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martes, 1 de noviembre de 2011

Un cochabambino que hace honor a la llajta.
Claudio Ferrufino Premio Nacional de Novela

¿ En qué circunstancias recibiste la noticia?
Estaba manejando en ese momento, cuando me llamó mi esposa para decirme que habían llamado a casa. Me sorprendió mucho. En primer lugar, porque no tenía idea de cuándo se darían los resultados. Muy buena sorpresa, claro. 
¿A qué se dedica Claudio Ferrufino en la actualidad?
Mi trabajo, del que vivo, es el de asistente de manager del Denver Post, el periódico de Colorado. En un área administrativa, no en redacción. El tiempo libre lo dedico a la familia, a mi esposa Ligia, y a mis hijas Emily y Aly (Alicia).
Cuénteme un poco sobre sus estudios y su trayectoria.
Estudié de todo, química industrial, sociología, idiomas, lenguas modernas. Como escritor, sobre todo me he dedicado a la crónica y a columnista de tipo entre periodístico y literario. A la novela me dedico hace exactamente trece años.
En líneas generales, ¿de qué habla Diario Secreto?
Es una novela fuerte. Se desarrolla en la mente de un obvio psicópata y en la de los que están alrededor suyo. Está entre la autoafirmación y a veces la autocrítica, además de la certeza de que no sólo es él quien piensa y siente así, sino todos. Sólo hay que probarlos.
¿Esta obra es quizás una autobiografía?
Sería como aceptar que el psicópata soy yo. Claro que no descarto en mí ni en nadie la posibilidad de atravesar esa delgada línea de lo que consideramos normal o aceptable.
¿Existe un mensaje de por medio?
Lo único que quise fue escribirla. Es una novela sin moraleja. No quiere tener moraleja. Eso es importante.
¿Cuánto tiempo le tomó escribir la novela?
Contrariamente a mi costumbre: dos novelas en 13 años, Diario secreto tomó algo más de dos meses. Por supuesto que la estructura estaba ya premeditada desde hacía mucho.
¿Qué temática o personaje le inspiró para escribir esta novela?
Parte de la premisa de que lo oscuro es intrínseco al ser humano. Como tal, cualquier noticia, charla informal con gente diversa, va conjuncionándose en sus páginas. Todos convivimos con el mal tanto o más que con el bien. Y el cine me inspiró muchísimo, una película mexicana de hará un lustro o una década, que se llamaba En la mente del asesino, de Aro Tobulkin, o algo similar. Muchos son los antecedentes.
¿Qué destaca de su obra con relación a otras novelas ganadoras de otros concursos?
Creo que es diferente. Quizá un tipo nuevo de personaje en la literatura boliviana, aunque no sé, no deseo ser injusto con autores que no he leído y que quizá ya trataron el tema. Creo que entre las anteriores novelas hay un amplio espectro que hace a cada una distinta y única a la vez.
¿Qué anécdotas guarda Diario Secreto?
Que dormí menos de lo usual, que ya es poco siendo mi trabajo nocturno. Además, está el cumplir compromisos de columnas y artículos para periódicos del país, lo que resta concentración en la obra. Pero nada especial. No hay flores amarillas ni nada por el estilo. La linda rutina de casa, por decirlo sencillo.
¿Qué opina sobre la edición digital que hará Alfaguara?
Me parece muy bien. Amplía mucho las posibilidades de que las obras y sus autores sean leídos. Aunque también es caro, viene a ser —un poco de los cabellos— democratizar la lectura.
¿Qué hará con el premio?
Viajaré a Bolivia. Mis hijas tendrán un regalito, y lo que venga. Nunca están de más unos pesos.
¿Qué significa para usted este premio?
Un premio que siempre he deseado ganar, y en el que nunca participé. Lo que soy lo traigo de mi tierra, y cómo no alegrarme de lograr algo allí.
¿Cómo se define Claudio Ferrufino?
Un hombre al que le gusta escribir, escuchar música, leer, mirar cuadros, un buen trago, el afecto. Nada especial. Sin faltar a la verdad, escribo cuando puedo. Y si no puedo, no escribo.
¿Existen otros proyectos?
Hay un proyecto ya caminando lento, muy ambicioso.
Ferrufino es cochabambino. Claudio Ferrufino Coqueugniot nació el13 de marzo de 1960. Es escritor y periodista; vive actualmente en Denver, Colorado (Estados Unidos). Se doctoró en Lenguas Modernas después de presentar El señor don Rómulo como tesis del curso de Honores. En 2009 obtuvo el Premio de Novela Casa de las Américas por El exilio voluntario y en 2002 fue distinguido con una mención del mismo concurso por El señor don Rómulo.