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jueves, 30 de abril de 2009

con toda justicia Los Tiempos reclama por Sucre, la capital de Bolivia
donde deben cumplirse todos los programas del Bicentenario.

El Gobierno ha confirmado que el próximo 25 de Mayo, día en que Chuquisaca celebra su efeméride departamental y la ciudad de Sucre recuerda el Bicentenario del Primer Grito de Libertad, llevará adelante todos los actos oficiales en una población rural llamada El Villar.
El festejo de El Villar, impulsado por la Federación de Campesinos de ese departamento, fue declarado Acto de Estado, lo que significa, en los hechos, ignorar abiertamente a Sucre en una conmemoración histórica que, como su Bicentenario, reviste la más alta trascendencia nacional e internacional, pues es a partir del Primer Grito de Libertad que comienza el proceso de la independencia de las naciones latinoamericanas.
Además, la decisión gubernamental implica que a Sucre no podría llegar ningún mandatario de Estado ni producirse ningún acto oficial. Y es probable, también, que ni la Policía Nacional ni las Fuerzas Armadas puedan rendir su tradicional homenaje a esa fecha.
Semejante despropósito constituye, pues, una nueva afrenta a la Capital de la República, que tantos vejámenes ha sufrido de parte del actual régimen gubernamental en los últimos meses y años, desde que le tocó ser sede de la Asamblea Constituyente.
Lo más grave de este caso, es que, adicionalmente a esa suerte de bloqueo oficial al Bicentenario de Sucre, se anuncia además una concentración campesina para el día 24 de mayo, con el propósito de desarrollar algún acto de desagravio a la humillación que sufrió esa misma fecha, hace un año, un grupo de campesinos en la Plaza de Armas de la Capital.
Ambas decisiones gubernamentales, además de constituir un lamentable equívoco de la mezquindad política que ni siquiera respeta la historia, podrían derivar en un nuevo tensionamiento de la ciudad de Sucre en una fecha que, a no dudarlo, será recordada y celebrada dentro y fuera de nuestras fronteras. Estamos a tiempo de que el partido oficialista reconsidere semejantes determinaciones, que sólo provocarán más odio y división en nuestro país.