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viernes, 10 de abril de 2009

Es absolutamente cierto, aquello que se repite hasta el cansancio de que Cristo vuelve una y otra vez a ser crucificado por los indolentes seres humanos, que gracias a sus ambiciones de dinero y poder no escatiman en crucificarlo de mil maneras.

Casualmente hoy es Viernes Santo, el día en que se celebra la crucifixión, pasión y muerte de Jesús, y la fecha sagrada nos encuentra a los bolivianos en un momento decisivo de nuestra historia, de cara a la aprobación de la Ley Transitoria Electoral por la que el gobierno de Evo Morales se muestra dispuesto a todo antes que renunciar al cuadrilátero perfecto que su proyecto de ley ha trazado con fines de alcanzar el poder para procurar estacionarse for ever and ever.

El jueves no ha sido para nada un día de recogimiento porque tuvimos la oportunidad de observar la escena de la pasión en su versión moderna, claro que esta versión actualizada es harto más complicada y requiere lecturas transversales, verticales, horizontales, decodificaciones y recodificaciones para tratar de dar una lectura cabal y no ramplona y simplista como les convendría quedar a todas las partes implicadas en la crucifixión.

El sujeto social a ser crucificado no estaba presente, porque el pueblo boliviano quedó en calidad de gran ausente dentro de la trama de la pasión y muerte que le está siendo destinada. Se crucificará a alguien en ausencia y esto es parte de la forma virtual en que hoy se crucifica al cordero pascual.

Todos los demás actores jugaron su papel dentro del escenario del congreso que nos dejó ver lo bueno, lo malo y lo feo de cada uno de los actores políticos que ubicados en el tablero hicieron sus movidas, algunas estudiadas sesudamente y otras espontaneas o sorpresivas.

Lo cierto es que este tema de la Ley Transitoria Electoral es uno de los puntos neurálgicos del proyecto político que apunta a implementar el gobierno y no es un proyecto político cualquiera sino un proyecto de poder que busca consolidarse por muchos años.

En el tablero negociaban las partes opositoras y oficialistas. Se hacían relativos avances sin lograr superar el punto álgido cual es la limpieza del Padrón Electoral que garantizaría un escenario de elecciones que se acerque a la transparencia necesaria a toda lid democrática. El Vicepresidente fiel a su estilo de cero respeto a los acuerdos adquiridos, madrugo a sus adversarios una vez más, engañando a los parlamentarios y en un momento de descuido procedió de manera sorpresiva a llevar a cabo una votación sin la presencia de los que se encontraban negociando con lo que les ganó de mano y aprobó en grande el proyecto, fiel al estilo de traición anunciada, que se zafa de todo marco de respeto o de pacto de caballeros.

Esta situación dejó muy mal parado al grupo de oposición que estaba en la mesa negociadora y que se vio obligado a abandonar el hemiciclo parlamentario. Luego, los que quedaron abordaron y criticaron con dureza la acción desleal, exigiendo volver a las tratativas que se estaban haciendo. Procrearon insultos ante la frustración que se desencadenó lo que llevó a que el diputado Bernardo Montenegro a llamarle “cobarde y maricón” a Álvaro García Linera por su acción reñida con las normas y los principios de negociación.

El momento álgido se presentó cuando los senadores disidentes de podemos y hoy aliados del Mas, hablamos del senador Bohrt y Ruiz Vas Berner y el diputado Wilman Cardozo, tuvieron que detener la sesión congresal, exigiéndole al vicepresidente que pare la sesión y entre en un cuarto intermedio ante la imposibilidad de seguir sesionando sin haber considerado el proyecto consensuado mediante los avances.

La situación se volvió crítica dentro del Congreso mientras Evo Morales se encontraba realizando una huelga de hambre pretendiendo mostrarse como la víctima que en realidad es victimaria y que no permite que el pueblo plantee sus demandas justas para no entrar de cabeza a ahogarse en su proyecto electoral hecho a medida para conservar el poder.

Por supuesto que en los entretelones de las movidas hay muchas cosas que se pueden estudiar analizando los que se fueron y los que se quedaron a buscar seguir parchando las llantas pinchadas. Los que están en el ala dura y el ala que sigue predispuesta a la concertación.

De todos modos si seguimos la ley de que todo lo que pasa es lo mejor, podemos decir que lo que pasó es una muestra más de los métodos y estrategias del Mas que fueron puestas en práctica por el Vicepresidente y muestra con seguridad que el gobiern en lo menos que está empeñado es en ejercitar una política leal y franca.

Pero lo interesante es que el tablero político se ha movido desde la calle a la huelga, porque el Presidente tuvo que entrar en huelga de hambre con Fidel Surco, Isaac Avalos y Pedro Montes, Edgar Patana y otros, tratando de mover la estrategia violenta hacia un método que en su caso es de violencia encubierta o pasiva porque intenta dejar al pueblo como victimador de su Ley cuando en realidad es víctima de sus políticas victimarias.

El tablero del Congreso también se movió, se movió señores, todas las fichas se movieron en el bolsín del congreso en el que cotizan propios y extraños y el presi movió lo suyo a su manera, lo metió a la bolsa de su posición victimizante. Pero el pueblo que es el destinatario de todo este bodrio de Ley Electoral debe tener la última palabra, tiene ahora que hacer lo propio, tiene que jugar su papel y en esta oportunidad veremos la habilidad de la dirigencia que puede guiar los pasos de la oposición civil que es la única ficha que falta en el tablero que está jugando a desvencijar a la enclenque Bolivia.

En realidad no son ángeles, pero el mejor camino es no escuchar los chillidos ni los insultos y menos los llamados de aquellos que no quieren dejarnos salir de la perdición de Sodoma y Gomorra. El pueblo debe movilizarse por sus derechos democráticos y siguiendo la ley de la reciprocidad considero que sólo una huelga mata a otra huelga y veremos qué pasa con un país entero en huelga, las huelgas cruzadas y recíprocas pueden llegar a mostrar el caos en el que nos encontramos sumidos y que ha sido desencadenado por el modelo sindicalista miliciano que nos está imponiendo Evo Morales. (Escribe Centa Reck para Hoy Bolivia)

Huelga mata a huelga compañeros.

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