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lunes, 26 de enero de 2009


la victoria del SI no podrá ignorar al masivo NO de más de la mitad del país.


El presidente Evo Morales logró una victoria al imponer una Constitución que será la piedra angular para sus reformas políticas en Bolivia, pero la oposición, que apostó por el 'No' y triunfó en la mitad del país, reclama también un papel en esa refundación de la nación.
El texto aprobado refuerza el rol del Estado, consolida la nacionalización de recursos, permite la reelección presidencial (que potencialmente permitirá a Morales quedarse en el cargo hasta 2015), da un vuelco total a la justicia y refuerza los poderes de los indígenas, que componen el 47% de los 10 millones de bolivianos.
Según los analistas, los resultados preliminares, que dan al 'Sí' entre 58 y 60% de los votos contra 40 a 42% del 'No', obligan al Gobierno y a la oposición regional a discutir espacios de consenso para aplicar la nueva Carta Magna, que requiere de unas cien leyes para implementarse.
"El MAS (partido de Morales) y el Gobierno deberían encabezar la búsqueda de las negociaciones con los actores de la oposición, que han demostrado tener todavía mucho apoyo, pese a que algunos de ellos mostraron actitudes muy violentas en el pasado reciente'', opinó la analista independiente Ximena Costa.
Las cuatro regiones donde es seguro el triunfo del No -Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando- reclaman principalmente que el gobierno reconozca las autonomías departamentales que cada uno de ellos aprobó, en referendos que fueron declarados ilegales por el gobierno central.
El nuevo texto constitucional reconoce las autonomías pero las divide en regionales, municipales e indígenas, restándole poder a los gobierno autónomos concebidos por los líderes de esas cuatro áreas del país.
Según el senador opositor, Carlos Börth el tema de la autonomía es el que finalmente deberá ser concertado entre oficialistas y opositores.
El referendo del domingo demostró que la oposición a Morales permanece intacta en esas regiones.
El prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas -considerado cabeza visible de la oposición- pidió a Morales en una masiva concentración la noche del domingo un pacto "para preservar la unidad y un pacto para todos''.
El prefecto de Tarija, Mario Cossío, a quien consideran el estratega de las regiones rebeldes, consideró que el Gobierno "no va a poder aplicar la Constitución, por lo que reclamamos un pacto nacional que permita pensar en un nuevo proceso constituyente''.
El presidente Morales respondió a la oposición con "un abierto llamado para trabajar juntos para la implementación de la nueva Constitución''.
Si los opositores "quieren un nuevo pacto va a ser para aplicar la nueva Constitución'', aclaró Morales, quien agregó que su gabinete estudiará desde el martes la forma cómo aplicarla.
En un comunicado desde Washington, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, abogó porque "sea el diálogo el único mecanismo utilizado por los bolivianos para lograr un acercamiento de las distintas posiciones''.
Pero el analista y economista Fernando Untoja aseguró que "así como están las cosas, el Gobierno tiene que renegociar la agenda política, porque el país no sólo está polarizado, sino que hay dos maneras de pensar y mientras existan esas dos maneras el conflicto es cada vez más latente''.
Según los conteos rápidos el Sí se impuso por 58 a 60% contra 40 a 42% del No.
Según estos datos, el 'Sí' a la nueva Carta Magna fue mayoría en La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí y el 'No' en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, mientras que en Chuquisaca se produjo un empate técnico con 50,6% por el No y 49,4% por el Sí.
Chuquisaca es gobernado por la indígena Savina Cuéllar, opositora de Morales y quien el domingo por la noche hizo un llamado a desacatar la Constitución. (Tx. Nuevo Heraldo, Miami, USA)