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martes, 18 de marzo de 2014

la historia es cabrona y desalmada, algunos escapan pero a otros les cae el filo de la guillotina, afirma Claudio Ferrufino con su afilado textos sobre "los vulgares delincuentes" que no son sólo los de la foto sino de sus mandantes. "los comerciantes deben esconder su mercadería para lavar las huellas del delito"

Me tratan como a un vulgar delincuente", se queja Marcelo Soza, fiscal, exfiscal, o cualquier pomposo título que detentara. Era, y sigue siendo dada su herencia, parte de un tenebroso juego de enriquecimiento y delincuencia que se apoderó de la región bajo el emblema del cambio.
Mientras Evo Morales se menea donde más puede y por cuanto más quiere, el país, defendido por el Fondo Monetario Internacional como ejemplo -obviando los altos matices de ilegalidad que pululan en la economía boliviana- va derecho al foso. Si bien costaría enorme esfuerzo buscar por políticos probos en la historia nacional, es fácil encontrar quiénes fueron los peores. Y son, y dudo que alguien les arrebate el título de mayores depredadores y antropófagos en lo que alguna vez fue república.


Lejos está el tiempo en que Morales apelaba a la modestia del pobre indito con chompita barata para encandilar a la imbecilidad europea. Ahora parece y se mueve como un magnate en la pasarela. Acompañado del escurridizo y astuto Choquehuanca, en incomprensible lógica y notable prostitución política apareció en Santiago de Chile para asistir a la entronización de otra por ahora moderada populista, Bachelet, que tendrá que decidir si juega con las blancas o las negras en un ajedrez que se ha complicado para los de su laya.
Volvemos a Soza, quejándose de que lo traten como lo que es: un tipo vulgar, un delincuente, emblemático de la oclocracia reinante, el supuesto gobierno popular, al arbitrio de "deregentes" y aullantes meretrices. Lodo pegajoso del que será difícil escapar y que tendrá que ser extirpado como cáncer en su momento, de raíz.
El fiscal del "Caso terrorismo" ha solicitado asilo en Brasil. Dudo que eso lo proteja del largo brazo del crimen. Sabe demasiado y Brasil está muy cerca para que no deseen acallarlo. Ya se lo escuchó cantar en grabaciones escondidas. Aunque tal vez sea otra manipulación del gobierno para sacarlo de en medio de la controversia. Permitirle algunos deslices y taparle la boca con un premio que es siempre mejor que un tiro en la cabeza. El tiempo dirá.
Muevo el cursor geográfico hacia Macha, población altiplánica donde se inauguró una estatua de Manuel Belgrano. Qué insulto para el gran americano, uno de los originales "tupamaros" con Castelli, Moreno y Monteagudo, ser conmemorado por García Linera y por Boudou. Nadie más lejos de él que estos aprovechadores. Pero de esos retazos van tejiendo su historia de "revolución y cambio", haciendo creer a la gente, desinformada de entrada y no con muchas ganas de aprender. Cómo no van a dorarse con la aureola del argentino. Siguiendo la historia de principio a fin, de la gloria hasta el olvido, vemos que no existe punto de convergencia entre el notable hombre de ideas y dos comerciantes de terno y corbata, chuteros de la rebelión, oligarcas y tartufos.
Me dicen que remo contra un río que viene en avenida, que arrecia su caudal. Tal vez sea un empedernido optimista. Eternidad: la creyeron con Banzer y Barrientos. La anunciaron con Hitler: el Reich ario... o el Reich aymara. No existen tales mil años, o el "vinimos para quedarnos". La historia es cabrona y desalmada. Algunos escapan pero a otros les cae el filo helado de la guillotina. Como jugar lotería, pero no sea que esta vez sea suerte sin blanca y no haya salida. Cuando los déspotas caen, la grey exultante y ruin que vitoreaba se convierte en los que arrojan piedras a la carroza, que vociferan por la cabeza del rey, con mayor vehemencia que cuando lo ensalzaban.
Los que no tenemos nada que perder o que ganar revolvemos el café tranquilos y esperamos. Estamos incólumes como Belgrano. Los comerciantes deben esconder su mercadería y lavar con estropajo las huellas del delito. Pobres ellos que tanto acumularon y que pronto van a perder u otros usufructuar.