Páginas vistas en total

viernes, 15 de febrero de 2008

continúa el seguimiento. la superintendencia de bancos pregunta dónde están los 15 millones que Roghel captó (recogió del público)de los que ni siquiera el 10% estaría en el Banco Bisa. la super ha encontrado muchas mentiras y medias verdades en las declaraciones del propietario Goitia. como los Arévalo en su momento construyeron fantasías que a la hora de la verdad no llegaron a cubrir de lejos el capital popular depositado en FINSA. Eso sí, debe haber algún dinero en caja chica que está permitiendo pagar sueldos a los empleados, pagar alguna propaganda y otros gastos, aunque la super considera que a fines de febrero vendrá el colapso:

La Superintendencia de Bancos presume que Roghel Bolivia, clausurada por efectuar presunta intermediación financiera ilegal, captó al menos 15 millones de dólares de sus clientes. Y como se le congeló alrededor de un millón, cuenta con un remanente de 14 millones para devolver al público.

El superintendente interino, Marcelo Zabalaga, explicó a la red ATB que ésa es la cantidad de dinero que la empresa recogió de los 15 mil socios con los que cuenta en todo el país, si es que cada uno le confió un promedio de mil dólares.

Hace dos días, en una entrevista con La Prensa, el dueño de Roghel Bolivia, Windsor Goitia, reveló que desconocía la cantidad exacta de dinero que percibió de los clientes, a los que les llama socios. Además aseguró que el 10 por ciento de interés que pagaba a todas las personas —que ninguna otra compañía entrega porque es muy elevado— se originaba en sus inversiones en la Bolsa de Nueva York y en el rendimiento de otras empresas locales que está a punto de crear, entre ellas una generadora eléctrica en Cochabamba, una lapidadora de piedras preciosas y una casa de cambios.

“Pero, ¿en qué se invirtió el dinero de la gente? —se preguntó Zabalaga—. (Goitia) habla de una generadora eléctrica, lapidadora de diamantes, que son pequeñas inversiones y casi sin movimiento, de acuerdo con las investigaciones”.

“Si captó esa cantidad de dinero y pagaba 10 por ciento de interés a la gente, debería generar utilidades por otros 15 millones de dólares. Por esto, es falso que el dinero recogido se hubiera dirigido a otras actividades”.

“Para que las utilidades sean de 15 millones de dólares —agregó el Superintendente— Roghel estaría moviendo 30 millones de dólares de negocio como mínimo. Pero no tiene empresas suficientes registradas para mover tal cantidad de dinero”.

Zabalaga informó que en la gestión pasada, Goitia registró bastantes salidas y entradas de dinero en el sistema bancario, pero después se alejó, y se presume que maneja el capital fuera de los bancos.

El Superintendente agregó que la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), dependiente de la reguladora, indagó el año pasado estos movimientos; sin embargo, no detectó el delito de lavado de dinero. La entidad continúa con las investigaciones.

“Todo hace presumir que estamos frente a una pirámide financiera, que es el procedimiento que eligió para captar dinero”. Mediante este proceso, con el dinero que depositan los clientes nuevos, Roghel pagaba los intereses a los antiguos.

Goitia negó a este diario que haya incurrido en intermediación financiera y aseguró que devolverá el dinero a los clientes, siempre que éstos así lo soliciten y una vez que la reguladora levante el congelamiento de cuentas a Roghel, que invirtió un millón de dólares en el Banco Bisa. Ayer, los socios de la empresa protestaron en la puerta de la Superintendencia en favor de Roghel.

(Crónica aparecida en La Prensa de LP)