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viernes, 18 de septiembre de 2009


la policía ha ofrecido tibias disculpas a la prensa
no aparecen los culpables. los culpables gozan de protección.
los métodos violentos son el instrumento de grupos de élite para obedecer.
se quiere olvidar que hitler y pinochet usaron el mismo instrumento para acallar.

importante subeditorial de Los Tiempos.

El Comandante de la Policía Nacional, en una reunión con los representantes de los medios de comunicación e instituciones de trabajadores de la prensa, pidió disculpas por la agresión del que fue víctima un equipo periodístico de un canal de televisión en Santa Cruz, por parte de efectivos de la Unidad Táctica de Resolución de Crisis (Utarc) —unidad de “élite” que tras el violento operativo fue disuelta por el Ministro de Gobierno—. Como corolario del encuentro, el Comandante aseguró que garantizaba el trabajo periodístico que —según reconoce— “es sacrificado”.

Como se recordará, en la zona del aeropuerto de Viru Viru, el vehículo del canal fue violentamente embestido por los carros policiales, obligando a sus ocupantes a descender a fuerza de disparos. Luego de reducirlos, los efectivos policiales decomisaron la cinta de video en la que habían filmado todo el operativo, en el que fue detenido un ganadero, y terminaron destruyendo la cámara a balazos.

Pese a la disculpa, el Comandante de la Policía dijo que los nombres de los agresores sólo serán conocidos por la Fiscalía tras una indagación interna que se estaría llevando a cabo. Tuvo que ser un medio de comunicación —La Razón de La Paz— el que identifique a quien comandó la agresión contra los periodistas y se espera que los mandos policiales sancionen a los autores.

Más allá de las agresiones de las que han sido víctimas los medios de prensa, este grupo policial no hizo sino poner en duda la certeza de que vivimos en un estado de derecho. Proteger o encubrir a malos policías pone en tela de juicio los conceptos democráticos que manejan las autoridades del Gobierno.

Las disculpas no son suficientes si es que no existe un verdadero propósito de enmienda. En este caso, están bajo compromiso el honor y la palabra del máximo jefe policial del país.