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martes, 26 de octubre de 2010

tito reynaga revela "verdades que duelen" cuando comenta las críticas de Evo a las federaciones acusándolas de haberse convertido en un negocio. Evo a la cabeza.


"Las federaciones se han vuelto un negocio', acuso Morales mientras detallaba, una a una, las faltas disciplinarias y 'trampas' que cometen algunos productores para incrementar sus plantaciones" (PAGINA SIETE: "Las federaciones se han vuelto un negocio", ed. 24-10-10, p. 9, La Paz, Bolivia).


Sí, y que no extrañe. Esa es una característica fundamental de la naturaleza de las organizaciones sociales y los sindicatos en Bolivia. Son negocios. De sus líderes. A este afán están sometidas, desde la junta vecinal, las organizaciones escolares, las juntas de padres de familia, los sindicatos obreros, los clubes de madres hasta las grandes federaciones y centrales obreras y campesinas, comités de vigilancia, etc. y no se salvan ni las cooperativas mineras.

De ahí la tendencia de los dirigentes a eternizarse en los cargos de representación y autoridad. Y, no es solo de ahora, Lechín manejo la COB por 30 años. En Bolivia pesa la tendencia ha hacer feudo de cualquier espacio de poder y representación, para beneficio de la autoridad o dirigente. Y, pasa también con el gobierno del país y los partidos. Víctor Paz E. estuvo en el poder con Villarroel, gobernó entre el 52 y el 56, repitió entre el 60 y el 64, volvió enseguida pero lo echaron, retorno el 71, con Banzer, entro al palacio como presidente otra vez el 85 y tuvo el mando hasta el 89. Y, fue jefe del partido hasta su muerte. Banzer gobernó del 71 al 78, volvió el 97 y gobernó hasta el 2001. Igualmente fue el jefe del partido hasta su muerte. Nuestro actual Presidente esta a la cabeza de las federaciones del Chapare desde la década de los 80, jefe del IPSP MAS desde su fundación y quiere seguir siendo el Presidente hasta el 2020...
Actualmente es el jefe del partido, jefe de las federaciones de cocaleros y jefe de gobierno. Por aquí no hay cambio. Ni nada que se parezca a la democracia aymara o quechua. Donde el turno y la rotación en el mando se aplica con rigor.

Esta, es una realidad que encaja perfectamente con las condiciones estructurales impuestas por el colonialismo interno, que desde 1825 reemplaza la colonia española. Porque en esta tiene por condición esencial, el uso del cargo de poder y la representación como algo puesto para beneficio de la autoridad. Algo muy propio del feudalismo.

Por esta razón los afanes e ideas de las elites dirigentes sociales no pueden ser tomadas como expresión popular. Y si estas, logran arrastrar tras de si a las masas es en buena medida producto del engaño ideológico --producto de 40 años de predica de centenares de ONG gastando la plata de la cooperación--, sino de la amenaza.

Bolivia no es un país capitalista atrasado y dependiente... Este es el gran error. Bolivia vive todavía sobre las estructuras del coloniaje, en la forma del colonialismo interno. Sometido por grupos oligárquicos, de banderas izquierdistas como derechistas, todas empeñadas en sacarle provecho al poder. Donde la propiedad estatal viene a ser el principal botín del saqueo colonial interno.