para la dominación de los pueblos”, disparó a su turno el Presidente Morales contra la jerarquía eclesiástica, otro de sus blancos favoritos.
Por estos trechos, no estuvo exento de cierto grado de conflictividad el tradicional desfile de teas de los residentes paceños, habida cuenta las restricciones impuestas por las autoridades locales para prevenir una disparada de los contagios de la gripe A en actos que sean de concentración masiva. Pero, desacatando la correspondiente disposición, nuestros paisanos marcharon nomás por el centro de la ciudad y vaya a saberse cuántos de ellos corrieron al menos el riesgo de enfermarse en medio del impostergable jolgorio. Y como 200 años revolucionarios se cumplen una sola vez en la vida, pues este fin de semana los mismos residentes, desafiando a un recientemente posesionado funcionario municipal, bailarán hasta que las velas no ardan en una entrada folclórica que convocará a miles de danzarines y a una enorme cantidad de público, como se lo ha visto en anteriores oportunidades, sobre una de las principales avenidas citadinas.
Y para el final, lo anecdótico de la histórica jornada: la Orquesta Sinfónica Nacional en una poco apropiada presentación durante el almuerzo oficial, acompañando al dúo Chávez- Correa en su interpretación de una conocida canción venezolana. Afortunadamente, desde otras mesas no le llegaron otros pedidos al sorprendido y habitualmente solemne director del grupo orquestal.
De todos modos, ¡¡¡salud La Paz y hasta los próximos 200 años!!!

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