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martes, 25 de julio de 2017

para Evo la derecha era "vendepatria, ladrona, saqueadora del Tesoro" ahora resulta que Evo representa a los "ladrones, corruptos, traidores, estafadores, " terminó el cartel de una izquierda duena de la virtud, defensora de los valores humanos, interesada en la suerte de los pobres. resulta que ahora no es capaz de ofrecer cambio alguno, ni sostener la estabilidad, ni la seguridad pública. El Dia se refiere al retorno del Estado Pluri a la República.



El retorno de la república


Lula a la cárcel; Ollanta Umala, preso... “¿quién sigue?”, es la pregunta que muchos se hacen y la verdad es que podría ser cualquiera, pues numerosos exmandatarios y actuales gobernantes latinoamericanos están en la cuerda floja, hasta el cuello de acusaciones por delitos de corrupción y abuso de poder, como sucede con Cristina Fernández, Gonzalo Sánchez de Lozada, Michel Temer, Dilma Rousseff, por citar a los más sobresalientes, pues el escándalo en torno a la empresa Odebrecht prácticamente no ha dejado “títere con cabeza”. 

La fila podría engrosar en el futuro, pues si hay algo que los aferra al poder a los chavistas, con Maduro adelante, es el temor a las consecuencias jurídicas que les traerá el desmadre ocasionado en Venezuela durante casi dos décadas.

Las acusaciones podrían recorrer todo el código penal, las leyes antidrogas y por supuesto, las normas que protegen los derechos humanos, sin descontar un pedido internacional de captura. Es que ni siquiera se podrían salvar los que gobiernan Chile, un país que había dado pasos importantes en la transparencia, pero que terminó sucumbiendo de la mano de líderes socialistas que supuestamente encarnaban la nueva moral de la política.

Terminada esta ola de populismo socialista podemos concluir que la corrupción no tiene ideología. La izquierda siempre se vendió como la dueña de la virtud, la portadora de los grandes valores humanos y la genuina interesada por los intereses del pueblo, de las mayorías y especialmente de los pobres. Ellos no han dejado de machacar que la derecha era la “vendepatria”, la espuria, la que robaba y saqueaba las arcas públicas, pero los hechos han demostrado que el “remedio” resultó peor que la enfermedad, con un saldo por demás de lamentable para el futuro de nuestros países, pues los exponentes del “Socialismo del Siglo XXI” no solo han rifado la mejor época de la historia del continente, sino que nos dejarán hipotecados quién sabe por cuánto tiempo más, con deudas y contratos muy difíciles de pagar.

Una de las conclusiones que se obtuvo a partir del cambio de siglo, cuando la democracia hizo crisis y se produjo el ascenso de los gobiernos izquierdistas y populistas es que el sistema representativo no había sido suficiente para garantizar los derechos de los ciudadanos, contribuir al desarrollo y mejorar la calidad de vida. Hoy podemos asegurar sin lugar a dudas que el sistema democrático, independientemente de las manos en las que se encuentre, no es capaz de ofrecer los cambios y la sostenibilidad política que tanto necesitan nuestros países, que parecen conformarse con esta catarsis interminable de aclamar a sus líderes y años después pedir su crucifixión.

Brasil ha probado, gracias al Poder Judicial, que la manera adecuada para avanzar es en la consolidación de la república, consistente básicamente en la separación y la independencia de los poderes. Las próximas reformas deben ser encaminadas de manera tal de ponerle candados a los mecanismos que impidan el trastrocamiento del sistema republicano, única manera posible de transformar esta calamitosa situación.

Las próximas reformas deben ser encaminadas de manera tal de ponerle candados a los mecanismos que impidan el trastrocamiento del sistema republicano, única manera posible de transformar esta calamitosa situación.

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